Falta de compromiso de algunos tribunales retarda el proceso

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La mayor o menor inclinación de jueces y actuarios a la adopción es clave en la celeridad de las causas.

Desde la aprobación de la nueva ley de adopción en 1999, el tiempo transcurrido entre la iniciación del trámite para declarar a un niño susceptible de ser adoptado no debería ser superior a 10 meses.

Pero en la práctica, lo cierto es que sólo los casos simples, en los que no es necesario plantear la necesidad de inhabilitar a la familia, demoran alrededor de siete meses, mientras los más complejos siguen extendiéndose por años.

La jefa del departamento de adopción del Sename, Raquel Morales, tiene claro que el problema es amplio y complejo, pero admite que gran parte de las trabas está en la falta de compromiso de los tribunales. "Es una realidad que hay jueces y actuarios más proclives y menos proclives a la adopción y eso determina la celeridad con que se tramitan las causas",

El trabajo del juez es comprobar los antecedentes y debe tener la convicción de que la adopción es viable y es efectivamente lo mejor para el niño; una misión difícil, más aun cuando cada tanto saltan al tapete a través de los medios de comunicación casos en los que los padres reclaman por la decisión.

"El juez tiene que sentirse cómodo con la sentencia que está dictando, porque es una responsabilidad muy grande y tiene todo el derecho de pedir más antecedentes si considera que son necesarios, y eso extiende el proceso", afirma María Inés Ross, de la Sociedad Protectora de la Infancia.

Sin embargo, la sensibilidad de los magistrados al tema es clave. Una organización consultada por "El Mercurio" y que pidió reserva de su nombre, afirmó que en ciertos casos han debido recurrir a acciones al borde de la legalidad, como trasladar a niños de un hogar o de un programa a otro para evadir a jueces que sistemáticamente, y contra el peso de los expedientes y la lógica, son contrarios a la adopción.

Sensibilización urgente
Cristóbal Arteaga, del Hogar de Cristo, comenta que la falta de compromiso con el tema lleva en ocasiones a que una madre que ha decidido dar al niño en adopción desista de hacerlo en el mismo tribunal. "Hemos tenido casos en que las mismas actuarias les dicen 'para qué lo va a entregar, si el niño puede estar en un hogar toda su vida y usted puede ir a verlo; ni las perras regalan a sus hijos'. A eso hay que sumar el enorme castigo social que sufre una mujer que da a su hijo en adopción",

Aun en casos en que, por ejemplo, una madre con un problema siquiátrico grave no quiere ceder al niño, el proceso se puede entrabar hasta lo indecible. Es la situación de Catalina, de tres años, cuya madre, con trastorno siquiátrico, no quiere someterse a un peritaje en el Instituto Médico Legal. Si el juez no la obliga, Catalina seguirá en el hogar de menores.

Los expertos coinciden en que es necesaria una mayor sensibilización respecto del tema. "La sociedad está muy celosa de que los procesos de inhabilitación de las familias estén bien documentados, y tenemos que avanzar en hacerlo técnica y científicamente para acelerarlos. Para eso se requieren más recursos profesionales, mayor agilidad en los tiempos y confianza e interacción entre todos los que trabajamos en esto", dice María Inés Ross.

F. El Mercurio Diario de Santiago de Chile

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