Despertar sexualidad

El médico responde...

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Mi hija de 17 años ya tiene novio y me parece que se ha iniciado en las relaciones sexuales con él. Esto me preocupa, porque todavía no ha querido ir a la ginecóloga, una doctora de toda confianza a la que yo voy desde mi primer embarazo. Por otra parte, mi hija no me cuenta nada de sus relaciones íntimas, pero presumo que debe de estar entre confundida, asustada y desconcertada. Quizá debería ser yo quien suscitara la conversación, pero no quiero que crea que la presiono. No sé cómo hacerle ver que estoy dispuesta a escucharla en este momento tan delicado. ¿Qué debo hacer?.

R: Desconozco cómo es la relación que mantiene con su hija, y si ésta es la primera vez en que ella se muestra reticente a hablar de sus confidencias más íntimas.
Si usted ha podido dialogar con su hija en otras ocasiones sobre distintos problemas, no creo que sea difícil buscar un momento propicio para comentarle su preocupación y sugerirle que debería acudir a su ginecóloga o bien buscar a otra persona, distinta de la ginecóloga que le visita a usted, para empezar las revisiones anuales y comentarle sus dudas Es habitual que las chicas retrasen la primera visita ginecológica por miedo o vergüenza; por ello, hay que decirle que los médicos están acostumbrados a resolver las dudas de las jóvenes Iniciar la vida sexual sin la información suficiente es muy arriesgado, y el esfuerzo de hablar merece la pena cuando se puede evitar un problema mayor más adelante.

Me quedé viuda hace 10 años, cuando mi hijo mayor tan sólo tenía 4 años. Ahora está entrando en la adolescencia y veo que hay muchas cosas que debería explicarle acerca de la sexualidad y las relaciones con las chicas. He pensado que quizá mi actual compañero podría acercarse a él para comentar, de hombre a hombre, algunas de estas cuestiones, pero por otro lado, como no es su padre, no sé si es adecuado. ¿Qué sería aconsejable que hiciera?


R:Para un chico, la figura paterna es muy importante a esta edad, porque le ayuda a identificarse con él en los asuntos del amor y la sexualidad, y le permite resolver sus dudas con más franqueza Está claro que su actual pareja no es el padre de su hijo, pero si usted lo coloca frente al chico como el hombre en quien confía y con quien comparte lo más importante de su vida, también puede compartir la educación sexual de su hijo Una cosa que pueden hacer para facilitar este diálogo es hablar primero los tres juntos de estos temas en general para darle su opinión acerca de cómo consideran que han de ser las relaciones afectivas entre un hombre y una mujer, y mostrarle que ustedes se sienten padre y madre de él, y por tanto responsables de su educación. Esto puede abrir una puerta de confianza al chico para acercarse a su compañero en los momentos de inseguridad

 



Tenemos tres hijos de 13, 15 y 17 años, dos chicas y un varón. Siempre se han llevado muy bien, con las naturales peleas entre hermanos. Ahora, mi marido y yo sentimos como si la familia se hubiera convertido en una pandilla de adolescentes. Parece que el mayor tiene novia, pero no cuenta nada a nadie, como si fuera un gran misterio. La de 15 años empieza a salir con chicos, y se lo cuenta a la menor, que me parece que se está introduciendo en un mundo demasiado complejo para su edad. Me preocupa que los mayores influyan en la pequeña, y que con sus comentarios la inciten a iniciarse en el sexo antes de lo que le corresponde ¿Son estas preocupaciones justificadas?.

R:Es natural que los hermanos se hagan confidencias, sobre todo cuando se llevan bien.
Al parecer, el mayor prefiere reservarse su vida privada, mientras que a la segunda le gusta hablar de ella, yeso puede que sea porque necesita alardear de sus experiencias, porque le son novedosas y le asustan en alguna medida, por lo que le recomendaría que procurara acercarse a su hija y ganarse su confianza De esta manera, librará un poco a la pequeña de historias que no son suyas Por otra parte, debe recordar que, aunque la familia parezca una pandilla de adolescentes, no todos lo son Ustedes han de mantenerse en su lugar de adultos, bien diferenciados de los hijos.

Recuerde que…


1. El púber ha de asimilar muchas cosas en poco tiempo: un nuevo esquema corporal, una nueva fisonomía, otras pautas de convivencia, limitaciones a sus ansias de libertad y autonomía, mayores responsabilidades en los estudios, la pérdida de un mundo infantil lleno de ilusiones…Los padres necesitan una buena dosis de paciencia y coherencia interna en el seno de la pareja respecto a las actitudes que van a tomar; asimismo, deben hacer acopio de la máxima comprensión ante lo inesperado de cada día. Los altibajos son constantes, y lo que hoy parece inamovible, mañana puede ser diferente. Lo más importante es no actuar como él, es decir, no actuar de manera impulsiva e irreflexiva.


2. La madre tiene una función muy importante en este momento de tránsito de su hija de niña a mujer. Su ayuda es inestimable y es muy importante que pueda trasmitirle tranquilidad, alegría por la nueva etapa que comienza, y confianza en su apoyo ante todas las dudas que puedan asaltarle. Si la regla ha aparecido de forma muy temprana, antes de los 10 años, o es muy tardía, mas allá de los 15, es aconsejable consultar al ginecólogo, para que se siga el tratamiento adecuado y no haya complicaciones posteriores.

Asimismo, si la chica se asusta y rechaza su nueva condición, puede ser útil acudir al psicólogo, como también es conveniente ofrecerle ayuda psicológica si, a partir de la aparición de la menstruación, la adolescente tiene conductas extrañas y diferentes de las habituales.

3. Los padres han de mostrarse receptivos y acogedores durante la primera visita del novio o la novia de su hijo lleva a casa.

Los comentarios, si el mismo hijo los pide, deben esperar hasta el momento en el que estén de nuevo solos en familia. Es necesario procurar no herir susceptibilidades, y escuchar bastante antes de dar opiniones o sugerencias. Si la elección es bien aceptada, no hay más dificultades. Los problemas surgen cuando hay disparidad de criterios entre los padres, o entre ellos y el adolescente.
Hay que esperar hasta ver por dónde se decantan las cosas, y ayudarle a ver la situación con más objetividad una vez haya pasado el primer idilio. No hay que abandonarle a su suerte ni perseguirle con interrogatorios, que lo único que favorecen es la desconfianza y el secretismo.


4. En la pubertad, chico y chica experimentan súbitamente grandes cambios físicos y profundas transformaciones psicológicas. Por ello, necesitan tiempo y mucha comprensión por parte de los padres para poder adaptarse a su nuevo aspecto y a su nueva situación.


Con estas transformaciones, los púberes redescubren el placer del cuerpo y despiertan a la sexualidad: los chicos tienen las primeras erecciones y poluciones nocturnas, y las chicas entran en la etapa de las ensoñaciones amorosas y experimentan unas sensaciones corporales más inespecíficas en cuento a su localización, pero igualmente intensas.

Lejos de ser malsana o perversa, la masturbación constituye, tanto para los chicos como para las chicas, una etapa pasajera y habitual de su evolución sexual, todavía centrada en sí mismos. Por otra parte, es importante que ellos sepan que se trata de un fenómeno absolutamente normal, pero que debe realizarse en la intimidad.

La aparición de la menstruación en la chica suele causar una gran preocupación a los padres, que consideran que su relación con los chicos pasa a revertir ahora una mayor peligrosidad. Por ello, es importante aconsejar la visita a la ginecóloga de adolescente para realizar la primera revisión y despejar todo tipo de dudas.
 

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DR PEDRO BARREDA

Excelente fuente: Alicia Galoti