De pareja a padres

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Los hijos nos cambian la vida, si, pero nunca imaginamos hasta que punto.

Eso de que un hijo cambia la vida es una verdad absoluta. Porque, aunque a primera vista los recién nacidos parecen tiernos e inocentes querubines, ellos solitos se las arreglan para modificar la forma de pensar de sus padres, sus horarios y hasta su cuenta bancaria.

"¡Bah, que exageración! -pensara un papa novato-. ¿Como es posible que algo tan pequeño vaya a ejercer tanto poder sobre mi persona?" Sin embargo, el asunto no es tan trivial como parece. Por lo tanto, y para que nadie se sienta engañado, vamos a analizar las circunstancias con la calma que requieren.

EL SECUNDO PROVOCA MENOS CONFLICTOS

"Si antes de la llegada del hijo la pareja esta habituada a negociar los conflictos, el nacimiento provocara menos roces. Por el contrario, cuando existe una inestabilidad previa, los efectos se notan mas", . En general, con el segundo la situación no es tan delicada "porque las parejas ya han establecido el habito de negociar", .. Por otro lado, los bebes pueden provocar tensiones, pero también aumentan los momentos de risa e ilusión que unen a los padres.

Todo es nuevo para mama y papa


En ciertas ocasiones (lamentablemente, no muchas), la descendencia aparece con un pan debajo del brazo. Pero lo habitual es que venga siempre acompañada de un autentico chaparrón de novedades que sorprende a los progenitores mas de lo que ellos imaginaron. El nacimiento del hijo nos obliga a adaptarnos a muchos cambios y a improvisar soluciones. Esto suele acarrear alguno que otro periodo de crisis interna, que tambalea nuestras creencias hasta que encontramos las respuestas precisas.

Para colmo, como un vástago es cosa de dos, la crisis emocional afecta siempre a mama y a papa a la vez. Por eso, no es de extrañar que, durante el primer año de vida del bebe, la mayoría de las parejas se muestre nerviosa y discuta con mas frecuencia.

El bebe se convierte en el centro de la vida familiar en el mismo momento en que pone un pie en el mundo (no hay escape posible). De repente, el universo personal de sus progenitores empieza a girar en torno de sus revisiones pediátricas, fechas de vacunación y horarios alimenticios. En algunas ocasiones, la mama esta tan absorbida por el bebe que el papa se siente desplazado. A veces, la pareja tiene la impresión de estar renunciando a muchas cosas (mementos de intimidad, diversiones sociales, horas de sueño, incluso propuestas laborales en algunos casos) por dedicarse a atender, día tras día (y noche tras noche, que es peor), a un inagotable tirano que los necesita para todo.

La economía se resiente, claro

Pero aquí no terminan las novedades; los gastos del hogar también se disparan de la noche a la mañana. Parecía que ya teníamos el ajuar completo antes de nacer el bebe, pero tantos pañales diarios, la ropita que enseguida le queda chica... El bolsillo se resiente. Y, como broche de oro, los ánimos de la reciente mama tampoco suelen estar, digamos, en su mejor momento.

Como cambian las relaciones intimas

Ciertas molestias del posparto -en concreto, la episiotomía y los desgarros- pueden producir dolor al realizar el acto sexual (aunque hayan cicatrizado de forma correcta) durante los dos o tres meses siguientes al nacimiento.

Por suerte, hacia el cuarto mes de vida, los bebes suelen (no siempre, claro) dormir mas horas seguidas durante la noche, con lo que la mujer también descansa mejor.

Por eso, a partir de este momento el deseo sexual comienza a estabilizarse (el sexo y el cansancio son enemigos). Sin embargo, la libido femenina no suele recuperar sus niveles habituales hasta, mas o menos, el primer año de vida del bebe.

Durante todo este tiempo, las relaciones sexuales, con frecuencia, quedan postergadas a un asunto de segundo orden para la pareja.

Toda la familla se vuelca al bebe

La llegada de un nieto y sobrino nuevo a la familia a veces también tambalea a la parentela (sobre todo si es el primero). La actitud de la familia puede provocar alguno que otro desacuerdo con el compañero, por ejemplo, si a los abuelos se les da por aparecer de improviso en nuestra casa y no entienden que, aunque nos encante su compañía, nos restan un tiempo de oro para resolver otros asuntos mas acuciantes, o si se empeñan en demostrar su superior experiencia en materia de bebes. Por suerte, los especialistas aseguran que este revuelo sentimental es normal en los padres primerizos. Así que lo mejor es tomarse todo con calma. Dentro de unos meses, cuando papa y mama empiecen a sentirse mas seguros en su nuevo papel y el bebe de muestras de evolucionar correctamente, todo resultara mas sencillo.

S.O.S.

¡NECESITAMOS UN SALVAVIDAS!

1. Buscar la recarga emocional individual: Pactemos con la pareja huecos de descanso personal para cada uno.

2. Reservar algún espacio para la vida en pareja: una salida al cine, a comer afuera o a tomar un simple cortado en la confitería de la esquina obran milagros.

3. Ser comprensivos: si en un momento de tensión nuestra pareja tiene una salida fuera de lugar, lo mejor es guardar la calma y contar hasta diez antes de responder.

4. Tratar de no discutir por tonterías cada dos por tres: algunas de estas peleas constituyen una forma de solicitar atención extra del otro. Si reflexionamos sobre los verdaderos motivos, se pueden evitar.

5. Hablar mucho con la pareja: ponerse de acuerdo en la educación del hijo y en como llevar las relaciones con la familla.
 

F: Revista española de pediatría

Comentarios y preguntas

Dr. Pedro Barreda

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2008.-