Apendicitis: cuidado con las complicaciones
Respuestas a las dudas mas frecuentes
Uno de los primeros pensamientos que les viene a la mente a los padres cuando su hijo se queja de dolor abdominal es: ¿no será apendicitis?
¿¡Que es la apendicitis?
Es una inflamación del apéndice. El apéndice es una prolongación del intestino ciego parecida al dedo de un guante; es el final del intestino grueso por un extremo. En el otro extremo esta el recto. Se ubica entonces en la parte inferior derecha ligeramente por encima de la ingle.
¿Cuál es su frecuencia?
La apendicitis aguda es el trastorno más frecuente de la infancia que requiere cirugía de urgencia. El diagnóstico no es fácil en los niños, lo que explica la frecuencia de perforación en 25 a 30% de los casos y en el 50 a 70% en los niños de edad preescolar. Se calcula que la mitad de los niños con el apéndice perforado han sido atendidos por otro médico antes de establecer el diagnóstico. La frecuencia de la apendicitis aumenta con la edad, es rara en el primer año de vida y muy frecuente en la adolescencia .
¿Por qué se produce la inflamación?
La causa mas común es la obstrucción del mismo, frecuentemente por materia fecal dura que llamamos fecalito y que esta calcificada y que, en ocasiones, se puede ver en la radiografía del abdomen. También puede haber obstrucción por inflamación de la mucosa del apéndice, causada por infecciones bacterianas como la llamada yersinia, la salmonella y la shigella. En raras ocasiones la obstrucción puede ser causada por cuerpos extraños como huesos, semillas de frutas o lombrices como los áscaris lumbricoides. Se ha visto que la poca ingesta de fibra en la dieta favorece la presentación de la apendicitis.
Fuente:SH
¿Cómo actuar y que puede pasar?
Ante la sospecha de que un niño pueda padecer apendicitis hay que acudir rápidamente al pediatra. Y si no esta localizable, al hospital mas cercano. Si transcurre el tiempo sin que el niño reciba asistencia médica el apéndice puede seguir inflamándose hasta llegar a perforarse_ la llamada peritonitis- lo que lleva a una peligrosa infección dentro del abdomen. La única opción es acudir cuanto antes al doctor.
Los tres síntomas clásicos de la apendicitis aguda son: dolor, vómitos y fiebre. En la fase inicial de la obstrucción se presenta el dolor en la zona de alrededor del ombligo, los vómitos aparecen después del comienzo del dolor. Se presenta falta de apetito o anorexia, la fiebre no es muy alta a menos que se haya producido la perforación. La secuencia en la aparición de los síntomas ayuda a identificar la apendicitis de una infección intestinal (en la apendicitis el dolor precede a los vómitos y a la fiebre y en las infecciones intestinales primero comienza el vómito seguido del dolor tipo cólico, debido al aumento en los movimientos peristálticos del intestino).
Después de unas horas esta molestia se traslada a la parte inferior derecha del abdomen- por encima de la ingle- donde esta localizado el apéndice. Esa zona puede estar mas dura de lo habitual .Por lo tanto debemos reafirmar que a medida que la inflamación del apéndice progresa, el dolor emigra hacia la zona de la irritación peritoneal y se localiza en el cuadrante inferior derecho, que los médicos llamamos fosa iliaca derecha. El niño puede reaccionar encogiendo la pierna sobre el vientre Si camina puede hacerlo cojeando o doblando el tronco porque es incapaz de mantenerse erguido.
No siempre es así
Estos síntomas pueden variar dependiendo de la posición anatómica del apéndice, por lo que en los pacientes que tienen el apéndice en la llamada posición retrocecal el dolor se puede reflejar al lado o al dorso y puede simular problemas de la cadera . Si el apéndice se llega a perforar, el dolor se generaliza a todo el abdomen, a menos que se forme un absceso que se quedó localizado en la zona del apéndice, o sea en la fosa iliaca derecha.
La complicación mas común de la apendicitis es la ruptura del apéndice o perforación apendicular, la cual se produce habitualmente en 36 a 48 horas, por lo que si el diagnóstico se retrasa más de este lapso, la tasa de perforación excede del 65%. Al perforarse el apéndice se produce la infección de la cavidad abdominal llamada peritoneo, ocasionando la peritonitis, que es una infección muy grave. La perforación intestinal no puede ser evitada en todos los pacientes y el que ésta se presente no significa que fue por un error médico,
¿Cómo se diagnostica?
Ya hemos adelantado que el niño con apendicitis entra al consultorio con cara de dolor, suele caminar despacio, inclinándose hacia adelante y con ligera cojera y pude estar protegiéndose la zona de la fosa iliaca con las manos. El dato más importante que sugiere la apendicitis al explorar al niño es el dolor persistente a la palpación directa y la rigidez del músculo recto de la pared del abdomen; también encontramos el llamado signo de rebote en el que al palpar la fosa iliaca derecha y soltar bruscamente, el dolor es más intenso al soltar el abdomen en forma súbita que al comprimir.
¿Qué pasa con los análisis de laboratorio?
Aunque se llega al diagnóstico por los signos y síntomas, al tomar estudios de laboratorio encontramos que los leucocitos o glóbulos blancos se elevan. Tomamos el examen de orina sobretodo para descartar una infección de las vías urinarias. En las radiografías del abdomen podemos visualizar el llamado fecalito que obstruyó el apéndice. Otros estudios que pueden ayudar, aunque a veces pueden dar resultados falsos, son el ecografía o ultrasonido y la tomografía que sobretodo ayuda a localizar abscesos que se forman cuando hay ruptura.
No siempre es tan claro y se puede confundir.
Hay que considerar que la infección por la bacteria llamada campylobacter puede simular un cuadro de apendicitis. Solo el control de la evolución puede ayudar.
¿Cuál es la solución?
La única forma de curar una apendicitis es operar al niño para extraerle el apéndice., por lo general, con excelentes resultados, en especial cuando no se ha perforado el apéndice. Recientemente, se ha introducido la cirugía de invasión mínima o cirugía laparoscópica para el tratamiento de la apendicitis. Con esta técnica se practican tres pequeñas incisiones usando los instrumentos adecuados y sus ventajas son obvias: menor tiempo en la recuperación, así el niño regresa más rápido a sus actividades normales; menos días de hospitalalización, lo que puede reducir los costos; mejores resultados estéticos, ya que con sólo unas pequeñas incisiones se introducen los aparatos, a diferencia de la incisión más grande necesaria para la operación de apendicectomía abierta; menores posibilidades de que se infecten las heridas y mucho menos dolor que con el método abierto. Existe la ventaja de poder revisar toda la cavidad peritoneal y la posibilidad de encontrar otras condiciones anormales, en especial en las mujeres.
¿Cuanto tiempo tardara en recuperarse?
No mucho .El niño operado de apendicectomía simple por cirugía laparoscópica generalmente reinicia su alimentación al recuperarse de la anestesia y puede salir del hospital en 24 horas, prácticamente reanudando su actividad inmediatamente al salir.
¿Tiene secuelas?
Ninguna. Extirpar el apéndice no tiene ninguna consecuencia importante, aunque no es un órgano inútil como se pensaba hace algunos años, porque se ha descubierto que produce defensas frente a las infecciones
¡en los niños menores de dos años es muy infrecuente afortunadamente, ocurre mas bien entre los 5 y los 12 años.!
¿Intentamos calmar los dolores?
Rotundamente no.
Cuando su hijo tenga dolor abdominal no le de antibióticos ni calmantes del dolor (analgésicos) ni medicamentos para los cólicos (antiespasmódicos) que no hayan sido prescritos por su pediatra, pues pueden enmascarar el diagnóstico de apendicitis y favorecer la perforación del apéndice, convirtiendo un caso sencillo en uno complicado y riesgoso para la vida de su hijo.. Tampoco hay que aplicar calor en la zona afectada porque puede facilitar que la infección se propague.
Comuníquese con su pediatra o acuda a los servicios de urgencias para que su hijo sea revisado. En los casos de duda es posible que se tenga que hospitalizar para revisarlo periódicamente y mantenerlo bajo vigilancia estrecha, además de practicar los estudios pertinentes que ayuden a establecer el diagnóstico. Muchas veces éste no se puede establecer con una sola consulta o revisión. Cuando el diagnóstico de apendicitis es sospechoso u obvio, el pediatra le pedirá la interconsulta o valoración al cirujano pediatra.
Pocas molestias son tan frecuentes en los niños como el dolor abdominal. Casi siempre se trata de algo banal pero en unos pocos casos es el síntoma de alerta de una apendicitis. Debe tener cautela.
Si a su hijo se le diagnosticó una infección intestinal pero persiste con dolor abdominal, comuníqueselo a su pediatra o acuda a los servicios de urgencia; las revisiones en forma seriada son muy importantes.
Dr. Pedro Barreda