Educación

No se convence a base de Golpes.

www.pediatraldia.cl

Testimonio real:

"Yo les pego a mis hijos"

Una madre dice veo que este articulo aboga por una educación bastante permisiva. No es que yo sea partidarias de las palizas, pero sé por experiencia que sin un coscorrón a tiempo resulta imposible imponerse. Mis cuatro hijos me comerían viva sino les impusiera cierta disciplina.

El mas chiquitito, Mariano, a los dos años tomo las costumbre de tirarles a sus hermanas grandes sus cochecitos por la cabeza. Por supuesto, que primero trate de explicarle que esto no se hacia, pero no hizo caso, Solo cuando empecé a pegarle en la mano cambio de actitud.

Otro ejemplo es mi hija Lara, de cuatro años. Viajábamos en tren y al poco tiempo quiso que le comparamos una bebida. Le dije que llevábamos jugos y agua. Ella empezó a refunfuñar y al final me saco la lengua. Primero le lance una mirada diciendo "Lara"   Pero cuando volvió a sacarme  la lengua le di un coscorrón, solo  suficientemente para hacerle comprender que no tolero tal comportamiento.

Ya se que los médicos dicen y aconsejan distraerlos y darles explicaciones, pero son procedimientos muy largos. Las madres que los siguen se desesperan y al final pegan igual, pero compulsivamente, sin intención educativa. Y después encima van y les piden perdón..

 Pese a no estar para nada de acuerdo con su actitud , le agradecemos la sinceridad de sus comentarios Sabemos que muchos padres actúan del mismo modo y, sin embargo, jamás se atreverían a confesar ese tratamiento con sus hijos.

Sin embargo, nos alegra el hecho de que cada vez haya mas madres que se arrepientan cuando en una situación de estrés se les escapa la mano. Es el primer paso hacia un futuro educativo menos represivo.

Estamos de acuerdo también en que hay que poner limites a los niños. Deben aprender que no pueden hacer todo lo que quieren.

Lo que no podemos aceptar es que el único medio para imponer estos limites sean los golpes. Existen métodos mas humanos y mas eficaces.

Podemos caer en una escalada de violencia

Nuestra lectora cuenta como le pego a su hija cuando le saco la lengua. Al parecer esto basto para que se portara mejor. Y si le hubiera sacado la lengua otra vez? ¿Le habría pegado mas fuerte? ¿Y después? ¿Habría seguido hasta llegar a la paliza? Uno de los grandes peligros de los castigos físicos es que pueden convertirse en una escalada de violencia. Al final, el educador solo tiene dos opciones: o ceder o pegar mas fuerte.

Nuestra lectora podría alegar que sus hijos obedecen ya con una pequeña cachetada y no se produce ninguna escalada. Pero en cuantas familias esto no es así! !Cuantos chicos prefieren ofrecer la mano para recibir otro golpe antes de plegarse a la voluntad de los padres! ¿Y que decir de los mas grandes? Solo hay que preguntar a la generación anterior, cuando la educación a fuerza de bofetadas estaba muy extendida. ¡Cuantos chicos preferían la paliza antes de dar su brazo a torcer! A la larga, la educación a los golpes solo puede dar dos tipos de personalidad: la rebelde o la excesivamente sumisa.

Si nuestra lectora afirma que su método es eficaz, pensamos que esto es así porque posee una fuerte personalidad. Es su personalidad, no los golpes, lo que guía a sus hijos. Los padres que no son una autoridad para sus hijos pueden pegar tanto como quieran, sin que les hagan el mas mínimo caso. Por el contrario, los que se imponen por su personalidad no necesitan recurrir a los golpes.

En una encuesta realizada por la revista alemana, Eltern, casi todos los padres entrevistados coincidían en que el efecto de una cachetada o de una bofetada solo duraba unas horas, si acaso: según un 18 por ciento, los chicos obedecían durante unos días; según un 20 por ciento, durante unas horas; para un 41 por ciento, el efecto era nulo; y el restante 21 por ciento afirmaba que los golpes volvían a los chicos mas rebeldes. En resumidas cuentas: pegar no sirve como método educativo.

Las palizas y el amor no son compatibles v  los chicos que desde pequeños experimentan que el argumento mas contundente son los golpes no aprenden a dialogar ni a resolver sus conflictos de forma pacifica, Y es. precisamente esto lo que necesitan para el futuro, tanto en la escuela como mas tarde en  su ámbito personal y laboral. No serán los niños intimidados por la razón de la fuerza los que mejor se manejaran en la vida, ni tampoco los que a la primera de cambio levantan la mano. Por el contrario, serán aquellos que en su infancia han podido adquirir una sana confianza en si mismos, un gran respeto por los demás y una buena capacidad de dialogar. Y por ultimo ¿que clase de hogar es aquel donde los adultos imponen su voluntad gracias a su mayor fuerza física? Una verdadera familia es otra cosa. Hasta los domadores del circo, para convencer a sus animales, trabajan hoy con otros métodos que los golpes.

¿Y cuales son las alternativas?

Muchos padres, deseosos de convencer a sus hijos por las buenas, les dan largas explicaciones de por que no deben hacer esto y aquello. Confían en el poder de la palabra, pero en numerosas ocasiones tanta verbosidad resulta abrumadora para los chicos. O ya saben lo que deben hacer o son demasiado pequeños para comprender.

Por lo general, las frases cortas y contundentes les llegan mejor. La pequeña Lara sabia muy bien que, sacando la lengua, provocaba a su mama. Pero necesitaba exteriorizar su frustración. Lo mejor en esta situación hubiera sido ignorar la provocación, hablar de otra cosa o decir quizás que bonita lengua". A los niños, observar el enojo de la mama les resulta sumamente interesante y puede animarlos a seguir con el juego, solo por la curiosidad de saber hasta donde llega. En cambio, una reacción que los aburra terminara pronto con el comportamiento indeseado.

¿Y los limites que hay que imponerles? En este caso, los limites ya que daban claros al no ceder la madre al capricho de la niña. Si tenia sed, podía tomar agua o jugo.

Mas grave es que un chico tire a sus hermanos objetos a la cabeza. Hay muchos pequeños que se portan asi cuando algo se interpone en su camino: pintarrajean las paredes, rayan la mesa del living o abren la llave del gas. Todos tienen alguna razón para eso, ya que ningún chico es malo por naturaleza. Es cosa de los padres reflexionar sobre las posibles causas. Quizás su hijo se porte así porque durante las ultimas semanas se han ocupado poco de el (aunque haya sido por razones justificadas).

La primera reacción deberá consistir, naturalmente, en sacarle al pequeño iracundo los autitos, retirarlo de la cocina o guardar los destacadotes. Pero, a la larga, su comportamiento so1o mejorara tras una dosis extra de atención.

En los muy chiquitos, lo mas eficaz suele ser un cambio de la situación. Guardar el objeto que no debe tomar, retirarlo del lugar peligroso, tomarlo en brazos y llevarlo a otra habitación, cada una de estas acciones debe ir siempre acompañada de un corto y contundente "no, no".

Firmeza y dialogo

Con los mas grandes, hay que actuar de forrna mas diferenciada: ¿podemos pasar el asunto por alto?, ¿conviene distraerlo?, ¿o es necesario mantenerse firme?

Con los de edad escolar ya se puede dialogar. A menudo basta con decirles claramente que su comportamiento es inaceptable y que no vamos a tolerarlo.

Pero en todos los casos necesitan que compartamos mucho tiempo con ellos, realizar tareas juntos, hablar, leer, cantar, ir de excursión, pasarlo bien. Un chico feliz es un niño bueno. Y para ser feliz necesita solo tres cosas: mucho amor, mucho ejercicio al aire libre y una tarea interesante por la que valga la pena esforzarse.

Fuente: Ana Ruiz . Revista Española. Excelente trabajo

edición y fotos.

Comentarios y preguntas

Dr. Pedro Barreda

www.pediatraldia.cl

2007