Cómo evitar infecciones de transmisión por vía doméstica.
Toda familia debería tomar en cuenta que el contagio de enfermedades se puede prevenir evitando el traspaso de gérmenes de una persona a otra, o desde los alimentos hacia ellas. Las enfermedades infecciosas relacionadas con la vida doméstica preocupan al mundo desarrollado, como parte de una campaña educativa que efectúa el Foro Científico Internacional de Higiene en el Hogar, una entidad no gubernamental con sede en Inglaterra, que actúa en Chile en conjunto con la Cruz Roja.
La evidencia muestra que el mejoramiento de los niveles de higiene personal, de las superficies y del aire ayudan a prevenir la expansión de infecciones. Está claro que existen grupos más vulnerables como las personas de edad avanzada, los niños menores cuyo sistema de defensas está en desarrollo y aquéllas que sufren algún tipo de enfermedad crónica o inmunológica.
Los resfríos y la influenza también pueden ser expandidos a través de las manos, superficies y artículos como pañuelos, manillas de puertas y teléfonos. El consumo de alimentos contaminados es la primera causa de patologías infecciosas en el intestino, una de cuyas causas sería la mala manipulación de ellos. Por eso, bastan simples medidas; por ejemplo, el aseo periódico de manos, de superficies como mesones y artefactos de cocina y baño, y el uso de pañuelos desechables para evitar la propagación de enfermedades, según advierte el Dr. Pedro Barreda, miembro del Foro.
Cómo prevenir
El Dr. Barreda destaca que un elemento esencial en la prevención de enfermedades infecciosas es entender la importancia de medidas sanitarias dentro de la casa. Una manera efectiva es evitar la contaminación cruzada; es decir, aquella transferencia de gérmenes desde la persona o la comida hacia otro alimento u otro miembro de la familia. Por ejemplo, puede suceder cuando se toma el teléfono que ha sido manipulado por algún enfermo o cuando se frota una superficie con una esponja infectada. Otra costumbre, que debe ser erradicada, es dejar dentro del refrigerador alimentos crudos descubiertos junto a otros ya cocidos.
Como rutina de higiene, el profesional enfatiza que se debe prestar atención a los lugares de más alto riesgo, que son la cocina y baños. Por eso, las recomendaciones apuntan en ese sentido. Entre otras, que hay que lavarse bien las manos antes y después de preparar alimentos, comer, ir al baño, amamantar al bebé y mudarlo. También se debe hacerlo después de jugar con animales, tocar dinero, trabajar, llegar de la calle y, sobre todo, si la persona está resfriada, luego de toser o estornudar.
Otro consejo es lavar los estropajos de cocina en una lavaza de agua caliente y desinfectarlos a diario durante una hora. Lo mismo debe hacer con la tabla para cortar alimentos, teniendo idealmente una para la comida cruda, y otra para la carne y las verduras. Una medida que ayuda a evitar la contaminación cruzada es utilizar un cuchillo diferente para picar vegetales, y otro para la carne sin cocer.
Dentro del refrigerador, hay que lavar las verduras antes de guardarlas, tapar las comidas ya preparadas, y mantener las carnes en recipientes cubiertos, evitando que su jugo caiga sobre otros alimentos.
Al eliminar la basura, lo recomendable es depositarla en bolsas plásticas y en contenedores bien cerrados que eviten la diseminación de los gérmenes por el aire.
Siguiendo estas medidas, sin duda se estará dando un paso importante para no lamentar enfermedades infecciosas que pudieron preverse.
Dr. Pedro Barreda