Como funciona nuestro cuerpo

La hipófisis

La fabrica de hormonas


Los principales órganos y sistemas están regulados por la hipófisis anterior

Icarito



En el recorrido que en esta sección se viene realizando por los diferentes componentes del organismo, ya se hablo una suerte de "estación central" conocida como "hipotálamo", estrechamente relacionada a través de unos "railes" nerviosos con otra estructura nerviosa denominada "hipófisis", o "pituitaria". En esta ocasión, nos vamos a detener en esta pequeña, pero no por ello menos importante glándula, para intentar comprender el funcionamiento conjunto de esas estructuras nerviosas y la forma en que controlan la gran mayoría de los sistemas de nuestro cuerpo.

La hipófisis es una glándula pequeña que apenas pesa unos gramos y que tiene forma ovoide. Se encuentra situada en la base del cerebro, conectada con el hipotálamo a través de un tallo nervioso . Ocupa una zona ósea conocida como "silla turca", en cuyo interior se encuentra como si estuviera "sentada". Es esta una zona del cerebro que se puede apreciar con facilidad en algunas proyecciones de las radiografías del cráneo.

En esta especie de "laboratorio" que es la hipófisis se distinguen dos mitades con diferentes estructura y funciones: la porción anterior y la posterior. Las diferencias entre ambas son tan acusadas que cada parte adquiere entidad propia. Así, la porción anterior -o adenohipofisis- es la mas voluminosa y tiene forma de media luna. Esta zona de la glándula es muy rica en vasos sanguíneos y esta constituida por varios tipos de células que se encargan de elaborar las diferentes hormonas.

Por su parte, la porción posterior -neurohipofisis-esta constituida por células nerviosas que no intervienen directamente en la elaboración de las hormonas, sino que, a modo de raíles, actúan como estructura de sostén de un gran numero de fibras nerviosas terminales que tienen su origen en el hipotálamo. Estas terminaciones nerviosas están en intimo contacto con los capilares, dentro de los cuales secretan, es decir expulsan, las hormonas de la hipófisis posterior.

En resumen, estas hormonas se "fabrican" en el hipotálamo, viajan por los "railes" hasta esta porción posterior y se almacenan allí hasta que el hipotálamo "ordena" su liberación.

 UNA "FABRICA" MUY PRODUCTIVA



Desde el punto de vista de la producción hormonal se considera que, a nivel de la porción anterior, esta actividad es mucho mas elevada y variada, por lo que tal vez se le conceda una mayor trascendencia funcional.

Las distintas hormonas "fabricadas" por la hipófisis anterior hacen las veces de "controladores" de otras glándulas, a las que vamos a denominar "órganos diana". La característica fundamental de estos órganos diana es que, una vez estimulados por las hormonas de la hipófisis, elaboran otras hormonas diferentes que, a su vez, llevan a cabo otras funciones en otros órganos y tejidos.

De esta forma, los principales órganos y sistemas están regulados por la hipófisis anterior. El tiroides, por ejemplo, esta controlado por la hormona tirotropa, o TSH, que es la que "viaja" hasta esa glándula para provocar allí la producción de hormonas tiroideas . La producción hormonal de la corteza de la glándula suprarrenal, por su parte, esta regulada por la ACTH, responsable, fundamentalmente, de la síntesis de glucocorticoides. Las glándulas sexuales también están "vigiladas" por la hipófisis, que elabora hormona foliculoestimulante, o FSH, y hormona luteinizante, o LH, mas conocidas como gonadotropinas, y que desempeñan papeles importantes en el control de la función sexual tanto del hombre, en el que favorecen la producción de testosterona y la esperma-togenesis, como de la mujer, al fabricar estrógenos y progesterona. La prolactina es otra hormona sintetizada en la hipófisis que en el varón no parece tener importancia excepto cuando esta elevada -y entonces indica que algo no marcha bien-, pero que en la mujer es de gran trascendencia, al estimular la producción de leche por el seno materno. La hormona del crecimiento -QH u hormona somatotropica- es la única de las fabricada en la hipófisis que actúa directamente sobre todos o casi todos los tejidos, promoviendo su crecimiento.



La hipófisis posterior, a diferencia de la porción anterior, solo libera dos hormonas: la ADH -vasopresina u hormona antidiurética- y la oxitocina. La ADH mantiene el control del agua en el organismo: actúa a nivel del riñón y provoca una reabsorción masiva de agua, disminuyendo, por tanto, la perdida de agua con la orina. La oxitocina, por su parte, favorece la contracción del útero sobre todo al principio del parto y ayuda a la liberación de leche de los senos de la madre durante la lactancia.

• MANTENER EL EQUILIBRIO

La actividad hormonal de esta glándula es muy amplia y variada. Esto hace necesaria la intervención de un buen sistema de "equilibrio" que permita una secreción o liberación adecuada de las diversas hormonas hipofisarias con objeto de que todas las funciones de nuestro organismo se efectúen de forma correcta.

Para asegurar este equilibrio existen dos sistemas de control o regulación que se conocen como mecanismos de autorregulación o feed-back, y que actúan sobre la hipófisis: el hipotálamo y el formado por los propios órganos dianas. El hipotálamo producen unos factores de liberación y otros de inhibición -es decir que permiten la secreción hormonal y la bloquean, respectivamente diferentes para cada tipo de hormona, y que provocan su acción sobre la hipófisis. Los "órganos diana" ejercen su mecanismo de control bloqueando la secreción de hormonas hipofisarias cuando sus niveles son demasiado elevados.

• CUANDO EL LABORATORIO FALLA

Ya hemos observado que esta glándula, no obstante su pequeños tamaño, cumple funciones muy importantes, y es lógico pensar que, de no ir bien las cosas en el "laboratorio", habrá alguna función de nuestro cuerpo que acuse en mayor o menor medida el desperfecto.

Una de las causas mas comunes de lesión hipofisaria son los tumores. De ellos, el que con mas frecuencia padece la hipófisis es el prolactinoma, que, como su propio nombre indica, es responsable de un aumento en la producción de prolactina. La consecuencia directa de esto en el caso de la mujer es la elaboración de leche sin que se este en periodo de lactancia, fenómeno que se acompaña en algunas ocasiones de irregularidades en la menstruación e infertilidad. En el varón, por su parte, puede causar impotencia y esterilidad. Este trastorno se trata mediante una intervención quirúrgica o la administración de medicamentos que inhiban este exceso de producción.

Otro tumor que afecta a la función hipofisaria es el que eleva los niveles de la "hormona del crecimiento". Cuando este tumor se presenta antes de la pubertad -y no ha concluido, pues, aun el proceso de crecimiento de los huesos-, da lugar a un problema denominado "gigantismo". Pero es mas común que el tumor se manifieste durante la vida adulta, cuando los huesos largos de las extremidades ya no pueden crecer, y entonces da lugar a un engrosamiento de manos y pies, así como de los huesos de la cara, enfermedad que se conoce como "acromegalia".

Otro tumor, que en este caso produce ACTH, provoca una hiperfunción de las glándulas adrenales y produce cortisona en exceso. Este fenómeno se denomina "síndrome de Gushing" y tiene unas manifestaciones clínicas muy evidentes: obesidad, localizada generalmente en abdomen y pecho, perdida muscular en las extremidades y la aparición de estrías color vinoso en la piel.

Aparte de los síntomas debidos a los cambios hormonales producidos por los tumores, existe una serie de manifestaciones locales que están relacionadas con la compresión de las estructuras nerviosa mas próximas -visión, olfato...-. De hecho, pueden ser estos síntomas los que nos pongan sobre aviso de que algo no marcha bien dentro del cráneo.

Icarito
 


• FALLO GLOBAL

No solo el crecimiento tumoral puede afectar a la hipófisis; también hay otras lesiones cerebrales que la comprimen y dificultan la "fabricación" hormonal. En cualquier caso, además del fallo concreto y localizado en la función hormonal, por exceso o por defecto, puede producirse un fracaso total en la producción de las hormonas hipofisarias, lo que tiene importante repercusión sobre nuestro cuerpo.

La falta, sobre todo, de cortisol y de hormonas tiroideas provocada por este fracaso completo puede ser muy peligrosa y acarrear incluso la muerte. Sin embargo, una vez detectado el problema, es fácil de resolver mediante tratamiento quirúrgico o la administración de suplementos hormonales sintéticos.
 

Dr. Pedro Barreda