Higiene de los dientes.

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Una correcta higiene dental, basada en el cepillado sistemático y complementada con el uso del hilo de seda en niños mayores, constituye uno de los factores principales para la prevención de la caries y las afecciones de las encías. El objetivo es eliminar la placa dental o bacteriana, una delgada película transparente formada por restos de alimentos, saliva y células descamadas del interior de la boca, en la que también se encuentran gérmenes. Por ello, es fundamental que tanto el procedimiento empleado como el equipo -sobre todo el cepillo- sean los adecuados. Por supuesto, para garantizar el éxito resulta esencial conseguir una técnica precisa, y en este aprendizaje es importante la intervención de los padres. El niño debe aprender desde pequeño cómo cuidar su boca y adquirir el hábito de dedicarle, de forma rutinaria, unos minutos cada día: al levantarse por la mañana, antes de ir a dormir y después de cada comida.

El hilo o seda dental se utiliza para eliminar la placa bacteriana de la superficie de contacto entre los dientes, donde resulta difícil acceder con el cepillo Su uso es simple, aunque requiere algo de práctica se corta un trozo, se mantiene tirante cogiendo los extremos con los dedos índice y pulgar de cada mano, y se introduce entre diente y diente con un movimiento de sierra, de forma que se despegue la placa dental.

Las pastas dentífricas ofrecen diversas ventajas hacen más grata y divertida la limpieza de los dientes, brindan una sensación refrescante, contienen sustancias ligeramente abrasivas que potencian la acción del cepillo y aportan elementos importantes como el flúor o el calcio Cualquier pasta de dientes es útil, aunque siempre es preferible elegir alguna especialmente elaborada para uso infantil, poco abrasiva, de un sabor agradable, apetecible para los pequeños y con un adecuado contenido de flúor

El cepillo de dientes es el elemento más importante del equipo, ya que de sus características depende la eficacia de la higiene' hay que elegirlo con cuidado y cambiarlo con regularidad, porque si su forma no es la apropiada o las cerdas están gastadas perderá toda su utilidad El tamaño del cepillo debe adaptarse a la edad del niño, su cabezal siempre tiene que ser suficientemente pequeño como para que pueda llegar bien a los espacios interdentales Las fibras no han de ser muy duras, porque podrían lastimar las encías, pero tampoco demasiado blandas, puesto que entonces no serían útiles para eliminar la placa bacteriana.



Enseñar a cepillarse los dientes
Conviene que el niño se familiarice con el cepillado dental y aprenda pronto la técnica Cuando le hayan salido unos pocos dientes ya puede iniciarse la enseñanza, a través del luego y la estimulación de su curiosidad Con ello no sólo se favorecerá una adecuada protección para los dientes de leche, cuyo cuidado es importante porque guardan el sitio para cuando crezcan los permanentes, sino que también se sentarán las bases para la adquisición de un buen hábito para toda la vida.

Hay que mostrar al niño como es la acción para que luego pueda imitarla.


Exagerar los gestos y hacer muecas divertidas en una buena fórmula para despertar el interés del niño.

A la hora de la práctica, puede hacerse el "juego del espejo" frente a frente y cepillo en mano.

Es preciso llegar a todos los rincones y abrir bien la boca, también hay que cepillar los dientes por dentro.

Hay que captar la atención del niño para llegar a lo fundamental: Enseñarle la técnica correcta del movimiento de barrido.


La placa bacteriana
El objetivo básico del cepillado dental es eliminar la placa dental bacteriana, pero se trata de una película transparente, invisible.

¿Cómo comprobar si la técnica empleada es eficaz?

Con un método muy sencillo y nada molesto usando unas pastillas colorantes especiales que se disuelven en la boca y tiñen la placa bacteriana, depositada donde no se ha limpiado a conciencia.

Al teñir la placa dental con las pastillas colorantes, el niño puede descubrir dónde no llega o no insiste lo suficiente con el cepillo, dato fundamental para que pueda mejorar su técnica.


El cepillado divertido
El momento de la limpieza de los dientes puede convertirse en un verdadero juego para el niño: sitúelo frente al espejo para que se vea a si mismo haciendo muecas, deje que al enjuagarse la boca escupa exageradamente, elija un cepillo de colores llamativos y déjele usar la pasta de su sabor preferido...

Dr. Pedro Barreda

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