Lactancia natural y algo mas...
¿Necesita agua?
Sí y no, según se mire. Porque sin agua nadie puede vivir, pero por eso mismo la naturaleza ha hecho que la leche materna ya lleve toda el agua que precisan los bebés. y si se les alimenta con biberones preparados correctamente, sin poner más leche en polvo de la que corresponde, también recibirán con ellos suficiente agua.
Mientras no tomen papillas, la leche ya lleva toda el agua que necesitan normales.
Mas adelante, es lógico que tras una papilla puedan tener sed, pero mientras estén tomando sólo leche, apagársela con agua es quitarles parte de las ganas de comer, y eso es particularmente perjudicial cuando se está iniciando la lactancia materna.
Por lo demás, tampoco hay inconveniente en ofrecerle al niño unas cucharaditas de agua si un día se le ve inquieto y no se encuentra motivo. Quizás haya traspirado o ha querido menos leche porque está sobrado de alimento, y en ambos casos puede necesitarla. Si la toma bien y se tranquiliza, es probable que realmente le hiciera falta, pero si pone cara de asco y la rechaza, no es porque no le guste, pues si tuviera sed de verdad no querría otra cosa.
El agua de la llave suele ser adecuada para este fin, porque el exceso de sales minerales y substancias que en algunas zonas hace desaconsejable utilizarla para preparar los biberones no es problema cuando la toman sola y en poca cantidad. Sin embargo, aunque el riesgo es muy remoto, siempre es mejor consultar con el pediatra y, en caso de duda, emplear agua envasada, que no hace falta hervir si una vez abierta se conserva en el refrigerador con el tapón.
Cuando están enfermos suele ser necesario darles agua
Finalmente, si tienen algún problema, el pediatra puede tener distintos motivos para recomendar un aporte de agua extra. En muchas enfermedades se pierde el hambre, pero si el niño toma menos leche también bebe menos, y aunque todos soportamos peor la falta de agua que la de alimento, ellos son especialmente sensibles en este sentido. Por otro lado, la fiebre aumenta las necesidades de agua, y durante los resfriados el agua sirve también para compensar la que pierden al respirar por la boca y para evitar que las mucosidades se espesen. Cuando tienen diarrea, el agua es fundamental para evitar que se deshidraten.
Pero en este último caso y siempre que el agua reemplace al pecho o al biberón, los bebés no sólo pierden y necesitan agua, sino también sales minerales, de modo que el pediatra no va a recomendar un agua embotellada de baja mineralización sino que, al contrario, recetará unos sobres con sales y glucosa para añadir al agua o un suero ya preparado para sustituirla.
¿Necesita vitaminas?
No todos los pediatras responden igual a esta pregunta, casi tan frecuente como la relativa al agua, porque tampoco los niños ni sus circunstancias son iguales. Pero tampoco tienen tanto tiempo ni se encuentran con madres tan beligerantes como para entablar la instructiva polémica entre madre y pediatra que ahora sigue.
¿Necesita vitaminas?
* Sí y no, según se mire.
Fantástico. y sobre todo, claro como el agua.
* Eso es. Necesitan las vitaminas como el agua.
Ya... como el agua... que es imprescindible para la vida, igual que las vitaminas.
* Efectivamente. y de ahí les viene lo de "vitaminas".
* Y por eso, la naturaleza ya se ha cuidado de repartirlas en todo lo que comemos, y alimentando a mi hijo como es debido, no necesitará ninguna vitamina extra para crecer sano y fuerte como un roble.
* La leche lleva todas las vitaminas que necesita por ahora, y para cuando le hagan falta más ya le daremos papillas de cereales, frutas, papas y verdura con pollo. Si poco a poco va comiendo de todo, nunca tendrá problemas de vitaminas.
¿Y cuándo empezará con las papillas?
* Entre los cinco y los seis meses.
¿Y por qué tan tarde?
* ¿No se les daban antes a los dos o tres meses y no pasaba nada?
A partir de los seis meses ya no tienen suficiente con la leche, pero antes de los cinco no conviene darles nada más; porque cualquier otro alimento no les aprovecha y aunque a muchos tampoco les haría daño, a algunos les puede provocar enfermedades más o menos raras y problemas de tipo alérgico.
Pero estos cambios de opinión... ¿No puede ser que dentro de un tiempo vuelva a ponerse de moda darles papillas más pronto?
No es probable, porque no se trata de una moda. El hecho es que antes no se había estudiado a fondo el asunto; y como a la mayoría de niños tampoco les pasaba aparentemente nada por empezar con papillas antes de los cuatro meses, se mantenía esa costumbre. Además, lo que ahora se aconseja coincide con lo que ha dispuesto la naturaleza, y eso suele ser señal de de que vamos por el buen camino.
Otra vez la sabía naturaleza.
Pues nos dice que con las de la leche le sobran. Y que más vitaminas de la cuenta son inútiles y hasta peligrosas. Y que antes de los cuatro meses, ni pensar en las papillas.
Pues si los bebés nacen sabiendo buscar y chupar o soltar el pecho, pero antes de los cuatro meses, no son capaces de transportar y tragar adecuadamente la papilla que se les meta en la parte anterior de la boca, ni de cerrarla o echar la cabeza hacia atrás rechazando la comida. y aunque se les puede forzar, si no están preparados para la cuchara, será que no la necesitan.
Al menos hasta los cuatro meses, no deben tomar mas que leche con ella reciben también todas las vitaminas que necesitan.
Bueno. ¿Y de minerales cómo andamos? Porque tengo entendido que la leche materna no tiene demasiado hierro, con lo importante que es.
* Pues hay que ponerse al día, porque no es así. Es verdad que durante un tiempo se creyó que llevaba menos del necesario, pero pronto se comprobó que era un hierro de buenísima calidad, y aunque hubiera poco era más que suficiente, tal como era de esperar.
La leche materna lleva muy poco hierro. Sí... pero es tan bueno, que aprovecha el doble
Porque la naturaleza no es tonta. Muy bien. ¿Y qué pasa con el flúor? ¿No es cierto que la leche materna apenas tenga flúor? ¿Y no se les da desde que nacen "para prevenir la caries?
* Se les empezó a dar, pero también aquí se ha hecho marcha atrás y ahora se recomienda hacerlo a partir de los seis meses, aunque sólo cuando el agua de bebida no lleve ya el suficiente y el pediatra lo recomiende, porque el exceso de flúor también causa problemas. Y si la leche nunca lleva casi nada, será por algo.
* Bueno. Pero si luego lo necesitan, es porque la naturaleza se ha olvidado de ponerlo en el agua.
* Tampoco es ella quien pone azúcar en los chupetes, ni la responsable de que tantos niños se pasen el día picando entre horas o tomando alimentos innecesarios, o a los tres años sigan comiendo todo triturado sin masticar nada y sin empezar a limpiarse bien los dientes. Si todo esto no pasara, no sería preciso protegerlos.
La leche también lleva todos los minerales necesarios.
* Entonces, ¿por qué se recetan gotas con vitaminas y minerales a muchos bebés? ¿Están equivocados sus pediatras? ¿No será que la famosa naturaleza no es tan sabia como se dice?
* Calma, y vayamos por partes. Los niños necesitan bastante vitamina D para que sus huesos se llenen de calcio y se hagan resistentes. Y aunque la leche ya lleva, no siempre sería suficiente si no fuera porque la piel también fabrica esa vitamina cuando nos da el sol. Pero entre que a veces vivimos como los topos y que con tanta contaminación el sol ya no es lo que era, algún bebé puede quedarse a medias y por eso muchos pediatras prefieren que todos tomen un suplemento de vitamina D en gotas. De forma que ¿quién tiene la culpa? Luego, también hay niños prematuros o con problemas que pueden necesitar más vitaminas de todas clases o un poco de hierro extra, pues mi famosa y sabia naturaleza también tiene sus enemigos y no siempre puede con ellos.
Algunos bebes necesitan suplementos de vitaminas y minerales
* Evidente. Pero también se las mandan a niños que toman mucho el sol y que no tienen el menor problema.
* Sí, lo cual es tan razonable como no hacerlo, porque cada maestrillo tiene su librillo, y cada cual sabe dónde le aprieta el zapato o, en este caso, dónde le puede apretar al niño. Por ejemplo, no todas las madres los llevan al pediatra tanto como debieran, y si no se les puede controlar bien, más vale asegurarse. Algunos pediatras prefieren hacerlo siempre, recetando vitaminas a unas dosis que no pueden causarles el menor problema.
Ahora va a resultar que también las vitaminas son peligrosas.
* Por descontado. Unas más que otras: la misma vitamina D no tiene nada de inofensiva si se abusa de ella. A veces, algunas abuelas abandonan la consulta refunfuñando porque "el pediatra no ha querido mandar al niño calcio ni vitamina D para que se le cierre antes la mollera, con lo grande que la tiene", cuando eso puede ser totalmente normal y hoy día casi nunca es señal de raquitismo. Un tratamiento innecesario con dosis altas de vitamina D no sólo no sirve para acelerar su cierre, ni falta que le hace, sino que es muy peligroso. También el exceso de vitamina A trae consecuencias, y en el mejor de los casos darles más vitaminas de las necesarias viene a ser como poner gasolina a un coche que ya tiene el depósito lleno.
Pero ¿las vitaminas no se usan mucho para que los niños coman más?
* A veces, cuando son mayorcitos..., pero de eso ya hablaremos cuando llegue el momento. Por ahora basta con tener claro que el pediatra de cada niño es quien está en las mejores condiciones para saber lo que más le conviene, pero que con el pecho y un poco de sol, la mayoría de bebes no necesita un suplemento de vitaminas ni de minerales. Y con biberón lo mismo, por que los fabricantes de leche también se cuidan de añadirles todas las que necesiten hasta que empiecen con los jugos y las papillas.
* Si, pero a lo mejor ya no… ¿Y si mi leche es buena?
Pues la pregunta es tan interesante que merece hacer un punto y aparte.
¿Y si mi leche no es buena?
Porque también podría ser que fuese floja y... ¿Y qué debo comer para que lleve todo lo que necesita mi hijo?
Ésta es una duda que preocupa a bastantes madres, especialmente si el niño mama bien pero no pesa tanto como ellas desearían, aunque el pediatra diga que está ganando todo lo que debe. No es raro que la inquietud aumente si alguien crea una falsa alarma por el aspecto aguado que tiene la leche, ignorando que su composición varía a lo largo de la toma, y que la del principio es naturalmente más clara.
Sin embargo, ya pesar de lo extendida que está la idea contraria, la leche materna siempre es de buena calidad y sólo en casos extremos puede carecer de algunas vitaminas y substancias parecidas a ellas. Será más ó menos abundante, pero nunca es floja.
Aunque parezca sorprendente, la alimentación de la madre apenas influye en la composición de su leche. La naturaleza favorece siempre la renovación y, como en los naufragios, salva primero a los niños, y aunque una madre pase hambre, usará el calcio de sus huesos y se consumirá literalmente antes de permitir que a su leche le falte nada que ella todavía tenga. El ejemplo es muy triste, pero basta con fijarse en la televisión para comprobar que los pobres niños del tercer mundo aguantan bastante bien mientras maman, a pesar de que sus madres estén en unas condiciones lamentables.
El pecho podrá tener más o menos cantidad de leche, pero siempre será de buena calidad, inmejorable si la madre sigue una dieta normal.
Sólo las vitaminas y el tipo de grasa que se consuma se reflejan en la composición de la leche. Por ejemplo, si una madre sigue una dieta vegetariana estricta, es fácil que tanto el niño como ella necesiten vitamina B, pero comiendo normalmente, la leche nunca dejar de llevar todo lo que necesita el bebé.
Si la madre debe cuidar su alimentación es sobre todo por su propia salud, aunque haciéndolo también se hallará en las mejores condiciones para poder criar a su hijo con la mejor leche. Es probable que necesite algo de hierro para compensar el que haya perdido en el parto, y muchos ginecólogos prefieren que siga con el mismo suplemento de vitaminas que tomaba durante el embarazo. Desde luego, tendrá que comer bien y beber mucha agua, pero tampoco hay que preocuparse demasiado y si se come por dos, lo más probable es que se acabe pesando por dos. Basta con no pasar sed ni hambre, hacer una dieta variada y seguir las indicaciones del médico.
Otro asunto es lo que pueda sobrarle a la leche, porque si se toma demasiado café-y alguna que otra copa, o se utiliza el primer laxante que se tiene a mano, la leche no será mala, pero el niño puede acabar histérico o con diarrea, y nadie ignora que dando de mamar es importante tomar ciertas precauciones absolutamente lógicas y naturales.
* Naturalmente.
* Eso es: naturalmente.
La madre debe:
* Comer variado guiándose por su apetito.
* Beber abundantes líquidos de acuerdo con su sed.
* Evitar alcohol, café y tabaco o moderar su consumo.
* Y no tomar medicamentos, sin consultar con el medico.
Dr. Pedro Barreda
2008