¿Cómo y cuando bañar al niño?.

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Prepare todo el material necesario y colóquelo al alcance de la mano; asegúrese de que la habitación esté a unos 22-25 °C y no haya corrientes de aire; eche el agua en la bañera, compruebe la temperatura de la misma y añada un poco de jabón líquido; desnude al bebé y límpiele el área del pañal antes de pasar a la acción...

1.- Antes de comenzar el baño, vuelva a comprobar que todo esté preparado.
El bebé necesita sentirse seguro, máxime a la hora de entrar en contacto con el agua Por eso debe mantenerlo firmemente sujeto póngase a un lado de la bañera, pase un brazo bajo la espalda del niño, de modo que la mano le sostenga el hombro del lado opuesto y la cabeza descanse en su antebrazo; coloque la otra mano bajo el muslo cercano e inclínese, delicadamente, hasta que se apoye en la bañera Sujételo bien por la axila y no lo suelte en ningún momento, pero déjelo chapotear si el bebé lo desea tan sólo tiene unos minutos para gozar del contacto del agua tibia en su piel.


2.- Enjabónele todo el cuerpo, pasando la esponja de arriba hacia abajo comience por el cuello (la cara se lavará aparte, sólo con agua hervida) y siga por el pecho, el vientre, los brazos, las nalgas y las piernas, con especial atención a las zonas de pliegues.


3.- Puede darle la vuelta para lavar su espalda y, si le resulta más cómodo, para lavar su cabeza, intentando que no le caiga agua sobre la cara, porque posiblemente se enojará.

4.- Déjelo en el agua como máximo unos cinco minutos, ya que, si el baño se alarga, podría comenzar a enfriarse Sáquelo del agua sin brusquedad, envuélvalo en la toalla grande y séquelo suavemente. Póngale la toalla con capuchón y, después, siga con aquellas partes que requieran una limpieza especial.

La temperatura del agua
La temperatura del agua debe oscilar entre los 34 y los 37 °C: si es menor, el bebé se enfriará rápidamente; si es mayor, le resultará muy caliente y hasta puede llegar a quemarse. Compruebe la temperatura con un termómetro de baño, o bien hágalo con el codo o la parte interna del antebrazo, donde la piel es más sensible; no lo haga con las manos, acostumbradas a soportar temperaturas más elevadas.


Eche siempre el agua fría y luego la caliente, poco a poco: el fondo de la bañera no se calentará demasiado y, además, si se le olvida comprobar la temperatura, el niño no se quemará.

La goma antideslizante:
Utilice una alfombrilla de goma antideslizante, fijada al fondo de la bañera con ventosas.

A pesar de ello:
* No deje al bebé ni un momento solo.
* Aunque se mantenga sentado sin dificultad, hay que tener una mano preparada para sujetarlo rápidamente si se resbala.
* No permita nunca que intente ponerse de pie dentro de la bañera.

¿Cuando se puede usar el baño de la casa?
La bañera de plástico resulta adecuada para bañar al bebé durante muchos meses; pero, tarde o temprano, se impone el uso de la bañera grande, la de toda la familia. ¿Cuándo es el momento oportuno para el cambio? El criterio de los especialistas no es unánime Algunos opinan que conviene hacerlo alrededor de los seis meses, cuando la criatura puede mantenerse sentada; otros aconsejan esperar hasta el año e incluso hay quien piensa que puede comenzarse a los tres meses o antes. En cualquier caso, puede postergarse el cambio hasta que la bañera pequeña se vuelva insuficiente. Recuerde que toda rutina es agradable para la criatura, la cual tiende a rechazar las variaciones, pero también que el paso a la bañera grande le resultará muy emocionante. Eso sí, el cambio requiere mayores medidas de seguridad y una atenta vigilancia.


Un aseo completo de su hijo....
La higiene del rostro y la cabeza requiere unos cuidados especiales. La cara debe lavarse sin jabón, sólo con agua hervida y enfriada.

1.- Límpiele con una bolita de algodón o un bastoncillo de algodón las orejas, repasando los pliegues del pabellón No olvide la parte de atrás, pero no se aventure en el conducto auditivo ni intente quitar la cera de su interior.

2.- Pase una gasa o una bolita de algodón humedecido en agua estéril por la barbilla, eliminando los restos de saliva, y otra por el pliegue del cuello, para quitar la suciedad acumulada a causa del sudor.


3.- Pásele suavemente una gasa humedecida en agua previamente hervida o suero fisiológico por cada ojo, por el borde de los párpados, desde el ángulo interno hacia el exterior, arrastrando las secreciones.


El lavado de la cabeza
Al principio puede lavarle la cabeza como una parte más del cuerpo, con el mismo jabón líquido, pero más adelante comience a hacerlo una vez por semana con un champú especial, suave y de pH neutro, que no provoque escozor si accidentalmente entra en los ojos.

 

Cortar las uñas

Mantenga sus uñas cortas para que no se haga daño si se rasca. Córtelas una vez a la semana pero no demasiado. Use unas tijeras apropiadas, de punta redondeada, siguiendo el reborde de los dedos y respetando su curva. Hágalo con calma y posponga la tarea si el pequeño se encuentra inquieto; aproveche para hacerlo cuando esta mas tranquilo, por ejemplo, después de comer o incluso mientras duerme.


Si el niño le teme al agua
No fuerce el baño si advierte que el bebé se disgusta, porque puede tomar un miedo a largo plazo y, si así ocurre, un momento que debería ser placentero se convertirá en un tormento. Es preferible que renuncie al baño durante un tiempo, limitándose a lavarlo con cuidado, pero sin sumergirlo.

Una buena fórmula para que su bebé pierda el miedo al agua y la asocie con la diversión es dejar que juegue y chapotee con sus manitas en un recipiente lleno, usando algunos juguetes flotantes con los que luego se sentirá acompañado en su bañera.


La hora del baño
El momento más oportuno es aquel en que los padres tienen tiempo para bañarlo con tranquilidad, relajados y sin prisas.

Lo más recomendable es bañar al bebé una vez al día, pero no hay unanimidad sobre la hora más oportuna. Hay quienes prefieren la mañana, entre la primera y la segunda toma, como preparación para afrontar el nuevo día, pero son más los que se inclinan por esperar a la tarde, especialmente antes de la última toma, porque entonces resulta muy relajante y propicia el descanso nocturno. Si bien es preferible que sea siempre a la misma hora (al bebé le encanta la rutina), no hay por qué obsesionarse con un horario fijo. Eso sí, nunca hay que bañarlo después de comer, sino antes de la siguiente toma...

¿Qué pasa con los cotonitos...?

Son muy útiles, aunque , si no se usan adecuadamente, pueden resultar peligroso. Empléelos para limpiar la parte externa de la oreja y el borde de los orificios de la nariz, pero, ¡¡ No los introduzca nunca en el interior del conducto auditivo ni de la fosa nasal !!

El Último toque...

Un toque final le hará feliz al ver a su hijo tan guapo y él estará contento sintiéndose fresco y limpio.



Consejos prácticos....
El baño divertido
Siempre debe tener presente que el bebé no relaciona el momento del baño con la higiene, sino con el placer o disgusto que le produce. Para que lo disfrute, e incluso lo espere con ansiedad, recuerde:

* Es normal que el bebé chapotee y se mueva a sus anchas, pero sujételo para evitar un resbalón.

* Acaricie y frote delicadamente con la esponja todo su cuerpo, insistiendo en aquellas partes en que más le gusta.

* Evite salpicar su cara, porque puede molestarle.

* Háblele, cántele, gástele bromas, observe qué le resulta divertido y no dude en repetirlo: mantenga una comunicación constante.

* Incorpore al baño sus juguetes preferidos, utilizando alguno que sea hueco para llenarlo de agua y enjuagarlo con él así participará en el baño.

* Deje que coopere, que incluso tome la esponja e intente enjabonarse, pero ponga especial atención en que no se la lleve a la boca.
 

Fuente: "Tu hijo"

2008-.

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