De todo corazón

"En ocasiones, el pediatra descubre un pequeñito ruidito en el
corazón del niño. La consulta con el cardiólogo infantil es
necesaria para descartar cualquier anomalía".

No hace mucho tiempo que los pediatras pueden solicitar consultas con los diferentes especialistas para confirmar el diagnóstico de una enfermedad o para decidir su mejor tratamiento. Antes, cuando un niño presentaba una afección de difícil interpretación, debía recurriese a los especialistas de adultos: ellos daban su opinión pero siempre de acuerdo con la experiencia obtenida en la clínica médica.

Hoy contamos con neurólogos, cardiólogos, dermatólogos, otorrinolaringólogos, oftalmólogos, especialmente dedicados a los pequeños pacientes, profesionales aliados del pediatra que velan junto con él por la salud de los chicos. En este caso, nos referimos a los que cuidan su corazón.

Problemas cardíacos

Más del 70 por ciento de las derivaciones para consultas se debe a que el pediatra descubrió un soplo cardíaco durante un control de salud.

El especialista comenta que por más énfasis que el médico del niño haya puesto para remarcar la benignidad del hallazgo, por lo general la madre, y a veces su hijo, llegan angustiados al consultorio.

La preocupación y la incertidumbre de todo el grupo familiar son comprensibles, ya que se trata de una posible alteración en el corazón, considerado como el órgano que se contrae rítmicamente para dar la vida.

Soplo inocente
El término soplo es poco feliz, ya que se lo vincula estrechamente a la enfermedad cardiaca del adulto. Los niños, sin embargo, presentan frecuentemente soplos inocentes o normales.

Para confirmar la "inocencia" del soplo, los cardiólogos infantiles recurren al examen físico, al electrocardiograma y a una radiografía de tórax. Con estos elementos, generalmente se puede confirmar el carácter benigno del soplo, aunque en algunos casos se debe realizar un ecocardiograma. Este estudio, más sofisticado, evalúa por medio del ultrasonido todas las estructuras del corazón (las cavidades, tabiques y válvulas cardíacas) y permite descartar, en casos dudosos, los soplos patológicos como los de las cardiopatías congénitas.

Otro motivo de consulta frecuente, pero en niños mayores o en adolescentes, es el dolor precordial, en general retroesternal (en el medio del pecho). Sólo el 5 por ciento es de origen cardíaco; el resto (95 por ciento) corresponde a dolores musculares de la parrilla costal o son de origen emocional. Estos dolores aumentan con los movimientos respiratorios y de los brazos, son benignos e intrascendentes.

¿Qué son las cardiopatías congénitas?
Las enfermedades congénitas cardíacas son malformaciones o formaciones incompletas producidas durante el crecimiento del corazón en los primeros meses del embarazo. Se las llama congénitas porque están presentes en el momento del nacimiento, pero -en su inmensa mayoría- no son defectos genéticos o cromosómicos.

"Tampoco son hereditarios ni tienen ninguna vinculación con familiares enfermos cardíacos. Es importante destacar que hoy casi el 100 por ciento de las cardiopatías congénitas tiene un tratamiento médico y/o quirúrgico".
Gracias a estos avances, niños que antes eran considerados inválidos por su afección cardiaca, hoy pueden integrarse con sus pares y realizar una vida totalmente sana y casi sin restricciones.


Importantes avances
El avance de la cardiología infantil ha sido formidable en los últimos 20 años. De hecho, el análisis prequirúrgicas que hasta finales del 70 requería casi invariablemente un método invasivo como el cateterismo cardíaco, hoy se realiza por medio de 1 ecocardiografía y sus variantes: el Doppler y Dopple color.

Con estos métodos, se obtiene, en forma confiable y no invasiva, la información necesaria para indicar y seguir las estrategias quirúrgicas más adecuadas.


Mamá y papá deben saber

* Que no son responsables de los defectos cardíacos de sus hijos.
* Que la mayoría de estas afecciones tiene tratamiento y que los chicos podrán llevar una vida física e intelectual normal.
* Que un soplo no es una enfermedad y que en la mayoría de los casos se trata de un hallazgo normal.
* Que por ahora, la mayor parte de las cardiopatías congénitas no se puede prevenir, pero sí es posible el diagnóstico precoz (aun prenatal) y de ese modo mejorar los resultados en su tratamiento.
* Que la prevención de la enfermedad cardiovascular del adulto comienza en la niñez mediante la neutralización de los factores de riesgo coronario, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes, el sedentarismo y el estimulo de hábitos como el deporte, una dieta de bajo contenido de grasas animales y la lucha contra el tabaquismo.

Dr. Pedro Barreda