Investigación abarcó a 300
estudiantes de 3° medio de todos los estratos:
Escolares que fuman marihuana
tienen daño en la concentración, atención y memoria
Un estudio de la
Facultad de Medicina de la U. de Chile midió por primera vez el impacto
cognitivo que produce el consumo de marihuana en estudiantes de
educación media no adictos.
Imágenes de la función
cerebral de jóvenes consumidores, muestran que la droga provoca menor
irrigación en zonas asociadas a la planificación y la capacidad de
actuar.
PAULA LEIGHTON N.
Se asocia a relajo y
buena onda. La mayoría cree que es más inofensiva que el cigarrillo y
el alcohol. Sin embargo, la marihuana deja una huella, tanto en el
cerebro como en el rendimiento académico.
Un estudio realizado por
especialistas de la Facultad de Medicina de la U. de Chile muestra por
primera vez que "entre los adolescentes que consumen marihuana al menos
cuatro veces al mes, se produce un deterioro significativo en algunos
tipos de memoria, en la atención y en sus estrategias de ejecución,
todas ellas habilidades involucradas en el aprendizaje escolar",
asevera la psicóloga María Elena Gorostegui, coautora del estudio y
subdirectora de la Escuela de Psicología de la Academia de Humanismo
Cristiano.
Los resultados de la
investigación se presentaron en el "Congreso Internacional de Patología
Dual, Conductas Adictivas y Otros Desórdenes Mentales", que concluyó
ayer en Madrid.
Cazando
mariposas
"Lo meritorio de este
estudio es que nunca antes se había investigado el efecto de la
marihuana en una población no consultante", destaca la psicóloga
Anneliese Dörr, investigadora principal y académica de la Facultad de
Medicina de la U. de Chile. Es decir, los jóvenes estudiados son
escolares que hacen una vida normal y cuyo consumo no es causa de
trastornos que hayan justificado visitar a especialistas de la salud.
Pese a ello, las investigadoras descubrieron que la marihuana sí ha
tenido un impacto en ellos.
El estudio abarcó a 304 alumnos de tercero medio de
tres colegios de la Región Metropolitana: uno
municipalizado, uno particular subvencionado y uno particular, lo que
permitió abarcar los grupos socioeconómicos bajo, medio y alto. De
ellos, el 14% había fumado marihuana cuatro o más veces en el último
mes, cantidad que en el estudio los hizo calificar como
"consumidores".
Dörr agrega que "esto
fue como salir con una red a cazar mariposas, porque seleccionamos sólo
a aquellos estudiantes que hubieran consumido exclusivamente marihuana
y ninguna otra droga". Por cada uno de ellos se identificó a un
compañero del mismo curso que no fuera usuario de drogas, de manera de
conformar el grupo de control.
A los escolares de ambos
grupos se les aplicó individualmente una batería de tests que miden
eficiencia y funciones cognitivas .
Uno de estos últimos
(Rey) consiste primero en copiar una figura conformada por diversos
trazos geométricos y luego de 15 minutos dibujarla de memoria. El
promedio esperable son 22 puntos.
En este test, los
escolares no consumidores tuvieron un puntaje promedio de 24,6,
mientras que los consumidores de marihuana obtuvieron 17,5.
Al evaluar las
estrategias empleadas para copiar el dibujo, el 33% de los no
consumidores siguió el estilo de trabajo de un adulto (preciso, veloz y
bien planificado, lo que implica atención y concentración).
Entre los consumidores,
en cambio, el 21% siguió este estilo, mientras que el 49% recurrió a
una estrategia de ensayo y error que se considera más infantil. El 38%
de los no consumidores empleó esta estrategia.
"Esto indica que en casi
la mitad de los consumidores están disminuidas las capacidades que
permiten, por ejemplo, organizar material o planificar un trabajo",
explica Gorostegui.
Dörr agrega que "hay un
daño en la memoria inmediata y, al verse afectadas las funciones
ejecutivas, también se afecta la motivación y la voluntad para actuar".
Otra de las pruebas
(Benton) consistía en memorizar y copiar 10 láminas con tres dibujos
geométricos cada una. Este test permite sospechar la presencia o
ausencia de algún defecto orgánico o patología cerebral que esté
interfiriendo en la inteligencia.
En este caso, los no
consumidores promediaron 8,8 puntos, de un total de 10. Los
consumidores, en tanto, tuvieron un puntaje promedio de 7,7. Al medir
los errores cometidos en la prueba, los consumidores se acercaban a 5
puntos y los no consumidores a 3.
"Todas estas diferencias
son significativas a nivel estadístico", señala Anneliese Dörr.
María Elena Gorostegui
agrega que "todas las funciones dañadas están involucradas en el
aprendizaje escolar. Si a eso se le suma el síndrome amotivacional
asociado al consumo, el problema es grave para los jóvenes y para el
sistema educacional".
Exigencia
académica
Uno de los hallazgos que
llamaron la atención de las investigadoras es que los escolares que
consumen marihuana tienen expectativas más bajas sobre su probabilidad
de éxito académico. El 21% cree que es muy probable que siga estudios
universitarios, cifra que aumenta a 43% entre los no consumidores.
Además, indica el estudio, los consumidores perciben que en el colegio
hay menor exigencia académica y disciplinaria.
Por ejemplo, mientras el
33% cree que sus profesores no castigarían el consumo de marihuana,
esta percepción la tiene sólo el 10% de los no consumidores.
Asimismo, quienes
emplean la droga "reportan que se les exige poco y que hay más desorden
en la sala de clases. Tienen más inasistencias y repitencias, no se
relacionan bien con los profesores y sus calificaciones son
significativamente inferiores a las de los no consumidores", dice el
estudio.
"Todo el estudio muestra
que la marihuana ataca funciones cognitivas en un momento de la vida
donde más se necesitan para tener un buen desempeño académico y seguir
una carrera", señala Anneliese Dörr. Por eso, agrega, "quienes están
expuestos a consumirla deben saber los riesgos que realmente corren".
CONSUMO
15% de los escolares de
8° a 4° medio ha consumido marihuana el último año, según el Conace
(2006). Sólo considerando 4° medio, la cifra es de 27%.
"Como el consumidor de
marihuana no molesta en
clases, es difícil que los profesores detecten el
problema. Éste muchas veces sólo se revela con la repitencia o el
fracaso académico".
ANNELIESE DÖRR
Psicóloga
"Hay que cambiar la
representación social de que fumar marihuana es 'buena onda' o
'relaja'. Para eso, hay que erradicarla de toda la población, no sólo
de los más jóvenes".
M. ELENA GOROSTEGUI
Psicóloga
Los
tests
Los escolares
consumidores y los del grupo control debieron realizar los siguientes
tests:
Dominó 48: mide
coeficiente intelectual.
Figura Compleja de Rey:
mide habilidad de jerarquizar y organizar información visual y entrega
indicadores del funcionamiento mental del sujeto.
Test de Benton: mide la
eficiencia intelectual actual a partir de la capacidad de atención,
concentración y retención inmediata.
Prueba
de palabras
de Luria: evalúa la
capacidad de la persona para entender y memorizar el significado de
información recibida auditivamente. En este test no se detectaron
diferencias entre los consumidores y los no consumidores.
Riesgo
invisible
Uno de los factores que
llevaron a las psicólogas a iniciar su investigación fue la
constatación de que para los jóvenes hay una muy baja percepción del
riesgo asociado al consumo de marihuana. De hecho, el estudio mostró
que el 74% de los consumidores de marihuana desaprueba el consumo
excesivo de tabaco, pero sólo el 7% desaprueba el consumo frecuente de
marihuana. Entre los no consumidores la tendencia es similar: mientras
el 66% desaprueba el consumo excesivo de alcohol, el consumo frecuente
de marihuana es rechazado por el 26%.
Las psicólogas señalan
que esta baja percepción de riesgo puede deberse en parte a que la
amplia publicidad sobre los peligros del cigarrillo y el alcohol no
tiene contrapeso respecto de los efectos de la marihuana.
Las huellas
de la droga tiñen de azul el cerebro
En fumadores de
marihuana hay zonas críticas del cerebro que no se irrigan
adecuadamente.
Un azul, para los
escolares que fuman marihuana, no es una buena señal. No cuando se
trata de la huella que deja el consumo de esta droga en el cerebro. En
un examen de neuroimagen destinado a detectar el estado de la
irrigación cerebral, "las zonas donde se observa un color azul o
celeste tienen 95 a 97% de probabilidad de que su función esté
reducida", explica el doctor Ismael Mena, experto en el estudio de
neurotoxicidad por drogas y asesor del estudio de la U. de Chile.
A partir de
investigaciones previas, señala que si se compara un cerebro normal con
el de un usuario de marihuana, una de las zonas
que se tiñen de azul es la corteza prefrontal, asociada a la capacidad
de planificación y
trabajo con propósito.
El azul también delata
un compromiso del lóbulo temporal, "donde radican funciones como la memoria reciente y la capacidad
de iniciar actividades", dice Mena.
Los efectos sobre el
cerebro son aún mayores si se fuma marihuana prensada o "paraguaya", en cuyo
procesamiento se emplea neoprén .
El tiempo o cantidad de
marihuana necesarios para producir un efecto como el observado en las
imágenes depende de la susceptibilidad de la persona a la toxicidad de
la droga. "De ahí que sea impredecible el efecto que se está
produciendo en cada persona", agrega, descalificando con esto la
afirmación del 51% de los escolares consumidores que sostienen que
"fumar marihuana no tiene riesgos".
El 81% de ellos y el 47%
de los no consumidores también se equivocan cuando aseveran que "las
personas que fuman marihuana pueden dejar de hacerlo cuando quieran".
El doctor Daniel Seijas, experto en adicciones de la Clínica Las Condes
señala que "en más de 40% de las personas en tratamiento por consumo de
drogas en Chile, la principal causa es la marihuana".
"¿Son irreversibles los daños de
la marihuana? Tenemos información sólo en cocaína: en
grandes consumidores, tras seis meses de abstención, el 100% está
exactamente igual".
DR. ISMAEL MENA
Experto en medicina
nuclear