Vómitos en el niño pequeño

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Vómitos en el lactante

Aunque a veces se confundan, la regurgitaciones y los vómitos tienen muy poco que ver. El vomito sale con fuerza una sola ves y suele se abundante y acompañarse de nauseas y molestias que hacen llorar o poner mala cara a los bebes, mientras que cuando regurgitan sacan sin la menor señal de incomodad, pequeñas bocanadas de leche.

Cuanto más pequeños son, mayor es la facilidad que tienen los niños para vomitar y también mayor el número y variedad de trastornos que lo pueden ocasionar, de modo que en el niño menor o lactante, un vómito puede ser un incidente sin la menor importancia o también el signo de un problema grave.

 El riesgo de deshidratación

Pero independientemente de su causa, cuando son irrefrenables, añaden el riesgo de deshidratación, pues el niño no sólo pierde líquido, sino que el mismo vómito impide su reposición. Por eso, si vomita repetidamente la leche y en tanto no sea visto por el pediatra, se le debe ofrecer un líquido de a poco y a cada rato, por ejemplo una infusión o simplemente agua con azúcar, a cucharaditas, pero si no tolera ni siquiera pequeñas cantidades de líquido, debe ser atendido urgentemente.

Las causas son muy variadas
Al revés de lo que ocurre con los adultos los niños en general y los bebes en particular, suelen vomitar con relativa facilidad y por las mínimas causas. Pero también lo hacen a causa de una gran variedad de trastornos que no siempre se localizan en el estomago, y es bastante arriesgado pensar o echarle a todo la culpa a la comida.

 Luego de nacer son frecuentes pero aislados

En general, un vómito aislado no tiene trascendencia ni suele responder a nada grave. El primer día es muy habitual que el recién nacido vomite las mucosidades y secreciones que han llegado a su estómago y, más adelante, si comen demasiado o con tanta avidez que tragan mucho aire, es lógico que devuelvan la toma. En ese momento, es posible que el menor se ponga algo pálido y parezca mareado, pero si no hay otro problema, debe recuperar enseguida su buen aspecto. Los vómitos son muy aparatosos y siempre da la sensación de que han devuelto todo lo que comieron, lo cual no suele ser cierto; pero si el niño llora al poco rato porque tiene hambre, no hay inconveniente en probar a darle de comer de nuevo.

A veces esconden algo de gravedad

El significado de los vómitos repetidos depende mucho del contexto y las circunstancias que les acompañan. pero los vómitos son también uno de los síntomas principales de muchas raras enfermedades del metabolismo, y la relación de causas de vómito en el lactante es casi inacabable, yendo desde otitis, infecciones de orina, meningitis y casi cualquier infección, a invaginaciones intestinales y apendicitis, pasando desde luego por las clásicas gastroenteritis y muchas enfermedades más o menos raras que se acompañan de sus propios síntomas.

Desde las infecciones hasta las malformaciones

En cambio, si se exceptúan los que se presentan en las fases iniciales de las gastroenteritis, cuando todavía no ha aparecido la diarrea, los vómitos repetidos como único síntoma son raros; en su presencia, el pediatra siempre piensa en una "estenosis hipertrófica de píloro", una enfermedad relativamente frecuente en la que el píloro del niño, es decir, el canal de salida de su estómago, se va estrechando como consecuencia de la hipertrofia de su musculatura, lo que se produce por causas desconocidas.

Este problema, que afecta más a primogénitos varones, se empieza a poner de manifiesto alrededor de la segunda semana de vida, cuando la obstrucción progresiva empieza a impedir el vaciado del estómago y a provocar vómitos explosivos en un niño que, por lo demás, no sólo no tiene inicialmente ningún aspecto de enfermedad, sino que muestra evidentes y crecientes signos de hambre. Una ecografía suele ser suficiente para diagnosticarlo y se resuelve con una intervención quirúrgica bastante sencilla.

VÓMITOS: Motivos de consulta urgente

Vómito bilioso, sanguinolento o "en poso de café"

Llanto sugestivo de dolor

Distensión abdominal

Signos de deshidratación (Boca seca, orina escasa, letargia, irritabilidad)

Incapacidad para tolerar pequeñas y frecuentes cantidades de líquido

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En resumen : Vomitar o regurgitar una o dos veces no tiene mayor importancia si el niño parece estar bien, quizás solo ha comido demasiado o haya tragado mucho aire. En este caso, el vomito ha cumplido con su función. Los vómitos repetidos pueden ser y son muchas veces síntomas de enfermedades entre otras infecciosos obstructivas, etc. pero independiente de su causa los vómitos preocupan al pediatra por que ponen al riesgo de deshidratación.

 

Dr Pedro Barreda

2005