Preguntas difíciles, respuestas fáciles.
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Criterio común. La idea es que tanto progenitores como apoderados o
profesores, orientadores, religiosos, parvularios y profesionales unifiquen
respuestas sin grandes tecnicismos ni retórica que los tiempos ya no
aconsejan.
El objetivo primordial es decir las cosas por su nombre, pero en el justo
equilibrio, en un lenguaje adaptado a la psicología infantil, sin caer en
ningún tipo de excesos.
En la actualidad los menores reciben una impresionante cantidad de
información ("buena y mala") , especialmente a través de la televisión. En
la mayor parte de los casos, cuando los niños interrogan por algo, más bien
están buscando "comprobaciones" o parámetros para comparar lo que saben con
lo que puedan afirmar sus padres. Engañarlos sólo traerá efectos
contraproducentes, en todos los sentidos.
¿Cuáles son los principales de la educación sexual?
Entregar al niño un conocimiento adecuado de su sexualidad y de sus propios
procesos de maduración física, mental, emocional y social en relación con el
sexo, con miras a su formación futura.
En segundo lugar, estimular la comprensión necesaria para que pueda
manifestar su sexualidad de manera eficaz y creativamente en su actuar
posterior como hijo, amigo, "pololo", novio y, finalmente, como padre.
También, dar a conocer todo lo relacionado con las implicancias de la
manifestación de la sexualidad para que, eventualmente, pueda protegerse de
ser utilizado y lesionado en su salud física y mental.
Aunque a la edad que estamos apuntando con todas estas recomendaciones, el
niño está absolutamente lejano a las connotaciones de maldad, es primordial
que utilicemos conceptos de prevención, especialmente en una edad muy
temprana. Los abusos sexuales sobre menores son una realidad patente también
en Chile, lo que nos obliga a ponernos en guardia. Más aún, si un alto
porcentaje de las violaciones sexuales a infantes son cometidas por
familiares directos.
Es muy doloroso reconocerlo. Pero, para qué engañarnos!
Generalmente se da el caso de violación de menores por parte del padre.
Lamentablemente es imposible identificar a un violador antes de que haya
cometido una agresión.
Sin embargo, basta que uno de los esposos insista constantemente sobre este
tema, para que el niño tenga la capacidad de abordar esta situación con
absoluta normalidad.
Entonces, es primordial entregar al niño toda la información acerca de su
cuerpo, como un santuario de la naturaleza, para que tenga, tempranamente,
la capacidad de discernir sobre lo que favorece o atenta contra su
integridad. Además hay que inculcarle la necesidad de comunicarlo a sus
padres.
Este proceso debe darse en un ambiente de mucho cariño y con la
predisposición de escuchar al niño, de compartir vivencias. No se trata
exclusivamente de entregar conocimientos, sino de educar a los niños bajo el
concepto de amor pleno.
La educación sexual no debe ser separada de otras experiencias educativas.
No es lo único que debemos entregar a los pequeños de entre tres y seis
años.
¿Por qué no se debe postergar la educación sexual hasta una edad en que
pueda entender mejor todos los mensajes?
La sexualidad es un proceso que requiere, para su desarrollo, un sentido o
significado universal, que sobrepase los márgenes de la genitalidad en cada
individuo de la sociedad. Por eso hay que comenzar tempranamente para tratar
de asegurar la estabilidad emocional y felicidad de nuestros hijos. La clave
es prestarle mucha atención y conferirles la importancia que se merecen.
¿Cuál es el mejor ámbito para enseñar a los niños respecto de esta
materia?
La familia, indiscutiblemente. Es el núcleo principal donde se les debe
entregar un marco de referencia ético, moral, social y especialmente sexual,
puesto que la relación afectiva que une a los padres genera un clima
propicio para la comunicación y el aprendizaje. Otro escenario favorable es
el jardín infantil, por la presencia de distintos profesionales que pueden
abordar el tema en propiedad, siempre y cuando en el hogar se haya tratado
el asunto previamente.
La educación sexual en el colegio debe ser sólo una extensión de la que se
imparte en el hogar.
Lo importante es que entre la información entregada en uno y otro escenario
no haya disonancia y tenga como finalidad que el niño se sienta acogido y,
además, se aclaren sus dudas.
¿Cuál debe ser el comportamiento de los padres frente a las dudas de sus
hijos?
Comenzar por dar al menor la confianza emanada de la certeza de que los
padres no tienen nada que ocultarle y siempre dicen la verdad. De este modo,
no sólo se prepara al niño para una adolescencia serena, sino que se
establece una relación de confianza, afecto, colaboración y respeto mutuos.
¿ Y si el niño no pregunta sobre sexualidad?
No hay que inquietarse. Cada niño tiene su propio ritmo y hay que esperar
que surja la inquietud. La curiosidad debe aparecer alrededor de los tres
años. Si eso no ocurre, hay que aprovechar la maternidad de algún familiar o
amistad para abordar el tema y conversar sobre el origen de la vida.
¿Es imperioso utilizar desde el comienzo las denominaciones correctas para
referirse a los órganos sexuales?
Lo prudente es que en esta edad para nombrar el aparato sexual y los
genitales se utilicen palabras que, sin tergiversar, correspondan a un
vocabulario infantil propiamente tal. El niño tiene que incorporar con mucha
naturalidad todas las palabras relativas al sexo, pero debe existir una
gradualidad. Tampoco es necesario que Ud. tenga que mostrar dichas partes
para terminar con las interrogantes de su hijo. "Pirula", "pirulín",
"pitoncito", "colita", en el caso de los varones; "rayita", en el caso de
las mujeres, son algunas denominaciones para los Órganos genitales, que se
pueden usar durante los primeros años.
Si le quedan algunas dudas, recurra a las láminas insertas en este libro.
¿Es recomendable mostrarse desnudos ante los niños?
Desvestirse para despejar la curiosidad de los niños no es lo apropiado,
pero si ocurre naturalmente, si las situaciones son cotidianas dentro del
núcleo familiar, no hay ningún inconveniente. Lo importante es la actitud
que se demuestre en dicho momento, la naturalidad y el respeto que deben
imperar y, especialmente, que nadie se sienta incómodo con el episodio.
¿Es posible mantener la privacidad de la pareja cuando llegan los hijos?
Es absolutamente necesaria para el buen funcionamiento y desarrollo
psicológico de la familia. Se logra a través del respeto por el espacio
individual, tanto de los padres como de los hijos. En la medida que se
pueda, es bueno que cada componente de la familia tenga su lugar propio para
desarrollar sus actividades -estar solo, entre otras- ya la vez exista un
lugar donde la familia interactúe.
Eduque a sus niños respetando un lugar y el tiempo exclusivo para la pareja.
Incúlqueles que el dormitorio matrimonial es donde los padres pueden
disfrutar de su intimidad y que tienen derecho a mantener la puerta cerrada
en algunas ocasiones. Al enseñarles que deben pedir autorización para entrar
aprenderán que la privacidad y el respeto son valores importantes de la
familia.
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