No olvidar eL rol del pediatra ante la separación de los padres

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Sabemos que lo mejor es que los papás estén juntos, en familia. Sin embargo, hay que aceptar la realidad que muchas veces no lo están. Pese a que las estadísticas del INE (Instituto Nacional de Estadística) señalan que el 15% de los matrimonios se anulan, no se conocen cifras exactas puesto que hay muchas separaciones, de hecho, sin nulidad. En Chile las cifras están alcanzando a las de Estados Unidos, donde la mitad de los matrimonios o convivencias se separan antes que los hijos cumplan 18 años.


El matrimonio o el amor no terminan con la separación. Cuando hay hijos, el vínculo permanece y la obligación de los progenitores se incrementa. El espíritu de la ley juega un rol importante en estos casos para asegurarle al menor su derecho a ser mantenido. Y este derecho, denominado alimentos, implica todo lo necesario para la subsistencia del menor: vestuario, educación, recreación, salud y vivienda, entre otros.

¿Cómo es la situación en otros países?
En Estados Unidos, cada año, más de un millón de niños se enfrenta al divorcio de sus padres en los Estados Unidos; por desgracia, el 40% de los matrimonios en ese país terminan así. El 75% de los divorciados vuelven a casarse y, de ellos, al menos el 50% se divorcian nuevamente.
Por otra parte, en México, de cada cien matrimonios, sólo 7.4% terminaron en divorcio en el año 2000 .Sin embargo, cada vez son más las parejas que deciden terminar con el matrimonio, hecho que impacta negativamente en la vida de los hijos.
A los niños les afecta este quiebre. Es el duelo de perder a su familia de mamá y papá juntos y la cotidianidad con el padre, ya que la mayoría de los hijos vive con la madre. Por ello, experimentan las consecuencias en cualquier etapa de la niñez o adolescencia como un estancamiento o regresión en su desarrollo.
Cifras de varios países indican que el 90% de las madres se quedan con sus hijos y les toma un mínimo de tres años adquirir nuevo orden y estabilidad en sus vidas. Más de la mitad de los hijos de divorciados no ven a su padre después de la separación.


Con la separación se superan algunos problemas, pero comienzan otros
Las separaciones de los cónyuges pueden constituir una solución para un matrimonio con graves problemas, a juicio de ellos, sin solución. Sin embargo, para los que no saben, e proceso del divorcio es largo y profundamente doloroso. Si bien es cierto, cuando existe una separación, algunos de los problemas, como la violencia intrafamiliar, pueden disminuir notablemente y resultar, en algunas ocasiones, benéfico para los integrantes de la familia, pero con el tiempo, nuevos conflictos pueden ir apareciendo.
Es importante saber que el divorcio no es un hecho aislado, sino un proceso que desintegra la unidad familiar, especialmente la de los niños, la estabilidad emocional y, muchas veces, económica. Es recomendable tener presente que durante este período habrán numerosos cambios y ajustes en la vida de los menores.


Para cada edad, hay una reacción
Las reacciones de los hijos ante este problema varían mucho de acuerdo a su edad, temperamento y a la habilidad de los padres para satisfacer sus necesidades dando prioridad a los sentimientos de sus hijos; los efectos negativos del proceso son más dramáticos durante los primeros dos años. Pocos niños sienten alivio ante el divorcio, aunque el matrimonio haya sido turbulento, ya que lo perciben como la pérdida de la estructura que les proporciona estabilidad y soporte. Muy raramente un niño escogerá el divorcio como la solución a los problemas de sus padres.
Los niños menores de tres años pueden reflejar la angustia, tristeza y preocupación de los padres. Frecuentemente se muestran irritados, llorosos, miedosos, agresivos y pueden manifestar problemas de sueño y gastrointestinales así como una regresión en su desarrollo.
Entre los 4 y los 5 años de edad, a menudo los pequeños se culpan por la infelicidad de los padres, temen ser abandonados y presentan pesadillas y fantasías.
Los niños en edad escolar pueden estar tristes y preocupados, mostrarse agresivos y temperamentales, con frecuencia se sienten atrapados en conflictos de lealtad sintiéndose decepcionados y rechazados por el padre que los abandonó. Como consecuencia de esto, su desempeño escolar se ve muy disminuida.
Para ayudar al niño debiera existir una estrecha comunicación entre padres y profesores, especialmente el primer año post separación. De esta forma pueden compararse los cambios emocionales que ocurren tanto en la casa como en el colegio y ver qué se puede hacer al respecto,


Los adolescentes experimentan una baja en su autoestima y pueden desarrollar una autonomía emocional prematura, es decir, comportamientos sexuales inapropiados, abuso de sustancias como drogas, tabaco o alcohol, depresión e incluso comportamientos delictivos.
A cualquier edad y con frecuencia, los hijos pueden presentar síntomas sicosomáticos como una respuesta a la cólera, a la sensación de pérdida y abandono y a otros estresantes.
La unión de los padres no es lo único que se pierde…
Además de la pérdida del contacto diario con sus padres, el niño enfrentará otro tipo de problemas fuera de casa; muchas de sus actividades se verán complicadas por el horario de visitas, falta de dinero o, simplemente, porque los padres no llegan a un acuerdo.


La importancia de un buen pediatra
El pediatra puede ayudar a disminuir los efectos adversos del divorcio en los niños. Es muy importante iniciar este apoyo tan pronto como sea posible. El médico deberá reunirse con los padres, de preferencia los dos a la vez, para analizar la situación presente, ayudar a planear soluciones a las necesidades del niño y reestablecer la buena relación médico-paciente con ambos progenitores.
El pediatra puede ayudar a los padres a comprender mejor los sentimientos de su hijo y darles consejos para que le expliquen al niño la situación. El pediatra debe insistir en ser el "abogado defensor" del niño y no tomar partido por ninguno de los padres.
Es muy importante que las rutinas diarias del niño, como el colegio, actividades deportivas, contacto con la familia, amigos, la disciplina y sus responsabilidades permanezcan lo más normales posible.
Por otra parte, es primordial hacerles ver y entender a los niños que ellos no fueron los causantes de la separación y que no podrán volver a reunir a sus padres.


Iniciando una nueva vida
Si alguno de los padres se vuelve a casar, es importante que el nuevo cónyuge colabore en la educación y el niño debe aprender a respetarlo. Por otra parte, si el padre biológico es posesivo y no permite que su nueva pareja se involucre con su hijo, éste se convertirá en causa de fricciones en el nuevo matrimonio.

Hay varias medidas que se pueden tomar para ayudar a sus hijos a sobrellevar la traumática experiencia del divorcio de los padres. La más importante es explicarle la situación antes que uno de los padres se vaya de la casa, de preferencia hacerlo con ambos padres y todos los hijos presentes.


Lo importante son los hijos

Tome en cuenta, además, las siguientes recomendaciones:
1.-Asegúrele con mucha frecuencia que ambos padres lo quieren. Explíquele que, aunque ustedes están descontentos el uno con el otro, a su hijo lo quieren mucho. Ambos padres deberán pasar mucho tiempo con él, acariciarlo y mimarlo; sin embargo, no se deben iniciar malos hábitos, como permitirle que duerma con Usted
2.-Mantenga la rutina diaria de su hijo lo más normal posible. Entre menos cambios tenga que enfrentar, el niño llevará mejor la crisis del divorcio. Trate de mantenerlo en la misma casa o en el mismo vecindario, si esto es imposible, por lo menos manténgalo en la misma escuela. Inspírele seguridad, y hágale saber que aunque su nivel de vida disminuirá un poco, usted continuará satisfaciendo sus necesidades básicas.
3.-Dígale que será visitado por el padre que no vive con él y que éste lo quiere mucho. Los niños necesitan ambos padres, el divorcio les causa confusión y se pueden sentir abandonados. Programe las visitas de acuerdo a un plan definido y fijo; es más recomendable una visita larga, de un día completo cada semana o quince días, que varias cortas y apresuradas. Si tiene varios hijos deberá pasar el mismo tiempo con cada uno de ellos. El padre visitante deberá cumplir sus promesas y recordar las fechas importantes como los cumpleaños, por ejemplo. Ambos padres deben esforzarse para hacer que las visitas sean agradables. Permita que su hijo le cuente lo bien que la pasó con su ex cónyuge. Insista en que lo llame por teléfono frecuentemente.
4.-Si el padre que no tiene la custodia deja de colaborar, encuentre sustitutos. Pídale a un pariente o amigo que pase tiempo con su hijo y explíquele al niño que su padre no puede visitarlo por ahora porque tiene problemas
5.-Ayude a su hijo a expresar sus sentimientos dolorosos. Nunca lo cargue con sus propios problemas y evite expresarse mal de su padre en su presencia. Responda con honestidad a sus preguntas. Si la ira se convierte en una conducta destructiva, deberá imponer límites.
6.-Hágale entender que él no tiene la culpa del divorcio
7.-Explíquele claramente que el divorcio es definitivo. Esto ayudará a que se adapte mejor y acepte la realidad del divorcio.
8.-Proteja las opiniones positivas que el niño tenga de ambos padres. Trate de mencionar los puntos buenos del padre ausente. Desahogue sus propios sentimientos negativos con otro adulto, no con sus hijos
9.-Mantenga la disciplina normal en ambas casas. Si un padre se comporta demasiado indulgente, el otro tendrá problemas en lograr que el hijo se porte bien. La competencia excesiva por el amor de un niño mediante privilegios o regalos, producirá un niño mimado. Las reglas básicas generales acerca de la disciplina deberán ser establecidas por el padre que tenga la custodia del niño
10.-No discuta con su ex cónyuge en presencia de su hijo; además, trate de evitar las disputas por la custodia. El niño necesita seguridad y estabilidad. De ser posible, evite separar a los hermanos
11.-Consiga información, tanto para usted como para su hijo. Hay innumerables libros que los ayudarán a explicar y superar esta situación.


Existe un serio problema económico ¿Quién se hace cargo según la ley?
La nueva Ley de Pensiones (19.741), que entró en vigencia el 24 de julio de 2001, estableció la figura de la madre como dueña de casa que no percibe remuneración y que sus labores en el hogar constituyen una forma de mantención del menor. En esos casos, la manutención económica corresponde al padre.

En estos casos, cuando se busca mantener la seguridad económica de los hijos, la primera opción es intentar un acuerdo por escrito y firmado por los padres ante notario - llamado transacción- , que fija un monto para la pensión de alimentos. Si la madre no percibe remuneraciones y el padre no cumple con la transacción, la primera puede exigirla judicialmente, indicando el monto mínimo fijado, el lugar y la fecha de pago. En caso de que esa alternativa resulte imposible, la siguiente vía es interponer una demanda.

¿Y el apoyo de los especialistas?
Busque asesoría si su hijo presenta problemas como:
- Anomalías en la alimentación o el sueño por más de dos semanas.
- Presenta depresión.
- Su hijo se niega a recibir la visita del padre que no tiene la custodia.
- Usted considera que el otro padre está perjudicando a su hijo.



Revisión Carola Barreda

edición Dr Pedro Barreda

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