
Dpto. Medicina Familiar PUC
Definición
La respiración bucal corresponde a la respiración que el niño efectúa a
través de la boca, en lugar de hacerlo por la nariz. Permanece con su
boca abierta durante el día y generalmente por la noche. Sin embargo,
la respiración bucal propiamente tal es sumamente rara ya que
generalmente cuando se obstruye la nariz se utilizan ambas vías para
respirar, generándose un patrón de respiración buco-nasal.
Prevalencia
Según estudios de prevalencia realizados en niños de 3 a 14 años la
respiración bucal se encuentra presente en un 24,7% de esta
población, siendo el grupo más afectado el que se encuentra entre los 6 y los 11 años de
edad (1). Un estudio chileno en población del área sur oriente de
Santiago determinó una prevalencia de 15% de respiración
bucal por mal hábito en niños entre
3 y 6 años (2).
Causas
Las causas que producen respiración bucal se dividen en obstructivas y
funcionales.

Dentro de las causas obstructivas se encuentran las adenoides o hipertrofia adenotonsilar (39%), rinitis alérgica (34-49%), desviación del tabique nasal (19%), hipertrofia idiopática de cornetes (12%), rinitis vasomotora (8%) y por último, pólipos y procesos tumorales.
Las
causas funcionales se producen por la persistencia de la respiración
bucal una vez corregida la causa obstructiva, transformándose así en un mal hábito (3).
Manifestaciones clínicas
La respiración bucal produce tanto alteraciones locales a nivel del crecimiento y desarrollo
del sistema cráneo-cérvico-mandibular (que incluye los músculos
masticatorios, hioides, sistema labio-lengua-mejilla, columna cervical,
articulación temporomandibular, cara mandíbula y sistema nervioso) (4),
como alteraciones generales
a nivel corporal, trastornos de lenguaje y
trastornos intelectuales.
(3)
Manifestaciones locales




Manifestaciones generales
Evaluación del paciente respirador bucal
La evaluación del paciente respirador bucal es esencialmente clínica.
Lo primero que debemos hacer al enfrentarnos a un paciente que respira
por la boca es comprobar que esta respiración bucal es verdadera y
descartar a los falsos respiradores bucales, en quiénes la respiración
es nasal y la boca se mantiene abierta por otras causas (ej.
maloclusiones).
Para
esto debemos observar al paciente sin que éste lo advierta para no
alterar su patrón respiratorio habitual durante la consulta. Debemos
además observar la actitud labial del niño en reposo, es decir, si
presenta los labios
separados en forma permanente o intermitente.
Para evaluar el paso de aire a través de la nariz solicitamos al niño
que cierre la boca e inspire profundamente, veremos inspiraciones
forzadas sin movilidad de las narinas con el paso de aire, al contrario
del respirador nasal cuya respiración no será forzada y sus narinas se
dilatarán con cada inspiración.
Otra
forma de evaluar paso aire a través de la nariz es la colocación de una
mota de algodón ante cada narina y la boca, lo cual permitirá apreciar
el paso del aire tanto inspiratorio como espiratorio. Previamente se
debe pedir al niño que cierre los ojos con el fin de que éste se
mantenga tranquilo e idealmente no advierta la prueba. (5)
Continuando con el examen clínico debemos evaluar las estructuras
nasales a través de una rinoscopia anterior
la cual nos permitirá visualizar la mucosa nasal y sus características,
la forma del tabique, las características de los cornetes y la
presencia de pólipos.
A nivel nasofaríngeo debemos visualizar el tamaño y la forma de las amígdalas. Finalmente a nivel bucal debemos evaluar la presencia de maloclusión, mal posición lingual, incompetencia labial, paladar ojival y gingivitis crónica.
En caso
de sospechar por historia y clínica una hipertrofia adenoidea como
causa de la respiración bucal podemos solicitar una radiografía
de cavum para evaluar el tamaño de la columna aérea
nasofaríngea.
Tratamiento
El tratamiento de la respiración bucal requiere un equipo
multidisciplinario. Debemos tanto corregir su causa primaria como
además tratar sus repercusiones locales y generales. El médico familiar
o pediatra ambulatorio, debe ser el encargado de orientar y acompañar a
la familia en el seguimiento y tratamiento de estos pacientes además de
coordinar las evaluaciones por otorrino, fonoaudiología, kinesioterapia
y odontología según sea el caso.
Se requiere reeducacion respiratoria ante la
persistencia respiración bucal posterior a la corrección de la causa
primaria.
Frente a los trastornos de la pronunciación asociados a este cuadro,
descritos previamente, la terapia fonoaudiológica se transforma en un
complemento fundamental en el tratamiento. Esta terapia está destinada
a lograr el desarrollo de un tono adecuado de los músculos periorales y
junto con esto al desarrollo del hábito de respiración nasal.
En resumen:
Aproximadamente el 25%
de la población infantil presenta respiración bucal, siendo más de la
mitad por mal hábito.
De las causas verdaderamente obstructivas, cerca de la mitad son rinitis alérgicas o vasomotoras, por lo que la mayoría de los respiradores bucales pueden ser tratados a nivel de atención primaria por un equipo multidisciplinario.
Así, el médico de atención primaria debe cumplir un rol activo no sólo en derivar los pacientes a distintas especialidades, sino que debe hacerse cargo del paciente, orientándolo y coordinando todo el estudio y plan terapéutico.
Edicion parcial y fotos Dr Pedro Barreda
Referencias
(1) Hábito de Respiración Bucal en Niños. Barrios L et al. Rev.
Cubana Ortod. 2001:16(1):47-53
(2) Frecuencia de malos hábitos orales y su asociación con el
desarrollo de anomalías dentomaxilares en niños de 3 a 6 años en el
área oriente de Santiago. Agurto P, et al. Rev. Chil. Pediatr. V.70 n.6
nov.1999
(3) EL PACIENTE RESPIRADOR BUCAL UNA PROPUESTA PARA EL ESTADO NUEVA
ESPARTA 1996-2001. Parra Y. Acta Odontológica Venezolana. 2003
(4) Aspectos generales del respirador bucal: Enfoque
pediátrico-odontológico. Aravena P, et al. PEDIATRIA AL DIA 200117 (2)
(5) Síndrome respirador bucal. Otorrinolaringología, texto guía para
estudio y docencia. Boettiger 1999
(6) Efectos de la Respiración bucal. María Gabriela Ilartridge.
Odonto-Red México