Buenas noches ¡Y a dormir!

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Introducción:
Cerca de 4 de cada 10 niños menores de cinco años padecen insomnio, es decir, generan una gran pelea a la hora de acostarse y/o se despiertan varias veces en una misma noche.
Las consecuencia que ello trae consigo son tan evidentes en los niños- se vuelven irritables, inseguros y, a la larga acaban teniendo problemas para relacionarse con los demás y en la escuela-, como en los pobres padres, que ven como el agotamiento y la tensión nerviosa acaban perjudicando su vida conyugal.
Fue publicado en una prestigiosa revista Española.

LAS PRIMERAS DOCE PREGUNTAS

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1.- ¿Cómo podemos enseñar a los niños a dormirse solos?
Los padres tienen que escoger unos elementos externos que el niño asocie al dormir y repetirlos cada día. Dormir es un hábito, y los hábitos se aprenden repitiendo un acto una y otra vez. Se aprende a dormir igual que a comer con cuchara, por ejemplo.

2.- ¿Cuál sería un buen ejemplo de ese elemento externo?
La rutina y un osito o cualquier otro objeto. Lo esencial es que sea algo que le podamos dejar, porque eso le dará seguridad. Si le dormimos dándole la mano o cantándole, cuando se despierte a medianoche reclamará la canción o la mano. Pero si le dejamos un osito, cuando se despierte y lo vea se tranquilizará y seguirá durmiendo.

3.- Entonces, ¿si el niño no duerme la culpa es de los padres?
No es que sea culpa suya, es que no saben enseñarle bien. Antes se creía que el hecho de que un niño durmiera bien o mal era una lotería y debíamos resignarnos. Hoy se sabe que el 70% de los niños no tienen ningún problema para dormirse solos.

4.- ¿Es mas frecuente que el niño llore cuando le echan a dormir, o que una vez dormido se despierte varias veces?
Ambas cosas. Pero normalmente el niño al que le cuesta dormirse también se despierta por la noche, lo contrario es raro. Y sucede porque en el momento de ir a dormir los padres hacen algo mal, como dormirse en brazos. 

5.- ¿A partir de qué edad se le puede enseñar a dormir?
Desde los seis meses. Pero desde el nacimiento ya se puede reconducir al bebé hacia un buen hábito. Se puede empezar a enseñarle lo que es día y noche, y a asociar el comer con luz y ruido y el dormir con oscuridad y silencio.

6.- Su método no contempla que cada niño tiene su carácter. ¿Eso no influye?
No, el aprendizaje siempre es igual para todos.

7.- ¿Cómo podemos relajar al bebé antes de dormirse?
Con un baño, porque le divierte, le relaja y sirve para separar el día de la noche.

8.- ¿Es cierto que la leche caliente también relaja?
No, esa es una de teoría extraída del saber popular que no tiene mucho fundamento. Sólo puede funcionar desde el punto de vista de habito, porque cuando hacemos algo rutinario nos relajamos y eso puede servir para dormir. Pero nada más, igual serviría un vaso de leche que un baño.

9.- ¿Es malo cantarle una canción para que se duerma?
Sí. Podemos cantarle antes de ir a dormir, pero como un "hábito afectivo". Antes de dejar al niño durmiendo deberíamos estar al menos 10 minutos dándole afectividad, ya sea cantándole, acariciándole o contándole un cuento. Pero "ojo" no hay que cantarle para que se duerma, si no como preparación previa a ir a dormir. Hay una diferencia y el niño la ¡debe entender. 

10.- Si nuestro hijo quiere dormir con luz por que tiene miedo, ¿Le hacemos caso?
No. Si un niño le dijera a sus padres "hoy comeré "tumbado en el suelo", ellos se negarían. Pues es lo mismo, porque la luz es un elemento externo al sueño. Todo es cuestión de hábitos. Por ejemplo, en Corea los niños duermen en la misma habitación que los padres y no pasa. nada porque es la costumbre. Si fuéramos japoneses comeríamos en el suelo, y no estaría mal, pero aquí sí. Nosotros ponemos las normas.

11.- Pero es lógico que si una norma no funciona, los padres intenten buscar otra... 
Cambiando las normas sólo lograremos despistar al niño. Hay que transmitirle seguridad por encima de todo. Es como cuando le enseñamos a comer, no lo hacemos un día con cuchara y otro con palillos, siempre lo hacemos lema es la inseguridad que hay acerca del tema del sueño por la mala información que tenemos. Eso provoca que los padres prueben mil trucos ineficaces para dormir al niño.

12.- Supongamos que hemos establecidos unas normas, le ponemos a dormir y el niño llora. ¿Le dejamos llorar?
Nunca. El niño no puede estar más de uno o dos minutos llorando sin que nadie le atienda. Puede llorar, pero no solo. Si llora, entramos en la habitación y le decimos con amor "tu duermes aquí, estás con el osito, en tu camita, adiós cariño". Si sigue llorando, volveremos a entrar, le repetiremos lo mismo y saldremos. El objetivo de entrar en la habitación cuando llora no es que se calle y duerma, sino que vea que estamos con él.
 

Dr Pedro Barreda