¿A qué edad se recomienda cambiar al bebé a su propia habitación?

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Al disponer de varios dormitorios, el ideal es que entre los 40 y 60 días después del nacimiento el bebé sea conducido a su propia habitación. Como es el período en que se reanudan las relaciones sexuales de la pareja, al sacar al niño del dormitorio matrimonial se evita exponerlo a situaciones que pueden llegar a influir negativamente en su desarrollo emocional. Si no tiene otro dormitorio para el bebé entonces haga una separación, con biombo, cortina o cualquier otro elemento para que el niño capte con claridad la diferencia entre su espacio y el de sus padres.

No es aconsejable que la pareja altere sus relaciones sexuales tras el nacimiento del hijo.
En edad un poco más avanzada, un niño que presencie, por casualidad, el acto sexual de sus progenitores puede interpretarlo como una verdadera agresión del padre sobre la madre. Le creará más de algún conflicto.

¿Es malo que el niño comparta por mucho tiempo el dormitorio matrimonial?

No es conveniente, porque el niño puede percibir las relaciones sexuales de sus padres. Si ello ocurre y el niño pregunta, Ud. puede responder que estaban "regaloneando".
Si para el niño se hace habitual requerir compañía para conciliar el sueño o, peor aún, hacerlo sólo en la cama matrimonial, se recomienda consultar con el pediatra. No es bueno que el niño comparta su cama con personas mayores ni tampoco con otros menores.

¿Qué hacer y decir cuando el toca los genitales?

El comportamiento puede corresponder al desarrollo esperado para determinada edad. Por ello, no se le debe sancionar física ni verbalmente, puesto que le puede acarrear problemas en el futuro.
La actitud correcta en estos casos es distraer al niño de cualquier forma. Se puede desviar su atención hacia juegos, que haga dibujos, pinte o corra. O narrarle un cuento de su predilección. Si la conducta frecuente y persistente, es aconsejable consultar con un especialista, por que podría estar suscitándose un problema afectivo o de otra índole.

¿ Que hacer si ve a su hijo jugando desnudo con un amiguito o amiguita?

Este tipo de juegos tiene a veces la finalidad de satisfacer la curiosidad, muy propia de su edad. Por lo tanto, si se ven enfrentados a ello, no le atribuya importancia. Los niños actúan por imágenes. y SI acarician a sus primos o amigos, o se besan, es porque han visto a sus padres acariciarse, a otras personas o han observado esto en programas de televisión. Bajo esta perspectiva sería muy injusto castigarlos o hacer que se avergonzaran por ello. Hay que reaccionar con naturalidad ante conductas espontáneas, propias dE la evolución de la niñez. Si no puede manejar la situación consulte con un especialista.

¿Qué debo hacer ante el hecho de que m mi hijo pida ropa de mujer para vestirse o que mi hija solicite tenida varonil?

A veces, alrededor de los tres años el niño podría imitar algunas facetas de la madre. En esta situación se debe explicar al niño que estas son conductas de mujeres.
Si esto ocurre a menudo es una voz de alerta que hay que escuchar con mucho detenimiento, sobre todo si el niño tiene entre cinco y seis años. No deje pasar esta situación y trate de enterarse sobre lo que él piensa o siente y cuál es la motivación que lo lleva a hacer una solicitud que no está dentro de las conductas consideradas masculinas.

El grupo de pares (niños o niñas) acepta y participa en mejor forma que la niña tenga modales masculinos (jugar fútbol, por ejemplo), pero no así al niño con conducta femenina.
Explíquele que los hombres y las mujeres usan distinta vestimenta e interróguele si ha visto a alguien mayor del género masculino o femenino que se vista con apariencia del sexo opuesto. Esto porque el niño a esta edad imita patrones. Infórmese de su situación en el colegio. Consulte con los profesores si es molestado o recibe un sobrenombre por algunas actitudes que pudiera evidenciar su hijo. Si esto ocurre una sola vez, de todas maneras investigue por qué sucedió. Si se repite a menudo deberá consultar a su pediatra.

¿Cual es  rol de tos padres frente al tema de la sexualidad?

En la medida que se identifique con alguna de las definiciones que a continuación entregamos, debería corregir o mejorar su posición al respecto.

Los ignorantes. (Pueden realmente serio o simular serio). Son aquellos padres que dejan caer en el vacío todo aquello relacionado con el tema.

Los indiferentes. No reprimen, pero usan la táctica del silencio. No se ocupan de los fenómenos de curiosidad o de manifestación de la sexualidad, convencidos de que cada uno aprende a su manera, sistema que consideran el menos malo.


Los moralistas. Aceptan discutir el tema o ellos mismos lo proponen ex profeso, pero siempre con la finalidad de condicionar la cuestión sexual a reglas más o menos rígidas de la moral corriente, de la tradición, de la religiosidad.

Los intimidadores. No sólo se contentan con introducir un significado moral en el tema, sino que profesan las ideas de lo pecaminoso, lo demoníaco o lo malsano mediante reproches y miedos inculcados en los niños, absurdas amenazas que posteriormente se convierten en problemas sexuales juveniles y en desviaciones de la actividad sexual adulta.

Los ridiculizadores. Son aquellos padres que bloquean al hijo curioso argumentando que los problemas del sexo son sólo de los adultos; que un joven se vuelve grotesco al tratar de imitar a los grandes en cosas que están más allá de su alcance.

Los entusiastas. Son aquellos progenitores que se enorgullecen de que su hijo muestre intereses sexuales, que se jactan de su precocidad como la comprobación de un signo de prestigio del pueblo latino. Son esos padres que provocan un machismo embrionario o la curiosidad femenina como índice de madurez anticipada.

Naturalmente, ninguna de estas actitudes, muy comunes en nosotros, son pedagógicamente correctas e idóneas. Más que nada, porque en los casos descritos sólo se intenta dar un poco de educación sexual.
Sin una definición taxativa, pero dentro de un justo equilibrio, existen los padres que saben acompañar a sus hijos con mucho cariño y sentido preventivo. Son los papás que, superando cualquier actitud floja, indiferente o temeraria, están presentes con atención pedagógica, serena y abierta en cada situación de crecimiento afectivo-sexual de sus hijos e hijas.
 

Dr Pedro Barreda