Especialistas reunidos en
congreso internacional en Miami:
Expertos
están alertas ante las posibles infecciones tras el terremoto
Los grandes terremotos ocurridos en Chile y en Haití este año están
siendo observados para conocer cómo se comportan los agentes
infecciosos tras una catástrofe.
C
ristián M. González S.
Además de las réplicas que por estos días han terminado de alterar el
buen dormir de los chilenos, en las próximas semanas debieran comenzar
a aparecer los efectos menos inmediatos del terremoto del 27 de
febrero:
las
enfermedades infecciosas son una de las complicaciones
más frecuentes después de una catástrofe natural de este tipo.
De hecho, según expertos reunidos en el XIV Congreso Internacional de
Infectología, realizado en Miami, los principales desafíos sanitarios
tras el sismo están recién apareciendo: las
enfermedades gastrointestinales,
derivadas de la falta de higiene y de agua potable,
y las infecciones respiratorias,
asociadas al hacinamiento y las bajas temperaturas.
El doctor Miguel O'Ryan, infectólogo pediatra de la U. de Chile, es
testigo de aquello. Durante la semana pasada visitó comunidades en el
Maule y el Biobío junto a un equipo de especialistas y estudiantes.
"Hay un aumento clarísimo de las infecciones gastrointestinales, en
todos los grupos etarios y por razones obvias: se mezclan condiciones
como el hacinamiento y la falta de agua potable", precisa.
Es importante mencionar también el riesgo de
Hepatitis A y de Fiebre Tifoidea,
agrega la doctora Macarena Silva, infectóloga de Clínica Santa María.
Así como "las enfermedades derivadas de los roedores, por lo que es
fundamental mantener la higiene ambiental de los desechos".
Lecciones
El terremoto y tsunami que afectaron al país fue tema de la reunión que
congregó a especialistas de todo el planeta. "Aún no hay información
suficiente de qué pasará en Chile, pero estamos atentos a cómo se van a
desarrollar las infecciones", dice el doctor Vladimir Krcmery, de la
St. Elizabeth University, en Bratislava (Eslovaquia), quien compara la
situación vivida aquí con el terremoto que devastó a Haití en enero, y
hasta donde él viajó para evaluar los efectos del sismo en la salud
humana.
"En países mejor preparados, como Chile, se habla más de daños
económicos tras una catástrofe; en cambio, en países de menos recursos
se habla de costo de vidas", dice en referencia a los buenos
indicadores de salud chilenos, que claramente minimizarán el riesgo de
un brote epidémico.
No obstante, ambos países tienen un aspecto en común: "Estas últimas
catástrofes están ayudando a conocer qué ocurre a nivel
infeccioso y
favorecen la investigación al respecto", precisa el doctor Juan
Ambrosioni, investigador de los Hospitales Universitarios de Ginebra,
Suiza.
Según un informe dado a conocer en enero por el Centro para la
Investigación sobre Epidemiología y Desastres, de la ONU, los
terremotos causaron el 60% de las muertes por desastres naturales en la
primera década del siglo XXI, superando a huracanes y tormentas, y a
las temperaturas extremas.
En el mismo período, y sobre todo tras el devastador tsunami que afectó
a Indonesia en 2004, la literatura médica en torno al tema se ha
actualizado enormemente. "Hoy sabemos que se produce una mezcla de
factores que atenta contra la salud, como la aparición de
nuevos patógenos o la mayor
vulnerabilidad de las personas, debido al hacinamiento,
la falta de agua potable o a una mala alimentación".
Precisamente, aspectos en los que los especialistas coinciden que debe
ponerse el énfasis tras una catástrofe. "Lo principal es vigilar la
calidad del agua y los alimentos,
y restablecer tan pronto como sea posible los sistemas de salud",
comenta el doctor Eduardo Gotuzzo, investigador de la Universidad
Cayetano Heredia, de Perú.
"Las infecciones surgen y se aprovechan de quienes están más débiles.
Por eso es importante, por ejemplo, que los pacientes con enfermedades
crónicas, como los diabéticos, con VIH o con insuficiencia renal no
vean interrumpidos sus tratamientos".
En el país, si bien todavía el Ministerio de Salud no ha notificado la
aparición de brotes epidémicos, la preocupación de la autoridad se
centra
en las
enfermedades gastrointestinales (diarreas, hepatitis, tifus) y las
infecciones respiratorias, desde resfríos e influenza hasta neumonías,
sobre todo por la gran cantidad de gente que sigue durmiendo a la
intemperie.
En menor medida, también preocupan problemas como la
leptospirosis
(infección febril causada por una bacteria, que se transmite desde
animales infectados) y e
l
tétanos.
Vacunación
Junto con la habilitación de centros de salud, el saneamiento de las
ciudades y el control de plagas, en la prevención de infecciones juegan
un rol importante las vacunas. En el país ya se inició la vacunación
contra el
tétanos, la
hepatitis y la influenza. "Esto va a prevenir cualquier
brote que pueda ocurrir en los próximos meses", dice el doctor Miguel
O'Ryan.