EDUCACIÓN

Hermanos y rivales

www.pediatraldia.cl

Maestros, rivales, amigos...

A través de los hermanos se aprende a compartir y a defender lo propio; a ganar y a perder; a es-cuchar y a ser oído. Con los hermanos se aprende, ante todo, a vivir en sociedad.

La palabra hermano implica ante todo, solidaridad. Pero también la rivalidad y los celos son actitudes propias del vinculo fraternal. No cabe duda de que nuestro primer campo de experimentación de lo que podríamos llamar el "vivir en sociedad", es la familia, y los vínculos que en ella se establezcan van a ser el "molde" que utilizaremos posteriormente para tomar contacto y relacionarnos con las demás personas que nos rodeen. Es algo así como una primera toma de contacto con algo nuevo que sin duda marcara la pauta futura de nuestras relaciones sociales en todos los ámbitos.

Así como tenemos un padre y una madre que ejercen la autoridad, en el mundo exterior tenemos un jefe, un maestro, etc., que son quienes dan también ordenes y nos ponen limites. De la misma manera que en la familia tenemos hermanos que cumplen el papel de "iguales", nos encontramos luego con compañeros de colegio, de trabajo o de equipo que, al igual que nosotros, deben aceptar las ordenes dadas por la "autoridad", competir por los lugares que se nos asignen, compartir utensilios comunes, en definitiva, aceptar el juego de las relaciones sociales.

La gran importancia que tiene el trato con los hermanos estriba en que, a lo largo de toda la vida, nos encontraremos mas a menudo con "iguales" que con "superiores o inferiores" y, según lo que hayamos aprendido en el seno de nuestra familia, el vinculo con ellos será agradable y bastante beneficioso o, por el contrario, tenso y frustrante.

Primer sentimiento: celos

Cualquier persona que tenga hijos pequeños sabe de sobra que, para evitar problemas, debe por poner un ejemplo servir la misma cantidad de gaseosa en cada vaso. Un chorro de mas puede dar origen a una agria disputa o a una acusación de "injusticia". Si bien para el adulto eso es pelear por tonterías, lo que el niño generalmente mide, y por lo cual lucha, no es la cantidad de gaseosa, sino de afecto que recibe en relación con sus hermanos.

"El primer recuerdo de mi infancia -dice Silvia- es la imagen de mi madre dándole el pecho a mi hermano. No se que sentí yo con dos años en ese momento, pero hoy, con treinta, cierro los ojos y veo la escena con total y absoluta claridad."

La llegada de un nuevo integrante a la familia es un hecho de suma importancia para cualquier niño; debe compartir los mimos, el afecto y hasta los retos de papa y mama con otra persona, y esto le hace sentir unos intensos celos. Ver como cambian al bebe, como lo acunan y le dan el biberón, produce en el' 'príncipe destronado" una sensación dolorosa que deberá aprender a controlar en beneficio de su propia sensibilidad.

El hermano mayor siente que el recién llegado solo sirve para acaparar la atención de papa y mama, y eso le produce autentica furia. Incluso es muy frecuente que el primogénito pida a sus padres que''devuelvan al hermanito" porque llora mucho, porque es feo o porque esta desencantado al ver que ese niño que esperaba para jugar es incapaz de dar patadas a la pelota, de caminar o de hacer cualquier otra cosa divertida.

Convertir su enojo contra el usurpador en amistad y afecto hacia el es para el niño un proceso largo y difícil, ante el cual los padres deben tener paciencia y darle todo su apoyo. El temor de que "al otro" lo quieran mas que a el, lo lleva a hacer continuas comparaciones y comprobaciones. Sus ojos buscaran atentos cualquier signo que le resuelva el enigma: "¿A quien quieren mas, a mi o al otro?..."

TANTO LAS EXPERIENCIAS COMO LOS PROBLEMAS COMUNES ENSEÑAN A LOS NIÑOS EL VALOR DE LA COMPLICIDAD. EL APOYO MUTUO NO SOLO APARECE A LA HORA DE OBTENER BENEFICIOS, SINO POR EL CONTRARIO Y DE FORMA MUY ESPECIAL, CADA VEZ QUE SE PRESENTA UN PROBLEMA

¿Por quien sienten preferencias?

En su afán por conseguir un lugar de privilegio en el corazón de sus padres (sobre todo ante los temores que aparecen con el nacimiento de otro hermano), el niño utilizara todas las armas que conozca. Si, haciendo un esfuerzo por despertar la admiración de los adultos, el pequeño se pone, por ejemplo, a leer en voz alta recibiendo como único elogio un: "cállate ya! ¿No ves que el bebe esta dormido?...", sentirá que, haga lo que hiciere, "el otro" es siempre mas importante que el. ¿Como entonces va a ser su amigo o quererlo si hasta es el culpable de que lo reten?...

Pero los celos no solo aparecen en el primogénito ante el recién llegado; todos los niños los sienten no importa el orden de su nacimiento. Los chicos vigilan, observan, comparan, sacan conclusiones. Miden no solo la cantidad de gaseosa, también el tamaño de los juguetes, la PORCION de su comida favorita que reciben, la cantidad de besos y abrazos que se les otorgan. Permanentemente cotejan con el otro o los otros hermanos. Las fantasías que depositan los padres en cada hijo son distintas, no solo son significativas las que se ponen en el primogénito. Estas pueden llevar a los padres a generar inconscientemente marcadas diferencias que no ayudan a que el niño sepa quien es respecto de sus hermanos, sino que pueden provocar en ellos sentimientos de desvalorización y exclusión.

Los padres deben estar muy atentos para no fomentar el sentimiento de cólera y frustración que siente un hijo cuando tiene que compartir su afecto y entender que no es "maldad" por parte del niño el que muestre hostilidad ante un hermano, sino un profundo temor al desamparo y la soledad.

La rivalidad

Hay familias en las cuales se aprecian exageradamente determinadas cualidades y el hijo que las posea será tratado con mas consideración que el resto.

"Mi hermana mayor, Teresa, fue desde pequeña una niña que llamaba la atención por su belleza -comenta Mariela-. Era evidente que mi madre estaba orgullosa de ella, que era "la niña de sus ojos". Siempre le daba todos los gustos y le compraba los mejores vestidos. Cuando mis otras dos hermanas y yo pedíamos algo igual, nos decía que no nos quedaría bien. Teresa se aprovechaba de sus privilegios y vivía acusándonos de cosas que ni siquiera eran verdad. Muchas veces hemos comentado entre los demás hermanos que esa niña nos estropeo muchas cosas pero que también, gracias a ella, el resto de nosotros permaneció muy unido (era la única manera de hacer frente a lo que veíamos como un enemigo común)."

Cuanto mas reducida es la familia, mas encontrados y "personales" son los enfrentamientos; si son dos hermanos por ejemplo, el enemigo es siempre el "otro" y no hay aliados posibles: En las familias numerosas en cambio , los "rivales" son circunstanciales

Muchos padres, con la mejor de las intenciones, fomentan la rivalidad entre los hijos; pretenden que se esfuercen ofreciéndoles como premio los mimos y el cariño, pero no se dan cuenta de que a nadie le gusta ser comparado desfavorablemente con otra persona y menos aun cuando lo que esta en juego es el afecto. "Aprende de Juan, a ver si alguna vez me traes notas tan buenas como las suyas." "Mira, Maria es mas pequeña que tu y ya sabe vestirse solita. ¿No te da vergüenza?"

Tanto esto como las ' 'etiquetas" que se le ponen a los hijos ("desde pequeño eras un desastre"), lo único que logran es, por un lado, que los desfavorecidos abandonen todo intento de salir adelante y de ser como los padres quieren (¿para que me voy a esforzar si todo lo hago mal?); y, por otro, que entre los hermanos se abra un abismo muy difícil de salvar. La mejor manera de conseguir que los hijos tengan entre si una relación armónica es tratarlos equitativamente, destacando y apoyando en cada uno de ellos sus capacidades. Incentivar la rivalidad, que de por si siempre existe, puede llevar a distanciarlos entre si lo suficiente como para no poder disfrutar de las enormes ventajas que supone tener un hermano y crear fisuras entre ellos que perduraran durante toda la vida.

Que enseñan los hermanos

El niño es por naturaleza egocéntrico. Solo a través de un difícil entrenamiento puede aprender a compartir aquello que quiere (sean personas u objetos), y es a través de la relación fraternal donde este aprendizaje se hace cotidiano.

En cuanto comprende que, a pesar de no ser el único centro de atención, sigue siendo querido y tiene su puesto dentro de la familia, mira a su hermano o hermanos con otros ojos: de ser enemigos empiezan a transformarse en aliados.

Con relación a los mas pequeños, aprecia la ventaja de ser mayor, de estar mas cerca (en edad) de los adultos. Poder "mandar'' a otros, enseñarles que deben y que no deben hacer, es una satisfacción para el. A diferencia de los menores, el hermano mayor tiene la habilidad suficiente para conducir un triciclo o armar un mecano. Jugando a ser como su padre, ira educando a los pequeños, poniéndoles limites y acercándose a ellos. Para el será un honor quedarse como responsable de sus hermanos, poder ir con sus padres a sitios en los que los pequeños no tienen cabida, o tener el privilegio de quedarse levantado hasta mas tarde por la noche.

Pero si el puesto familiar que le ha tocado es el de hermano menor, en su relación con los mayores encontrara un estimulo; intentara imitarlos, les pedirá ayuda en caso de necesidad y se sentirá amparado por ellos en el colegio o en la calle. La convivencia les ira enseñando, tanto a unos como a otros, a ser generosos, pero también a exigir lo que les corresponde. Es tan importante que un niño sepa hacer valer su derecho de ir alguna vez al lado de la ventanilla en el auto, como que pueda cedérsela al hermano que aun no ha tenido ese privilegio.

El hacer un frente común ante los problemas o las necesidades es algo cotidiano en la relación fraternal. Muchas veces los padres sonríen divertidos cuando los niños irrumpen en el living, uniendo sus fuerzas y exigiendo: "Hoy queremos tomar helado de postre" o "no queremos ir a casa de tía Juana". Por pequeños que sean, comprenden rápidamente que tiene mucha mas fuerza el plural "queremos" que el singular "quiero" y, aunque se hayan estado peleando hasta diez minutos antes, basta que se suscite una dificultad que les afecte por igual o un plan divertido que compartir para que se unan olvidando cualquier tipo de rencores poco recomendables.

La lucha por el poder

Muy pronto los niños se dan cuenta de que en la familia hay dos jerarquías: los que mandan y los que obedecen. Y este conocimiento los puede llevar a dos conclusiones: "Si estamos unidos tendremos mas beneficios" o "Yo quiero mandar sobre alguien''. La tentación de imponerse sobre otro suele ser muy fuerte en los pequeños. Las armas que utilizan para ello son dignas del mejor de los estrategas. No solo puñetazos, patadas o tirones de pelo hacen que otro obedezca; hay formas mucho mas sutiles y efectivas: la extorsión ("Si no me prestas la regla le diré a mama que perdiste la goma"), el soborno ("Te doy cinco pesos si vas a hacer el mandado por mi"), la amenaza ("No te prestare un solo juguete mas"), el fastidiar (encerrarse en el baño cuando otro esta apurado por entrar), burlas, sobrenombres y una lista casi interminable. Por lo general, los padres no suelen enterarse de estas enconadas batallas; solo cuando se hacen demasiado fuertes o dolorosas es cuando los niños las ponen en conocimiento de los adultos. Es-tos, por otra parte, muchas veces quedan absolutamente desconcertados al ver que la victima defiende al hermano cuando a este lo retan. Por lo general en esos momentos suele pesar mas el sentimiento de solidaridad, de igualdad frente a los "superiores", que el de venganza menos que la cosa sea realmente seria, lo mejor es no intervenir o, a lo sumo, enseñarle al que esta en desventaja a defenderse adecuadamente.

Diferencia de sexos

Por lo general, el primer cuerpo desnudo que un niño puede ver a gusto, "investigar'' sin problemas y diferenciar del suyo propio es el de una hermana, y viceversa. A través de este "estudio", los hermanos aprenden que hay dos sexos, y este descubrimiento los llevara a hacer las preguntas pertinentes, a la vez que los familiarizara con lo que podríamos llamar "la otra mitad de la humanidad''. Durante la adolescencia, periodo en el cual parecen aflorar inusitadas inseguridades, la presencia de un hermano de sexo opuesto puede ser muy importante; es alguien que piensa igual que los chicos (o chicas) que quiere seducir.

Si cuando una chica va a salir su hermano le dice que le queda muy bien el vestido que lleva, la joven se sentirá mucho mas segura, y si existe una buena relación fraternal, ambos podrán darse claves importantes que les servirán para entender cuales son los gustos y las exigencias de aquellos que, a pesar de atraerlos, les despiertan un gran temor. Las relaciones con los hermanos comienzan en la infancia y son para toda la vida. Si han estado unidos de niños, lo estarán de adultos; si han estado distanciados, difícilmente se reconciliaran en la madurez. Pero, en cualquier caso, los hermanos, muchos o pocos, mayores o menores, amigos o enemigos..., cumplen un papel protagonista: el de "socios" en la escuela de la convivencia.

Convivir en un espacio reducido y tener que compartir objetos comunes (además de los padres) da siempre motivos a disputas y peleas; mas aun en niños que no están civilizados.

Comentarios y preguntas

Dr. Pedro Barreda

www.pediatraldia.cl

2007

Fuente Revista Española

Lucrecia Persicu