Familia:

La vitrina de los conflictos son los niños

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Son inevitables y van a influir en el modo en que los niños construirán después sus propias relaciones afectivas.

www.pediatraldia.cl

F: Emol



La importancia de los estudios

Un estudio internacional sobre parejas que llevaban más de 25 años de feliz unión, reveló varias cosas. Entre ellas, que el 80% de estos hombres y mujeres decían que sus propios padres tenían o habían tenido una muy buena relación.

"Se encontró una gran asociación entre satisfacción en el matrimonio y haber tenido una niñez feliz, con padres bien avenidos", apunta un siquiatra.

Cómo formamos pareja, cómo resolvemos nuestros conflictos matrimoniales y cómo nos relacionamos en ese plano va a influir en lo que ocurra con nuestros hijos en ese aspecto, en el futuro. Pero también en el presente, en su desarrollo personal y emocional.

Violencia infantil

Diversos estudios muestran que aquellos padres que tienen conflictos gatillados por el ejercicio de la paternidad generan cierto nivel de violencia en los hijos, "lo que a su vez fomenta aún más la alteración matrimonial", explica el experto.

Día tras días

Otras investigaciones revelan que "un día con un conflicto importante entre los padres frecuentemente va aparejado de un problema con los hijos al día siguiente", agrega el siquiatra. "Lo que ocurre es que cuando el papá y la mamá pelean, el niño arma una situación para que se fijen en él y salgan del conflicto de ellos. Y es que esto último angustia mucho al hijo, le provoca un alto nivel de inseguridad. Muchos niños viven con el temor constante de que sus papás se van a separar".

No todos reaccionan igual

Cuando los niños reaccionan con violencia, producto de esta angustia, es porque han visto este modo de actuar en sus padres. Pero también hay otros modos de reacción. "A veces, aprenden a reprimir sus necesidades y a estar más alerta a las conductas de los padres, como una amenaza soterrada", afirma la sicóloga infantil y terapeuta familiar .

"Por eso, debemos estar atentos al niño que deja de manifestar sus necesidades, al que se sobreadapta y al que está siempre irritable. Ambos síntomas nos hablan de un niño sufriente, de un niño en tensión", agrega.

Vivir en pareja por los hijos

Pero no sólo los conflictos dañan. Hay matrimonios que no pelean delante de los niños, pero que no tienen una buena relación de pareja y que deciden seguir viviendo juntos precisamente por no perjudicar a los hijos. ¿Hasta qué punto esto les afecta?

Depende, coinciden los especialistas. "Si ellos, en su función de padres, se siguen validando y respetando mutuamente; si siguen teniendo el mismo norte y los mismos valores para criarlos, no tendría por qué ser dañino para los hijos",
Poca pasión

Distinto es cuando esta indiferencia "es más bien un rechazo, un mensaje de que el otro no es válido; cosa que los niños perciben muy bien".


Pero si lo único que falta es la pasión, pero los padres siguen estando unidos en un estilo de crianza cariñoso y preocupado, no habría mayores problemas. Sí puede influir en la manera en que estos niños aprenden a relacionarse afectivamente con una pareja. "Pero eso no va a impedir que en el futuro estos hijos puedan tener una buena relación de pareja que, además, incluya la pasión".

Los hijos de matrimonios mal avenidos, indiferentes o separados, pueden tener un futuro matrimonial y familiar satisfactorio si es que se preocupan de lograrlo. Tampoco hay un determinismo para quienes tienen padres poco efusivos en sus demostraciones de afecto. Los hijos van a aprender ese patrón de relación, pero pueden modificarlo y actuar de otra manera cuando formen su propia pareja.

Sin embargo, no es una tarea fácil. "A veces uno es muy crítico de lo que vio en sus padres y no se da cuenta de que está repitiendo lo mismo porque no tiene otro repertorio de respuestas",

A ser padre se aprende con la vida misma

"Eso de que nadie te enseña a ser padres no lo considero tal. El cómo hacerlo, uno lo vio y lo aprendió los 20 años en que vivió con sus papás. Por eso, la mayoría de los matrimonios bien avenidos vienen de hogares en que eran felices con sus padres".

¿Cómo reaprender, entonces, aquello que no nos gustó? Lo primero es tomar conciencia, porque estos patrones de relación se aprenden de manera inconsciente.

A veces, las personas se dan cuenta muy jóvenes de lo que quieren reaprender y, a veces, lo hacen ya mayores y a raíz de mucho dolor en sus propias relaciones de pareja. Es entonces cuando aparecen en la consulta del especialista, en busca de un nuevo comienzo.

Una madre cometa, el "niño-problema". "Al principio, uno cree que se las bate sola con su problema de pareja, pero cuando te dicen que está afectando a tu hijo, te baja una culpa enorme. Y hay que asumir. Y cuando los dos, papá y mamá, quieren hacerlo es como el primer paso para ponerse de acuerdo".

Nuevos conocimientos

Lo que sucede con la pareja y con el desarrollo emocional de los niños está tan imbricado que cada vez más los profesionales de esta área están trabajando en conjunto. Siquiatras y sicólogos de niños, adolescentes, adultos y parejas, están enfocando a la familia de un modo sistémico.

Buenos libros de lectura

Pensando en ello, el doctor Roizblatt acaba de lanzar el libro "Terapia familiar y de pareja" (editorial Mediterráneo), que actualiza los conocimientos en esta materia en más de 700 páginas con artículos e investigaciones de 53 profesionales de nueve países.

INTROSPECCIÓN


Siquiatra

"En vez de decir 'tengo un hijo-problema', tendríamos que pensar si estamos haciendo algo para provocar esas actitudes en el niño. Y muchas veces habría que enfocarse en los 'papás-problema'".


Sicóloga

Lo ideal es que las dificultades de pareja puedan ser resueltas y que entre los padres se realicen actos de reparación visibles para los niños.


Sicóloga

"En la pareja ayuda mucho el reconocimiento explícito: 'Gracias por acompañarme al doctor'. 'Qué bueno que le cuentes cuentos a los niños'. Hay que valorar el esfuerzo que hay tras estos gestos. Decir 'con su deber no más cumple' mata cualquier afecto y cualquier pasión".

VALORACIÓN

El respeto mutuo de la pareja, aun cuando no existan muestras visibles de cariño, resulta protector para los hijos.

Excelente publicación Emol.

Se edito en algo el contenido

Dr Pedro Barreda

Periodista. C Rodríguez

Marzo 2006