Sala cuna y jardín infantil
Enfermedades del tracto respiratorio.
F.emol
Los microorganismos que se diseminan por vía respiratoria incluyen los que producen infecciones agudas del tracto respiratorio superior o los asociados con enfermedades invasoras.
Riesgos de enfermedades invasoras y graves
Entre estos cabe destacar aunque sean de nombres difíciles ni tan conocidos pare la gravedad que determinan , bien vale la pena citarlos.
Haemophilus influenzae tipo b, Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis, Bordetella pertussis y Mycobacterium tuberculosis.
Las mas corrientes y afortunadamente menos graves.¿Cómo se contagian?
Los posibles modos de diseminación de los virus que infectan el tracto respiratorio incluyen la vía del aire, las gotitas respiratorias y el contacto directo de las manos con secreciones, juguetes y otros objetos contaminados. Los patógenos virales responsables de las enfermedades del tracto respiratorio en los son los que producen enfermedad en la comunidad e incluyen el virus Sincicial respiratorio, el virus parainfluenza, el virus influenza, los adenovirus y los rinovirus. La incidencia de infecciones virales del tracto respiratorio es mayor en estos ambientes.
El lavado de las manos puede disminuir la incidencia de enfermedades agudas del tracto respiratorio entre los niños. Sin embargo, la exclusión de los niños con síntomas del tracto respiratorio asociados con el resfriado común, o laringitis , la bronquitis, la neumonía, la sinusitis o la otitis media probablemente no disminuya la diseminación de la infección. Los niños con estos cuadros deben ser separados de los demás niños del programa si su enfermedad se caracteriza por uno o más de los siguientes factores:
1) se identifica una causa específica, que requiere la exclusión del niño,
2) la enfermedad limita la participación cómoda del niño en las actividades del programa o
3) la enfermedad determina una necesidad de cuidado mayor que la que puede brindar el personal sin comprometer la salud y la seguridad de otros niños.¿Cuidado con las graves?
La transmisión de H. influenza de tipo b puede ocurrir entre niños pequeños no inmunizados atendidos en estos lugares, especialmente entre los menores de 24 meses de edad. La transmisión puede originarse en un portador asintomático o en un portador con infección del tracto respiratorio. Las vacunas apropiadas de los niños con una vacuna de conjugado de H. influenza de tipo b evita la aparición de la enfermedad y disminuye la tasa de portadores, lo que reduce el riesgo de transmisión a otros.En un brote de enfermedad invasora por H. influenza de tipo b en los niños que asisten al programa puede estar indicada la profilaxis con rifampicina para los contactos.
Las infecciones causadas por N. meningitidis ocurren en todos los grupos etarios. Las tasas de ataque más altas se observan en los niños menores de un año. El contacto estrecho y prolongado de los niños y los miembros del personal expuestos a un caso índice de enfermedad meningocócica predispone a la transmisión secundaria. Debido a que pueden producirse brotes en estos ámbitos está indicada la quimioprofilaxis para los contactos.
El riesgo de enfermedad invasora primaria por S. pneumoniae entre los niños que asisten a estos lugares es más elevado. Se ha comunicado la diseminación secundaria de s. pneumoniae, pero se desconoce el grado de riesgo de diseminación secundaria en estos centros. No se recomienda la profilaxis para los contactos después de la aparición de un caso aislado de enfermedad invasora por S. pneumoniae .Recordemos que para prevenir esta afección existe una vacuna en el mercado. Consulte con su pediatra.
La infección por estreptococos del grupo A entre niños atendidos en jardines no ha sido un problema frecuente. Un niño con infección comprobada por estreptococos del grupo A debe ser excluido del contacto con sus compañeros de aula hasta 24 horas después de haber comenzado el tratamiento con antibióticos. Aunque en estos ambientes han ocurrido brotes de faringitis estreptocócica, el riesgo de transmisión secundaria después de un caso aislado de infección invasora grave por estreptococos del grupo A sigue siendo muy bajo.
Los lactantes y los niños pequeños con tuberculosis no son tan contagiosos como los adultos con enfermedad por M. tuberculosis porque es menos probable que los niños tengan lesiones pulmonares cavitarias y son incapaces de expeler de manera forzada una gran cantidad de microorganismos al aire.
¿Hablemos sobre los otros virus?
Eritema Infecciosos o afección por el Parvovirus B19. El espectro de patologías producidas por el parvovirus B19 incluye la infección asintomática en el 20% de las personas infectadas; el eritema infeccioso, que es la manifestación más frecuente de la enfermedad y por lo general ocurre en niños; Además, dado que cabe esperar que menos del 1% de las maestras embarazadas durante los brotes de eritema infeccioso experimenten un efecto fetal adverso no se recomienda la exclusión de las mujeres embarazadas de su empleo en un programa de cuidado infantil ni de la docencia
Virus varicela-zoster
Los niños con varicela que hayan sido excluidos podrán regresar al sexto día posterior al comienzo del exantema o antes, si todas las lesiones se han secado y cubierto de costras. Todos los miembros del personal y todos los padres deberán ser notificados cuando ocurra un caso de varicela y tendrán que ser informados acerca de la mayor probabilidad de infección grave en los adultos y los adolescentes susceptibles y sobre la posibilidad de daño fetal si se produce una infección durante el embarazo. Alrededor del 5% de los adultos son susceptibles al virus varicela-zoster; en su caso se debe ofrecer la vacuna contra la varicela, a menos que existan contraindicaciones médicas. Las mujeres embarazadas susceptibles del personal y en contacto con niños con varicela deben ser derivadas a médicos expertos o a otros profesionales para su asesoramiento y manejo dentro de las 24 horas de la exposición.
La exclusión de miembros del personal o de niños con herpes zoster (zona) cuyas lesiones no puedan ocluirse debe basarse en criterios similares a los de la varicela. Las lesiones que pueden cubrirse plantean poco riesgo para las personas susceptibles porque la transmisión suele ocurrir por el contacto directo con el líquido de las lesiones. Las lesiones deben cubrirse con la ropa o con un vendaje hasta que se hayan formado costras. Se justifica un lavado minucioso de las manos cuando haya habido contacto con el líquido de una lesión.
Virus herpes simple
Los niños con gingivoestomatitis que no controlan sus secreciones orales (babeo) deben ser excluidos presentan lesiones activas. Aunque el virus puede ser transmitido por la madre a su feto o a su recién nacido, las infecciones maternas por HSV que constituyen una amenaza para la descendencia habitualmente son adquiridas por el niño durante el nacimiento, a partir de las infecciones genitales de la madre; por lo tanto, la exposición materna al HSV en un ámbito de sala o jardín representa poco riesgo para su feto. Debe instruirse a las personas a cargo del cuidado de los niños sobre la importancia del lavado de las manos y otras medidas para limitar la diseminación de material infectado a partir de los niños con infección por virus varicela-zoster o HSV (p. ej., saliva, líquidos tisulares o líquido de una lesión cutánea).
Infección por citomegalovirus
La diseminación de la infección por CMV a partir de niños infectados asintomático a sus madres o a los empleados de dichos programas es la consecuencia más importante de la infección por CMV en ese contexto. Los niños que participan en estos lugares tienen mayores probabilidades de contraer una infección por CMV que los que son atendidos básicamente en sus hogares.
La transmisión del CMV requiere el contacto directo con secreciones que contengan el virus. Por lo tanto, es fundamental prestar atención cuidadosa a la higiene, especialmente al lavado de las manos. Se recomienda evitar el contacto con secreciones para evitar la infección del personal que cuida a los niños. Sin embargo, no se ha determinado la eficacia de estas medidas en un ambiente en el que el CMV es ubicuo. Debido a que la excreción del CMV es tan prevaleciente los intentos de aislamiento o separación de los niños que eliminan CMV son poco prácticos e inadecuados. Asimismo, el examen de los niños para detectar la excreción de CMV no es apropiado porque la excreción a menudo es intermitente y los resultados del examen pueden ser engañosos.
En vista del riesgo de infección por CMV entre el personal de los programas de cuidados infantiles y las posibles consecuencias de la infección durante el embarazo el personal que atiende a los niños debe ser informado acerca de los riesgos. Este asesoramiento puede incluir pruebas para anticuerpos séricos contra CMV para determinar la inmunidad contra el CMV de la persona encargada del cuidado de los niños, pero actualmente no se recomiendan las pruebas sexológicas sistemáticas.Excelente recomendación para nuestros jardines infantiles. El personal debe estar advertido de los riesgo que corren en determinadas circunstancias.
Dr. Pedro Barreda
DIC/2005