El sentido de los gustos. La importancia de la lengua.

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¿Quieres saber cuánto usas la lengua? Intenta comerte un helado de cucurucho o cantar tu canción favorita sin ella. Probablemente te habrás dado cuenta que hay helado por todas partes y la letra de la canción no tenía mucho sentido. Necesitas la lengua para masticar, tragar e incluso cantar. Y no te olvides de hablar o saborear -estas cosas pertenecen al territorio de la lengua. ¡La lengua hace un montón de cosas verdaderamente fantásticas!


Trabalenguas
¿Sabías que la lengua es un músculo? Bueno, eso es parcialmente cierto: en realidad, la lengua está formada por muchos grupos de músculos. Estos músculos van en direcciones diferentes para realizar todas las tareas de la lengua.
La parte delantera de la lengua es muy flexible y puede moverse mucho, y trabaja con los dientes para crear diferentes tipos de palabras. Algunas personas tienen la parte delantera de la lengua tan flexible que pueden hasta enrollar esta parte como si fuera un túnel. ¡Inténtalo! Esta parte también entra en acción durante el almuerzo: mueve la comida en la boca mientras masticas. La próxima vez que pegues un bocado a tu comida favorita, presta atención a lo que hace tu lengua. Sentirás cómo la empuja hasta los dientes posteriores para que puedan triturarla.


Los músculos en la parte posterior de la lengua te ayudan a hacer determinados sonidos, como los de la letra "k" y la "g" fuerte (como en la palabra "gato"). Pronuncia estas letras muy lentamente y sentirás como la parte posterior de la lengua se mueve contra la parte superior de la boca para crear estos sonidos. ¿Y recuerdas cómo la parte delantera de la lengua empujaba la comida hacia los dientes de atrás para que la trituren? Una vez que está toda triturada y mezclada con saliva, es hora de que la parte posterior de la lengua haga lo suyo.


Lo que sigue mas debajo de la lengua.
Los músculos posteriores de la lengua se mueven y empujan una pequeña cantidad de comida junto con la saliva hasta el esófago, que es como un tubo para comida en la garganta. Además, en la garganta también se encuentra la tráquea, que permite que el aire entre y salga de tu cuerpo. Cuando tragas, una aleta especial llamada epiglotis se cierra para cubrir la tráquea. Esto evita que la comida vaya "por el camino equivocado" - a la tráquea en vez de al esófago.


Hablemos de las amígdalas

La parte posterior de la lengua está compuesta de tres partes: la amígdala lingual y dos amígdalas palatinas. Las amígdalas son pequeñas masas de tejidos. La amígdala lingual está situada en la parte posterior de la lengua. (lingual es una palabra bonita para decir que tiene que ver con el habla). A cada lado de la amígdala lingual de la garganta hay dos amígdalas palatinas- una a la izquierda y otra a la derecha. Las amígdalas palatinas contienen células que ayudan a filtrar los gérmenes nocivos que podrían causar una infección en el cuerpo. A veces, las amígdalas palatinas se infectan con bacterias, se hinchan y duelen. Al igual que muchos niños, probablemente habrás oído la palabra que se utiliza cuando esto sucede: ¡se llama amigdalitis!


La lengua, bien sujeta
¿Te has preguntado alguna vez qué impide que te tragues la lengua? ¡Hay una forma sencilla de averiguarlo! Mírate en el espejo y abre bien la boca. Usando los músculos de la lengua (no los dedos), levanta la lengua y mira debajo. Verás el frenillo. Esta es una membrana (una capa fina de tejido) que conecta tu lengua con el fondo de la boca. El frenillo funciona tan bien que nunca podrías tragarte la lengua. La lengua también está unida a la parte delantera y a los lados de la faringe o garganta. De esta forma la lengua no puede enrollarse en la boca.


Otros datos sabrosos
¡No guardes aún el espejo! Vuelve a mirarte la lengua, pero esta vez fíjate mejor en la parte superior. Nota que es áspera y rugosa - a diferencia de la parte de abajo que es muy lisa. Eso es porque la parte superior está cubierta de una capa de bultitos llamados papilas.
Existen tres tipos distintos de papilas: dos en la parte de adelante y uno en la parte posterior. Al frente de la lengua se encuentran las papilas fungiformes y las filiformes. Las más grandes son las papilas fungiformes y las más pequeñas que parecen pelitos son las filiformes. En la parte posterior de la lengua están las papilas caliciformes. Son grandes y redondas y hay entre ocho y doce.
Las papilas ayudan a retener los alimentos y a moverlos mientras masticas. Y contienen las papilas gustativas, para que puedas saborear todo ¡desde manzanas hasta hamburguesas! Nacemos con casi 10.000 papilas gustativas. Pero a medida que envejecemos, algunas de estas papilas mueren. (¡Un anciano podría tener sólo 5.000 papilas gustativas!). Por eso, algunos alimentos pueden tener un sabor más fuerte para ti que para un adulto.


Las papilas gustativas pueden identificar sabores dulces, ácidos, amargos y salados. Hace poco, los científicos descubrieron un nuevo tipo de papila gustativa que responde al sabor del glutamato monosódico, un aditivo químico para alimentos que llamaron el quinto sabor.


Los gustos viajeros
Entonces, ¿cómo reconoces el sabor de algo? Cada papila gustativa tiene unos pelitos microscópicos llamados cilios en su superficie. Los cilios están cubiertos de unos receptores especiales que son muy sensibles a lo que les rodea. Cuando te pones algo en la boca y empieza a disolverse con la saliva, estimula a los cilios que empiezan a emitir señales nerviosas. Éstas llegan al cerebro, que puede interpretarlas e identificar el sabor.

Identificar los sabores es la forma que tiene el cerebro para indicarte qué sucede en tu boca y en algunos casos, protegerte. ¿Has probado alguna vez leche con un gusto raro? Cuando la leche llega a los receptores, manda impulsos nerviosos al cerebro: "¡La leche está en camino - y tiene un gusto raro! " Una vez que el cerebro descifra los impulsos nerviosos, reconoce el sabor como peligroso y tú sabes que no debes beber esa leche.
Algunas cosas pueden hacer que los receptores de las papilas gustativas sean menos sensibles, como las bebidas o los alimentos fríos. Una paleta helada hecha con tu jugo favorito no tendrá el mismo sabor dulce que el zumo solo. Si antes de comer algo que no te gusta chupas un cubito de hielo, seguro que no notarás el mal sabor. ¡Pruébalo la próxima vez que tengas que tomar un medicamento que no puedas soportar!


El amigo de la lengua
La última vez que tuviste un resfriado o la nariz tapada, ¿notaste que lo que comías no tenía el mismo sabor fuerte de siempre? Bueno, eso es porque tu lengua no puede llevarse todo el mérito de probar todos los sabores distintos -cuenta con la ayuda de la nariz. La nariz te ayuda a saborear los alimentos al olerlos antes de que los introduzcas en la boca y cuando los masticas y los tragas. Los olores fuertes pueden hasta confundir a las papilas gustativas: intenta ponerte una lámina de cebolla bajo la nariz cuando te comas una manzana. ¿A qué sabe?
La lengua también recibe ayuda de los dientes, los labios y la boca. Los dientes ayudan a la lengua a triturar la comida a la vez que la lengua la mezcla en la boca. Y sin los dientes, los labios y el paladar, la lengua no sería capaz de formar sonidos para construir palabras. La saliva es también una amiga de la lengua. Una lengua seca no puede saborear nada, de modo que la saliva ayuda a la lengua manteniéndola húmeda. Asimismo, la saliva descompone los alimentos para que la lengua pueda tragarlos con mayor facilidad después de masticarlos.


La lengua es una gran trabajadora
Después de hablar tanto, mezclar los alimentos, tragar y probar, ¿descansa en algún momento la lengua?
Pues no - incluso cuando duermes, la lengua está ocupada empujando saliva a la garganta para poder tragar. Esto es también algo positivo, porque si no babearíamos toda la almohada. Mantén la lengua en perfecta forma cepillándola cuando te laves los dientes y evitando alimentos demasiado calientes (quemarte la lengua no es nada divertido). Así que la próxima vez que tu lengua trabaje tanto para terminar su trabajo, ya sea cuando pruebes algo, hables o le saques la lengua a tu hermano, ¡recuerda que hace un montón de cosas más!
Si acabas de estornudar, probablemente tenías algo que te irritaba o te hacía cosquillas en el interior de tu nariz. El estornudo es la forma que tiene tu cuerpo de eliminar la irritación de la nariz.


Cuando algo te hace cosquillas en el interior de la nariz, una parte especial del cerebro llamado el "centro del estornudo" recibe un mensaje. Este centro envía entonces un mensaje a todos los músculos que tienen que trabajar juntos para crear el complicado y asombroso proceso que llamamos estornudo. Algunos de los músculos involucrados son los músculos abdominales (los de la barriga), los músculos del pecho, el diafragma (el músculo grande situado debajo de tus pulmones que te hace respirar), los músculos que controlan tus cuerdas vocales y los músculos de la parte posterior de tu garganta. ¡Y no te olvides de los músculos de los párpados! ¿Sabías que siempre cierras los ojos al estornudar? La función del centro del estornudo es hacer que todos tus músculos trabajen juntos, en el orden oportuno, para que la irritación salga volando por tu nariz. Y vaya si vuela -¡los estornudos pueden expulsar las pequeñas partículas de la nariz a una velocidad de hasta 160 kilómetros (100 millas) por hora!
Casi todo lo que irrita el interior de tu nariz puede iniciar un estornudo. Algunas cosas habituales son el polvo, el aire frío y la pimienta. Cuando tienes un resfriado de nariz, tienes un virus que se ha instalado allí temporalmente y está causando mucha hinchazón e irritación. Algunas personas tienen alergias y estornudan cuando están expuestas a ciertas cosas, como la caspa de los animales (que se encuentra en el pelo de muchas mascotas comunes) o el polen (que proviene de algunas plantas).

¿Conoces a alguien que estornuda cuando sale al aire libre y le da el sol? Aproximadamente una de cada tres personas estornuda cuando está expuesta a la luz brillante. Estos estornudos se llaman "estornudos fóticos" (fótico significa luz). Si tienes estos estornudos, los has heredado de tu padre o tu madre ya que es de transmisión genetica. Podrías decir que es cosa de familia. La mayoría de las personas tiene cierta sensibilidad a la luz que puede desencadenar un estornudo. ¿Has tenido alguna vez la sensación de estar a punto de estornudar sin que acabe de salir el estornudo? La próxima vez que esto ocurra, intenta mirar una luz brillante durante un instante (pero no mires directamente al sol) -¡ya verás si esto consigue hacer salir el estornudo!

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Dr. Pedro Barreda

Fuente Medline copiado textos