UNA ETAPA MARAVILLOSA, QUE EXIGE INFORMACIÓN PRECISA
Cada año, nacen más de 200.000 niños en nuestro país, muchos de ellos de madre primeriza. Con la escasez de tiempo y las obligaciones específicas que supone un trabajo remunerado, muchas mujeres se ven inmersas en la aventura, gozosa pero no por ello exenta de incertidumbres y problemas, que supone concebir y dar a luz un hijo.
Sin duda, la maternidad es una experiencia tan deseada como gratificante para la inmensa mayoría de las mujeres embarazadas, pero algunas no podrán evitar vivirla como una situación desconocida y compleja para la cual no se ven suficientemente preparadas.
Parece instalada en nuestra sociedad la convicción de que traer hijos al mundo es cosa sencilla y que los conocimientos requeridos para afrontarla con serenidad y confianza se transmiten, desde que el ser humano puebla el planeta, de madres a hijas pero no siempre es así. De hecho, es habitual que madres y padres novatos se vean invadidos por una sensación de inseguridad, e incluso de incapacidad, a la hora de tomar ciertas decisiones relacionadas con el embarazo, el parto y los primeros meses de vida del bebé.
Son muchas las interrogantes, algunas de ellas banales pero no por ello irrelevantes, que en ocasiones acucian a unos progenitores que no saben dónde acudir para recibir las respuestas. El modo de vida actual, con pequeñas familias residentes en núcleos urbanos y formadas por padres e hijos muy atareados que apenas conviven con otros parientes, hace que esa tradicional transmisión de información de madres a hijas se vea reducida tanto en frecuencia como en contenido. Además, esta información intergeneracional, rebosante de buenas intenciones y sabios consejos, llega normalmente hasta su receptora, la madre, contaminada por creencias populares, tópicos y lugares comunes, que distan mucho de ser ciertos. Y, lo que es peor, que pueden sumir a la madre en la confusión, cuando no conducirle directamente a cometer errores. El resultado de estas dos circunstancias -tan definitorias de la época que vivimos- es que algunas mujeres deben afrontar esta coyuntura tan especial sin la información necesaria para abordarla con tranquilidad y buen humor, y sin caer víctima de la ansiedad o de preocupaciones innecesarias.
Vivimos en la sociedad de la información, y estamos acostumbrados a que, antes de emprender un proceso cuyas características desconocemos, nos sea proporcionado (o, en su caso, obtengamos por nuestros propios medios) un caudal suficiente de datos e informaciones que nos permitan adoptar en cada momento las decisiones más acertadas.
La lectora (presumimos que serán más madres que padres quienes se acerquen a estos textos) encontrará en esta guía respuestas claras, sencillas y útiles a preguntas como las siguientes: qué es la depresión post-parto y cómo combatirla, de qué modo conviene comunicar en la familia la llegada del nuevo hermano, cómo sobrellevar el a veces agobiante caudal de consejos proveniente de familiares y amigos, cómo preparar la vuelta a casa con el bebé, cómo limpiarlo cada día, qué hacer para fomentar su desarrollo psicomotriz, cómo actuar ante la fiebre y otras señales de alarma, qué es la ictericia, cómo prevenir accidentes domésticos, cómo debe alimentarse la mujer que opta por la lactancia materna, cómo evitar que la tenencia de mascotas pueda perjudicar la salud del recién nacido, un protocolo de actuación a seguir en el hospital durante y después del parto o cómo evaluar un informe de alta.
En suma, todo un catálogo de informaciones y consejos que ayudarán a que el periodo comprendido entre las últimas semanas de gestación y los primeros cuatro meses del bebé se desarrolle sin sobresaltos y con la mayor sencillez posible.
Naturalmente, y como en cualquier otra guía, se incluyen en ésta que ahora presentamos algunas informaciones que no se necesitará consultar, ya que no afectan a la experiencia particular de la madre que lee el presente texto. Afortunadamente, vivimos en una sociedad dotada de un eficiente sistema sanitario, la inmensa mayoría de partos apenas presentan problemas y los meses que siguen a la vuelta a casa desde el hospital se suceden sin mayores sorpresas. Ahora bien, confiamos en que cuando padres y madres tengan dudas o se enfrenten a alguno de los problemas descritos en la guía, encuentren en ella la información pertinente y adecuada para dar los pasos que ayuden a resolverlos con prontitud y eficacia. Por supuesto, esta guía no puede sustituir la consulta al pediatra, a quien se debe acudir cuando la circunstancia lo requiera. Para esta última función, para decidir si se debe llevar al niño ante su médico y para acudir al especialista con más conocimiento de causa, sí puede, sin embargo, resultar muy útil este tipo de ayuda.