Toxicidad por Medusas

Documento elaborado por : C.
Tamara De la Barra B., Oliver Panes R. y Dr. Juan Carlos Ríos B.
Las medusas son animales
marinos, correspondientes al género cnidarios (Cnida = ortiga, en
griego), habitualmente de alta mar, de aspecto característico, y que en
determinadas condiciones, como la época del año, la temperatura del
agua o las mareas, son arrastradas hacia las costas. Los cnidarios se
clasifican en: hidrozoos (hidroides), escifozoos (verdaderas medusas),
cubozoos (cubomedusas, la más tóxica), antozoos (anémonas y corales).
Su tamaño puede oscilar entre pocos centímetros y más de un metro. Su
aspecto ligero y casi transparente las hace parecer inofensivas, lo que
no se corresponde con la realidad. Disponen de nematocistos, una
especie de cápsulas con veneno y dotadas de un arpón o resorte que con
cambios de presión (al contacto con una superficie como puede ser la
piel humana) o de osmolaridad (si se las pasa de agua salada a dulce),
se abren y el arpón se proyecta, inoculando el veneno.
La estimulación mecánica
y química de las barbas que rodean al nematocisto permite la salida de
él, penetrando hasta una profundidad de 0,9 mm, depositando así su
toxina en la microvasculatura de la dermis. En una sola picadura de
medusa se descargan miles de nematocistos, lo que explica su gran
efecto.
El veneno de las medusas
es termolábil, no dializable, y se degrada por agentes proteolíticos.
La gravedad del cuadro
está determinada por la salud y edad del paciente, el peso y cantidad
de toxina inoculada, la superficie expuesta a la picadura, el grosor de
la piel en áreas expuestas (mayor resistencia en palmas y pies), sitio
de picadura (si está cerca de cabeza y dorso la absorción del veneno a
la circulación central es más rápida), especie, potencia del veneno y
número de nematocistos descargados.
En nuestro país existen
ciclos estacionales marcados, con un aumento de la población de medusas
en primavera y verano. Este aumento estaría explicado por el fenómeno
de la corriente de El Niño y las surgencias costeras, que provocarían
un cambio en el microambiente acuático, aumentando la temperatura del
agua y favoreciendo la distribución y abundancia de los organismos
fitoplanctónicos y zooplanctónicos. Ciertas especies de medusas, en
Chile, aumentan hasta en un 300% al llegar el verano, proceso explicado
básicamente por la elevación de las temperaturas oceánicas.
Se describen
medusas a lo largo de toda nuestra costa, incluyendo la Antártica
Chilena. La mayoría de las medusas en Chile ocasionan solo cuadros dermatológicos.
Los agentes causales más frecuentes son dos: una medusa, Chrysaora
plocamia y una anémona Anthothöe chilensis.
Dentro de las especies
tóxicas de cnidarios en Chile se destacan la Physalia physalis
(carabela portuguesa), la Physalia utriculus y la Rhyzophysa
filiformis, que son más frecuentes en Isla de Pascua.
Las exposiciones tóxicas
se producen con mayor frecuencia por contacto accidental durante un
baño de mar; a pesar de que muchos de estos incidentes suelen ocurrir
con medusas ya muertas o con restos de ellas. Después de un temporal,
pueden quedar varadas sobre la playa y producir sintomatología al ser
pisadas o tocadas con las manos. Los tentáculos destruidos, encontrados
en la orilla de la playa, constituyen un peligro, porque aún son
capaces de envenenar por varias semanas. Debemos sospechar una posible
picadura de medusas en pacientes con inmersión inexplicada o secundaria
a espasmos musculares o pérdida de conciencia.
¿Qué
hacer ante una picadura de medusa?
El tratamiento inicial
consiste en LAVAR, INACTIVAR Y REMOVER los nematocistos. Luego de esto
manejar el dolor y la reacción inflamatoria local. En caso de reacción
anafiláctica con compromiso sistémico, su tratamiento es prioritario y
se realiza de la forma convencional.
Se debe lavar
inmediatamente la herida con suero fisiológico para prevenir la
descarga del veneno de los nematocistos.
Para la inactivación, la
aplicación de vinagre doméstico (ácido acético 3-5%) por 15 a 30
minutos ha sido ampliamente utilizada, aunque ésta no disminuye el
dolor, sí es capaz de inactivar irreversiblemente in vivo los
nematocistos no descargados. Se recomienda su uso para todas las
especies de cubozoos (cubomedusas). Sin embargo esta medida no puede
generalizarse debido a que se ha visto que aumenta la descarga de los
nematocistos en las especies Chrysaora quinuuecirra, Pelagia noctiluca
y Cyanea capitillata y Physalia.
Para la inactivación se
puede aplicar de bicarbonato de sodio. Ésta medida es de amplio uso en
el norte de nuestro país.
Para evitar la continua
descarga de nematocistos, éstos deben ser removidos manualmente con
guantes y con mucha precaución. Puede cubrirse la zona
afectada con crema de afeitar o una pasta de bicarbonato de
sodio para luego raspar con una espátula o cualquier objeto romo.
Después de la remoción y
una vez seca la zona debe manejarse el dolor y la reacción local. Se
pueden utilizar anestésicos tópicos, antinflamatorios y
antihistamínicos.
El uso de compresas
frías se recomienda pues alivia el dolor dentro de las
primeras horas.
El uso de compresas
calientes y vendajes compresivos es controversial. Las compresas
calientes no se recomiendan en todos los casos pues puede aumentar la
absorción sistémica del veneno de algunas especies. La utilidad de los
vendajes compresivos radicaría en el bloqueo de la diseminación del
veneno, sin embargo estudios in vitro han mostrado que la presión
directa sobre la herida puede causar liberación del veneno de los
nematocistos. Por otra parte, el retiro del vendaje puede resultar en
una descarga repentina de veneno para el paciente.
Por otra parte hay
estudios que muestran una mayor eficacia en el control del dolor con la
inmersión de la zona afectada en agua caliente al ser comparado con el
uso de compresas frías. Esta medida sólo debiera ser realizada luego de
haber inactivado y retirado los nematocistos, en la ausencia de otros
métodos para el control del dolor.
Se recomienda la
administración de profilaxis antitetánica, dado el riesgo de que la
espora se encuentre en la arena. Tambien es recomendable el reposo e
inmovilización de la zona afectada.
¿Qué NO hacer?
•
El uso de agua del mar no es recomendable por la posibilidad de
arrastrar bacterias y así aumentar el riesgo de infección.
•
La descarga de los nematocistos puede aumentar con las siguientes
medidas por lo que se recomienda:
•
No lavar con agua potable o alcohol.
•
No aplicar hielo de manera directa.
•
No aplicar arena ni rascar la zona.
•
No lavar con agua caliente.
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Fuente: CITUC.CL
Fotos y edicion : Dr Pedro barreda