Primeros pasos hacia la independencia
Ayúdale a madurar con pequeñas responsabilidades
Márcale las pautas de conducta, inculcándole una serie de hábitos y pequeñas responsabilidades y desde pequeño, permitirá asumir con mayor facilidad su propia autonomía y su plena integración en el núcleo familiar
Es habitual, en las conversaciones entre padres, oír comentarios de amigos con hijos un poco mayores sobre lo perezosos que son, lo mucho que les cuesta aceptar responsabilidades y áreas domesticas y la cantidad de batallas que se libran a diario por este tipo de cuestiones.
Es normal que los padres se pregunten si no le estarán exigiendo demasiado al pequeño adjudicándole responsabilidades que puedan desbordarle. ¿Cómo saber que esta listo para empezar a ser uno mas?
La ley del mínimo esfuerzo
Al igual que los adultos, a los niños les cuesta poco adaptarse a la ley del "mínimo esfuerzo", es decir, acostumbrados como están a que sus papas se lo hagan todo, el día que se les empieza a pedir que colaboren con nosotros se resisten a perder la comodidad.
Actualmente, el ritmo familiar en que se vive hace mas evidente la necesidad de la colaboración de los hijos en casa. Sin embargo, aunque este sea un argumento valido, demos de tener en cuenta que no es el primordial. Tan importante como la cooperación es el hecho de que cuando los niños van asumiendo pequeñas responsabilidades en función de su edad también van aprendiendo una serie de aptitudes que en el futuro les ayudaran a ser mas autónomos e independientes.
El camino hacia la autonomía
No hay que ser muy observador para darse cuenta de que al nacer los seres humanos somos las criaturas más dependientes del planeta. A diferencia de las crías de otras especies, los bebes no andan, no comen solos y sin cuidados podrían llegar a morir.
Pero aunque sea totalmente indefenso y no disponga de una coordinación motora adecuada. el bebe tiene un sinfín de capacidades en potencia que ira desarrollando a lo largo de su maduración. En la medida en que se sienten seguros y protegidos, los niños comienzan a explorar su entorno mas próximo y, progresivamente ese afán descubridor hará crecer su deseo de independencia.
"Yo solo"
Todos los peques pasan por etapas en las que desean "asumir responsabilidades" les encanta experimentar y probar a hacer las cosas por ellos mismos. Es su modo de poner a prueba sus progresos.
Sin embargo, es probable que cuando aprendan a hacer algo, den marcha atrás y quieran que sus papas vuelvan a hacérselo otra vez. Cuando empiezan a andar se cansan al poco rato y no quieren salir de casa si no es en brazos; y cuando ya toman la cuchara y piden que les demos de comer. Para ellos estos pequeños aprendizajes son un juego.
A pesar de ello es recomendable aprovechar esos momentos en los que diga "yo solo" y alentarle a que haga lo que se propone. Resulta contra producente apartarles de nuestro lado cuando, mas mayores, se brindan a colaborar poniendo la mesa, a ayudarnos en la cocina o tomar un martillo para hacer tareas. Seguramente, el primer día que su hijo de 3 años quiera poner agua en el vaso tendrá que cambiar el mantel. Quizás él mismo se sienta frustrado al no conseguir su propósito. pero si le riñe ante estos "accidentes", difícilmente querrá hacerlo cuando se lo pida
Esta es una forma de comprender que no siempre se hace todo bien, rápido y fácil. Es importante, así mismo, que le muestre que también tienen limitaciones y cometen errores. Y aunque les parezca mejor realizar ustedes mismos cualquier actividad, porque tienen prisa o por comodidad, si no se le deja ejercitarse resultara luego mucho mas complicado convencerle.
No se rindan

Hacia los 3 ó 4 años aparecerán las primeras resistencias rechazando sistemáticamente las demandas de los adultos para diferenciarse de ellos y asumir su propia identidad. Es una fase difícil que aprovechan para poner a prueba a sus papas irritándose respondiendo con negativas y rabietas a lo que se les pide. Es el momento de marcarle los limites, evitar que haga lo que le de la gana y enseñarle el camino de sus nuevas responsabilidades.
Pero recuerda que darle responsabilidades puede ser vivido por el niño como una obligación, y su respuesta puede ser ;NO! En este caso es mejor pactar y ser flexibles.
Es necesario que sienta que con esa labor que se le pide nos esta ayudando, como le ayudamos a el cuando lo precisa.
Puede ser útil comparar su cooperación con lo que suele hacer en el jardín cuando le nombran encargado de alguna tarea, como cuidar las plantas, ordenar las sillas, etc. Son trabajos que sabemos que hacen con placer para agradar a los educadores y compañeros.
UNA TAREA PARA CADA EDAD

Para que un niño pueda asumir responsabilidades, debe estar preparado para ello y es trabajo de sus padres valorar su madurez para afrontar nuevos retos, porque es contraproducente "quemar etapas" antes de tiempo encargándole tareas para las que por su edad no esta preparado. En este sentido es peligroso generalizar porque la evolución de cada niño es particular. Tampoco es prudente hacer comparaciones con las fechas en que otros hermanos o niños han empezado a hacer una u otra cosa.
El momento de la comida: hacia los 10 u 11 meses empiezan a manosear en las papillas con la intención de comer solos. Hay que enseñarles a coger los cubiertos y a no preocuparse demasiado por las cucharadas que van a los ojos o al babero. Poco a poco van coordinando mejor sus movimientos y hacia los 2 ó 3 años ya pueden comer sin nuestra ayuda.
Recoge tus juguetes: quizás sea esta una de las primeras responsabilidades que se les exige a los niños y la primera en crear conflictos. Si su hijo no tiene aun 5 años no hay que desgastarse constantemente para que guarde sus juguetes y ordene su habitación. Lo cual no quiere decir que tengás que hacerlo siempre ustedes solos, aunque sea mas fácil y rápido. Es mejor pedirle que les ayude y que se repartan lo que hay que recoger. Enseñarle sin gritos y que aprenda que el orden en sus juguetes es bueno también para el.
A vestirse: es una de las tareas mas complicadas y con las prisas de las mañanas siempre lo dejamos para mas adelante. Hasta los 4 o 5 años también les cuesta mucho, sobre todo las prendas que deban abotonarse, así como el cordón de los zapatos. Hay que buscar momentos relajados para que puedan hacerlo y no reírse de ellos si aparecen desastrados como un payaso. También hay que ayudarles con prendas fáciles.
Bañarse solos: aunque a todos los niños les encanta chapotear en la bañera deben aprender también a bañarse y ducharse solos. Aunque les ayudemos a frotarse con la esponja y a aclararse la cabeza, es conveniente que hacia los 5 años puedan empezar a hacerlo por si mismos.

Cepillarse los diente: hacia los 2-3 años es bueno que comiencen a aprender a cepillarse los dientes. Al principio puede se un juego imitativo de lo que ven hacer a sus hermanos mayores o a los papas. Al igual que en las comidas, los primeras cepillados pueden ser un desastre, pero si permitís ese juego hacia los 4-5 años serán unos expertos y habrán adquirido un habito saludable.
Cuida a tu hermanito: esta es una responsabilidad que jamás se puede exigir. Es su hermanito pero ante todo es su hijo y tiene que asumirlo. Si puede pedirle que la ayude en sus cuidados, ya que ello le acercara al bebe y ayudara a crear un vinculo afectivo con el, siempre que no sea impuesto por la fuerza. Que sea el mayor no le supone tener obligaciones que no le pertenecen, por lo menos hasta que tenga una cierta edad.
NO PIERDAS LA PACIENCIA
Inculcarle unos hábitos y responsabilidades debe ser un ejercicio diario que difícilmente se conseguirá a base de imposiciones y mal humor.
Recuerda:
• Respeta sus deseos de autonomía e independencia, esto le dará seguridad y aprenderá a no dudar de sus posibilidades.
• No pierdas la paciencia. Déjale que intente hacer las cosas aunque no le salgan, ayúdale a corregirse pero sin que eso suponga que se lo hagas siempre.
• Si tienes prisa, avísale antes de que hoy le ayudaras a vestirse, a abrocharse los zapatos, etc. pero que ya es mayor para que otro día lo haga el.
• Déjale que te ayude, se sentirá contento si le dejas meterse en la cocina, coger la escoba o pedir algo en la tienda.
• Si es algo muy complicado para el, déjate que haga lo que pueda y tu haz el resto.
Cómo ayudarles.
• Deja que se equivoquen y vayan aprendiendo por si solos.
• Aliéntales en sus intentos, esto permitirá que crean en si mismos y puedan ir asumiendo responsabilidades al ir madurando.
• Admira sus habilidades y poténciales. Es mejor destacar lo que hacen bien que reírse abiertamente de sus fallos, por divertidos que sean.
Dr. Pedro Barreda
2007