Como defenderse de las infecciones

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Nuestro cuerpo está constantemente expuesto a los agentes patógenos que pretenden entrar por la piel, por la boca, por la nariz, por los ojos y por los orificios del sistema respiratorio, digestivo y urinario. Muchos de estos microbios podrían causamos enfermedades si no fueran destruidos inmediatamente. Para esto tenemos un eficaz sistema cuya función es combatir a los microorganismos cuando quieren entrar en el cuerpo o cuando ya están dentro.

 Se trata del sistema inmunitario, un equipo compuesto por glóbulos blancos, anticuerpos y otras proteínas que tienen la capacidad de defendemos de las enfermedades infecciosas. Esta capacidad recibe el nombre de inmunidad.

Los glóbulos blancos, entonces, son las células de la inmunidad. Los anticuerpos son sustancias producidas por los glóbulos blancos que se dedican a ello. Los dos juntos (glóbulos blancos y anticuerpos) forman lo que la voz popular, con toda razón, define como “las defensas”. En este capítulo estudiaremos las claves para entender cómo estas defensas realmente nos defienden de los microbios agresores.

 

Pero antes de eso, proponemos repasar otras defensas que tenemos las personas. Nos referimos a los distintos elementos de que disponemos para defendernos de cualquier microorganismo que pretenda enfermarnos. Por ejemplo, abrigarse bien en invierno, ¿no es acaso una manera de defenderse de los numerosos virus que cada año provocan gripes y resfriados? Veamos ahora qué más podemos hacer para protegernos.

 Abrigarse bien

 Todo el mundo sabe que en tiempos de frío es necesario abrigarse para evitar las infecciones propias del invierno. Abrigarse también significa cubrirse el cuello y las orejas si el frío es intenso o el viento arrecia. Significa vigilar de no ir con los pies húmedos . Significa, también, evitar los cambios bruscos de temperatura, sobre todo al salir de un ambiente con calefacción al frío de la calle. Todas estas precauciones tienen una relevancia especial cuando se trata de niños, de ancianos, de embarazadas o de personas enfermas de otra cosa.

 También tienen que abrigarse los deportistas de todas las edades, pues ya se sabe que en los clubes son habituales los enfriamientos mientras se espera para entrar a la piscina, o cuando se entretienen medio desnudos y medio mojados en el vestuario. También deben abrigarse bien los que salen a correr en invierno y cuidarse de no permanecer luego con la ropa húmeda de transpiración.

 Evitar las aglomeraciones

 Evitar las aglomeraciones de sitios cerrados, en días de frío o de cambio de temperatura, es una recomendación vigente y por todos conocida (las aglomeraciones al aire libre no tienen tanto riesgo). Ya se sabe que no podemos evitar los buses llenos de gente o las aulas escolares, pero sí podemos evitar los cines en días de estreno o los supermercados en horas de mayor afluencia.

   Mantener la piel sana

 Si la piel está sana y fuerte, los microorganismos no pueden atravesarla. Pero a poco que tenga raspaduras, heridas o quemaduras, sí podrán hacerlo. Por este motivo, conviene mantenerla en las mejores condiciones, para lo cual recomendamos una higiene diaria y cuidadosa (sin raspar con esponjas duras ), sobre todo de las zonas donde hay pliegues: el cuello, las axilas, las ingles, los genitales, detrás de las rodillas y delante de los codos.

Las cremas y los aceites hidratantes son particularmente útiles durante el día si el clima es seco o si el frío y el viento resecan la piel. En verano también son útiles, pero es más práctico usarlos de noche, antes de acostarse. Atención con la piel de los niños, con la de los ancianos, y con la de las personas con diabetes.

 Se debe enseñar la precaución de las zapatillas de plástico a los que concurren al gimnasio o o del colegio y se duchan en sus vestuarios. El objetivo es evitar las infecciones por hongos en los pies, muy habituales por el ambiente inevitablemente húmedo. Para evitar este problema en casa, bastará con fregar la bañera de vez en cuando con lejía. Las zapatillas deberían sumergirse de tanto en tanto en agua con lejía ya que ésta destruye este tipo de hongos.

 Si ocurre algún pequeño accidente cuya consecuencia es una raspadura o una herida en la piel, para evitar las infecciones, recuerde lavar inmediatamente la lesión con agua o y jabón común. Pero si se trata de una quemadura, lo mejor es poner la parte afectada bajo el chorro -muy suave-: de agua fría . No pinché las ampollas, si las hay. No olvidemos que en ambos casos, la consulta con el médico siempre es recomendable.

Mantener la boca limpia

 Mantener la boca limpia es una manera útil de evitar ciertas infecciones, de evitar el mal aliento y de escapar al problema de las caries. La boca limpia sonríe mejor . Es fácil: se trata de no olvidarse del cepillado de los dientes antes de dormir y después de cada comida (aunque usted coma en el trabajo). Los chicles y los caramelos no sustituyen al cepillo de dientes.

 Las caries son infecciones de los dientes que pueden prevenirse con el antedicho cepillado frecuente de estos y con el control de los alimentos azucarados, sobre todo los que permanecen más rato en la boca. El flúor es clave en la prevención de las caries. Hable Con su dentista por si usted o sus hijos necesitan un suplemento de este mineral. En el supermercado elija los dentífricos que incorporan flúor en su fórmula.

 Recuerde que una caries, como es una infección, puede progresar si no recibe los cuidados que le corresponden y que puede incluso provocar complicaciones, tanto sea en la misma boca como en otros órganos del cuerpo.

 No andar descalzos

 Andar descalzo es una mala costumbre, sobre todo infantil, que puede acarrear alguna deformidad y diversos accidentes domésticos (cortes, golpes).

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Los microbios

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Proceso de la infección

 

 Dr Pedro Barreda

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