Una mascota no es un juguete

Muchos niños piden a sus
padres con insistencia mascotas como regalo de cumpleaños, de Navidad o
simplemente por portarse bien. Los padres, más veces que pocas,
rechazan o posponen esta petición, pero cuando la aceptan deben ser
conscientes de que las mascotas se adquieren para toda la vida, no para
usar y dejar cuando ha pasado la época emocionante o la novedad.
Entraña
madurez, responsabilidad y el compromiso
Adquirir una mascota
entraña madurez, responsabilidad y el compromiso en los padres que
evite que este ser vivo pueda ser abandonado como algo inservible. La
decisión de adquirir o no una mascota muchas veces se realiza
desconociendo las ventajas e inconvenientes que las mascotas pueden
tener para sus hijos.
Las mascotas,
especialmente los perros pequeños y los gatos, tienen muchas ventajas
para los niños, sobre todo para aquellos que viven solos, sin hermanos,
con padres muy atareados o con escaso tiempo para sus hijos. También
para los solitarios, inseguros, introvertidos, tristes o poco
comunicativos.
A todos éstos la mascota
les aporta compañía, cariño, protección y amistad, siendo la mascota
muchas veces la única compañía, el mejor amigo, el destinatario de las
conversaciones, los secretos y las emociones, las alegrías y los miedos
de estos niños.
Porque las mascotas a
veces son el único ser vivo del entorno del niño capaz de escucharle y
atenderle, el único con paciencia, tiempo y dedicación para cubrir las
necesidades emocionales del niño, compartiendo alegrías y la tristeza,
los momentos de vitalidad y de decaimiento, el llanto y las lágrimas.
Esta actividad solidaria
de la mascota con el niño potencia y entrena en éste los sentimientos
de amor, solidaridad y responsabilidad, contribuyendo a que los niños
sean más felices.
Muchos niños hablan con
su mascota cuando tienen tensiones o problemas, la mascota nunca les
falla. Tampoco ellos pueden fallar a sus mascotas, haciéndose niños más
responsables, con obligaciones que atender.
Además, las mascotas,
especialmente los perros, ayudan a que los niños sean más sanos porque
realizan más ejercicio físico. Los perros necesitan al menos una hora
de ejercicio al día; por otra parte, el juego con la mascota disminuye
el tiempo de estar frente a la televisión y a los videojuegos o
similares, disminuyéndose así la ingesta calórica y el riesgo de
sobrepeso y obesidad.
Algunos estudios han
revelado que los niños con perros tienen menos problemas alérgicos,
probablemente porque estos no son animales estériles. Este contacto
niño-perro ayuda a entrenar el sistema inmunológico, haciendo a estos
niños más resistentes contra algunas de las enfermedades más frecuentes
del mundo occidental, el asma y las alergias.
Antes de adquirir una
mascota es necesario que los padres mediten y respondan a cuatro
preguntas:
■¿Quién cuidará a la mascota?
Aunque los niños tengan intención firme de cuidar a la mascota, la
realidad es que antes o después declinarán esta responsabilidad parcial
o totalmente, bien por falta de tiempo, o por falta de madurez para
asumir este compromiso. En este caso los padres tienen que asumir esta
responsabilidad. La mascota no es un juguete que se puede abandonar, es
un ser vivo que siente y sufre. Los niños deberían tener un contrato,
incluso escrito que les recuerde su compromiso. Los padres deben
conocer que antes de los 3 ó 4 años los niños no tienen autonomía para
cuidar, a partir de los 5 ó 6 años tienen madurez para cuidar a un
perro pequeño.
■¿Existe alguna contraindicación o
peligro? Antes de adquirir una mascota hay que estar
seguro de que nadie de la familia es alérgico al animal.
■¿Puede asumirse el costo?
El mantenimiento implica gastos de alimentación, vacunas, controles de
veterinario y otros. Aunque la adquisición de la mascota no entrañe
muchos gastos, porque lo aconsejable es hacerlo en una institución de
cuidados de animales, municipal o privado.
■¿Existe espacio en el hogar
familiar? Los animales necesitan un espacio físico, los
miembros de la familia también, por ello antes de adquirir una mascota
hay que pensar también en su ubicación en el hogar familiar.
En definitiva, una
mascota bien elegida contribuye a que los niños sean más felices,
maduros, responsable y quizás más sanos. La mascota no puede
abandonarse, no es un juguete, implica compromiso y responsabilidad, si
no existe ninguna contraindicación, valore la posibilidad de adquirir
una mascota para su hijo.fuente:
/www.elmundo.es/elmundosalud/blogs/saluddelnino.html