¿CUÁNDO DEBO TRATAR A UN NIÑO CON
FIMOSIS?
INTRODUCCIÓN
La fimosis es una estrechez del prepucio que impide su retracción y con
ésto la exposición del glande. Se clasifica en fisiológica y
patológica
La fimosis fisiológica se presenta en casi el 100% de los recién
nacidos. Se caracteriza por un prepucio de piel sana y redundante; que
al retraerse permite visualizar la mucosa prepucial, e incluso en
ocasiones, parte del glande.
Se resuelve en forma
espontanea
En el 90% de los casos la fimosis fisiológica se resuelve en forma
espontánea durante los primeros tres años de vida. A los 14 años el 1%
de los adolescentes aun la presenta
.
La resolución de este tipo de fimosis responde a la separación
espontánea de la mucosa balanoprepucial en dos planos; lo que se genera
gracias al crecimiento peneano, desarrollo del glande, manipulación por
parte del niño, inicio de erecciones y la retracción cuidadosa para el
aseo.
Fimosis adquirida
La fimosis patológica, o adquirida, se genera en forma secundaria a la
cicatrización del prepucio; ya sea por una tracción brusca
(microtraumas a nivel del anillo prepucial), infecciones
balanoprepuciales a repetición o balanitis xeróticas
Entre las etiologías más relevantes destaca la
balanitis xerótica,
también llamada Líquen atrófico del prepucio. Ésta se caracteriza por
una dermatitis prepucial crónica, que puede llegar a comprometer el
glande en un 32% de los casos; y en un 4 a 18% alcanzar incluso el
meato uretral. Su incidencia es de 0,4 /1000 niños por año.
Propio de los escolares
La balanitis xerótica se presenta en escolares entre 9 y 13 años con
prepucio previamente retráctil. Puede acompañarse, según las
estructuras que comprometa, de dolor al orina disuria y
sangre en la orina o hematuria. Al examen físico se caracteriza por un
anillo prepucial fibrótico blanquecino y brillante, semejante a la
porcelana . Su diferenciación clínica con la fimosis
fisiológica es clave, por cuanto requiere cirugía para su resolución.
INDICACIONES ACTUALES
PARA EL TRATAMIENTO DE FIMOSIS
Frente al hecho que la mayoría de las fimosis se resuelven en forma
espontánea cabe preguntarse; ¿cuáles son las indicaciones de
tratamiento? y ¿a qué edad debiera considerarse tratar una fimosis
fisiológica?
1. INDICACIONES DE
TRATAMIENTO:
a. GUÍAS Y
RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS:
Las revisiones y guías publicadas concuerdan el tratar en
forma quirúrgica todas las
balanitis
xeróticas, dado las características ya discutidas.
Para el caso de las fimosis fisiológicas, y las de aquellas patológicas
que no corresponden a balanitis xeróticas, se sugiere tratar a los
niños en caso de:
-
infecciones urinarias
recurrentes
- asociación con
balanitis recurrentes
Es relevante destacar que las guías precisan que la balonización del
prepucio durante la micción (micción “en globito”) NO sería indicación
de tratamiento, pues no aumenta la presión en el sistema urinario
b. ¿QUÉ
EVIDENCIA RESPALDA ESTAS INDICACIONES DE TRATAMIENTO?
-
Fimosis e ITU ¿por qué
tratar?
La mayor parte de los estudios encontrados al respecto compara la
relación entre las infecciones urinarias (ITU) pesquisadas en niños
circuncidados durante el periodo neonatal, versus las ocurridas en
pacientes no circuncidados. Esto implica que las circuncisiones no
respondían necesariamente a indicaciones médicas, sino que se incluía a
niños circuncidados por motivos culturales y que presentaban genitales
sanos.
Pese a que los resultados son significativos a favor de
la circuncisión,
esta información no es suficiente para plantear una recomendación
global “preventiva”. Para poder llegar a este tipo de conclusión sería
necesario realizar un análisis por subgrupos de modo de diferenciar que
pacientes se beneficiarían de este procedimiento y cuáles no (ejm.
antecedentes previos de ITU); y por otro lado contrastar esta
información con los datos sobre el riesgo de este procedimiento, de
modo de decidir si el beneficio de la intervención supera sus costos y
riesgos.
Mas riesgo en la operacion
Así, entonces, asumiendo una tasa de complicación de la circuncisión de
un 2% y un riesgo de infección urinaria en población infantil
de 1%(; las complicaciones de la circuncisión (20/ 1000 niños)
excederían las infecciones urinarias prevenidas (calculado en 9/ 1000
niños); lo que desestimaría su indicación en población pediátrica
general.
Al repetir el análisis anterior, esta vez aumentando el riesgo basal de
ITU, ya sea por el antecedente de un cuadro previo (riesgo recurrencia:
10% o un alto grado de reflujo vesicouretral (riesgo de 30% los
resultados cambian. En estos casos las las infecciones urinarias
prevenidas calculadas son 87/ 1000 niños para el caso de antecedentes
de ITU previa, y 262/ 1000 niños para niños con alto grado de reflujo.
En ambos casos, los beneficios de la intervención superan las
complicaciones de la circuncisión, lo que justificaría su uso.
Con reflujo o con
infeccion urinaria : operar puede ser una buena alternativa
Sólo existe un estudio publicado (n: 76 pacientes) que compara la
efectividad del tratamiento médico de la fimosis fisiológica en
disminuir las infecciones urinarias recurrentes, en niños nacidos de
término y con el antecedente de un episodio previo de ITU .
Los resultados muestran que aquellos niños que logran tener un prepucio
retráctil a los dos meses de tratamiento presentan una menor tasa de
recurrencia de infecciones urinarias que aquellos que se mantienen con
fimosis (7,1% v/s 29%; Este estudio nos permite plantear que
es la fimosis, más que la no circuncisión, la que se asocia a ITU.
Asumiendo que se cuenta con un único estudio, el tratamiento médico de
la fimosis sería una alternativa de intervención que permitiría
disminuir el riesgo de recurrencia de ITU, en niños nacidos de término
y con alto riesgo de recurrencia.
- Fimosis y balanitis
recurrentes ¿Por qué tratar?
La indicación de tratar las fimosis, en el caso de balanitis
recurrentes, responde a que esta condición se asocia teóricamente a un
aseo más dificultoso y por tanto menos prolijo de la zona genital. Ésto
generaría balanitis secundarias recurrentes, las que a su vez pueden
ser causa de cicatrices y fimosis secundaria.
2. EDAD DE
TRATAMIENTO:
a. GUÍAS Y
RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS:
En relación a la edad en la cual las fimosis fisiológicas no asociadas
a otra patología debieran recibir tratamiento, sólo se pronuncia una
revisión francesa (2). Ésta sugiere iniciar tratamiento médico con
esteroides tópicos a partir de los 6 años de edad; reservando el
tratamiento quirúrgico sólo en casos en que éste fracase.
En Chile, la Dra. Paulina Baquedano, uróloga infantil de la Pontificia
Universidad Católica, recomienda tratar a los niños con fimosis
fisiológica si ésta no se ha resuelto en forma espontánea 1 a 2 años
después de dejar los pañales; es decir alrededor de los 4 años.
Según su experiencia la probabilidad que ésto ocurra después de esta
edad es bajísima, lo que justifica su accionar.
El Dr. Patricio Varela, cirujano infantil del Hospital Luis Calvo
Mackenna, consultado por la revista chilena de pediatría en el año
2001, refiere que debiesen ser tratados los niños sobre los 3-4 años
b. ¿QUÉ
EVIDENCIA RESPALDA ESTABLECER UNA EDAD DE TRATAMIENTO?
S
Estudios transversales a muestran que la prevalencia de fimosis va
disminuyendo conforme los niños avanzan en edad La resolución
espontánea ocurre en el 80 a 90% de los niños en los tres primeros años
de vida; con posterioridad a esto la resolución se hace menos probable,
sin embargo un 20% de los niños que aun queda con fimosis resuelve su
problema en los 3 años siguientes.
A los 17 años el 99,2% de los hombres presenta un prepucio retráctil.
Esto da cuenta que el pronóstico de esta condición es bastante
favorable, y que pese a que en los primeros años de vida se concentra
el número de pacientes que resuelven su fimosis, la gran mayoría de
ello lo hará en algún momento de su vida. Pese a esto, algunas
revisiones dan cuenta de erecciones dolorosas en adolescentes con
fimosis persistente, e incluso episodios de parafimosis. Esto sería
para algunos autores justificación suficiente para intentar
tratamientos antes de la adolescencia
En resumen:
La fimosis es por lo general una condición fisiológica que resuelve
espontáneamente.
Existe evidencia de moderada calidad que la circuncisión
“preventiva” disminuye el riesgo
de ITU, sin embargo su indicación debe realizarse sólo en
aquellos niños en los cuales el riesgo de presentar una infección de
este tipo sea lo suficientemente alto, como para asumir que los
beneficios del tratamiento superarán sus costos y riesgos.
La evidencia en torno a circuncisión no analiza por separado a aquellos
niños intervenidos por fimosis de los abordados por otra causa, de modo
que la magnitud de efecto descrita podría modificarse si se considera
exclusivamente este grupo al momento de analizar los datos. Esta
información se condice con los resultados sobre tratamiento médico de
la fimosis, que sugieren que su tratamiento permitiría disminuir el
riesgo ITU en niños con alto riesgo de recurrencia.
El antecedente de
balanitis recurrente se asocia teóricamente a fimosis
secundaria, lo que perpetuaría el cuadro; de modo que los expertos
también recomiendan tratar las fimosis en estos casos. La evidencia
disponible es contradictoria en relación a la efectividad de la
circuncisión, en niños con y sin fimosis, en disminuir el riesgo de
balanitis.
No está claro cuando debe tratarse un niño con fimosis fisiológica sin
otros antecedentes asociados. Los expertos chilenos coinciden en que la
edad para iniciar tratamiento debiese ser alrededor de los 4 años, sin
embargo este aspecto aun es motivo de discusión.
Autor: Dra.
Consuelo Aránguiz G. Residente Medicina Familiar PUC.
Editor: Dra. Pamela Rojas
G. Docente Departamento Medicina Familiar PUC.
Fotos y edicion Dr Pedro barreda
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