La obesidad aumenta el riesgo de diabetes en niños

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En Chile, la obesidad afecta a 36 de cada 100 escolares chilenos, según los últimos datos de la Junaeb. Pero el problema de los kilos de más no es sólo un asunto estético, sino que tiene asociadas diversas implicancias en la salud de los menores. Este es el caso de la diabetes tipo 2. Históricamente asociada a pacientes adultos, en el último tiempo se ha visto un aumento de casos de esta enfermedad en niños y adolescentes con exceso de peso.

La prevención y el tratamiento de la obesidad son factores primordiales para evitar el desarrollo de diabetes tipo 2 en niños, precisa el doctor David Ludwig, director del Programa de Obesidad del Children's Hospital de Boston, en Estados Unidos, y uno de los invitados al Simposio Internacional Obesidad y diabetes: ¿La epidemia que viene? II, organizado por el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (Inta) de la U. de Chile, que se realizó ayer en Santiago.

El doctor Ludwig ha participado en una serie de estudios sobre nutrición y obesidad en niños, así como en investigaciones sobre el llamado índice glicémico de los alimentos, es decir, la capacidad que tienen éstos de inducir un aumento de la glucosa (azúcar) en la sangre.

Si bien hay pocas dudas de la relación entre obesidad y diabetes, no hay información específica en cuanto al índice glicémico y su relación con la diabetes en una forma causal en los niños, advierte el especialista. Sin embargo, hay varios estudios que abordan este aspecto en los adultos y uno podría extrapolar la información que tenemos a la realidad de la población infantil.


Según el experto, alimentos de alto índice glicémico - por ejemplo, carbohidratos refinados como cereales, pan y pastas- incidirían en el desarrollo de diabetes por dos razones: promueven el aumento de peso y generan un estrés adicional sobre el páncreas, causando una resistencia a la insulina, característica típica de la diabetes tipo 2.

No obstante, el doctor Ludwig precisa que ésta es un área muy controvertida en investigación, ya que no está aceptado universalmente que las dietas con alto índice glicémico promuevan la diabetes. Sin embargo, a mi juicio hay datos y estudios que demuestran la relación.

Durante el simposio, el experto se refirió a una de sus investigaciones más recientes, en las que demostró los efectos de las bebidas gaseosas de fantasía particularmente en niños. En el estudio, Ludwig plantea que, una vez satisfechas las necesidades nutricionales diarias de un niño, cada vaso de gaseosa azucarada que toma incrementa en 60% su riesgo de aumentar de peso. Esto opera en forma independiente a factores como la dieta de los menores o la actividad física que realicen.

Con su trabajo, el doctor Ludwig pretendía demostrar que la grasa de los alimentos no es la principal culpable del aumento de peso. De hecho, mientras en los últimos 30 años la ingesta de grasas en Estados Unidos ha disminuido, las tasas de obesidad se han duplicado.

El especialista observó que a medida que disminuía la grasa de la dieta, aumentaba el consumo de carbohidratos refinados, y probablemente una de las principales fuentes de este aumento está constituida por el consumo de bebidas.

La pregunta entonces fue por qué éstas inciden en la obesidad. Es posible que el cuerpo no reconozca tan exactamente las calorías que recibe en forma líquida, explica Ludwig. En otras palabras, cuando uno bebe 100 calorías, éstas no son registradas por los centros que regulan el apetito y, por lo tanto, no hay saciedad. Entonces se consume un exceso de calorías a través de otros alimentos.


Azúcar en la sangre
A diferencia de la diabetes tipo 1 (insulino-dependiente), que se diagnostica en la niñez o la juventud y se debe a que el páncreas produce muy poco o nada de insulina, en la diabetes tipo 2 (insulino-resistente) - que se presenta principalmente en personas mayores de 40 años- , el páncreas continúa produciéndola, incluso a valores más altos que los normales. Sin embargo, el organismo desarrolla una resistencia a sus efectos y provoca un déficit insulínico.

Cuando una persona es resistente a la insulina, el azúcar (glucosa) no puede entrar en las células corporales como sería lo normal, por lo que éstas no tienen suficiente combustible para transformar en energía. El 90% del total de diabéticos en Chile - unas 500 mil personas- padecen diabetes tipo 2.

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