¿QUE ES EL REFLUJO
VESICO_URETERAL?
PUESTA AL DIA
Dra Paulina Baquedano
El Reflujo vésico-ureteral (RVU) se define como el paso retrógrado,
contra corriente, de la orina de la vejiga al uréter. Este fenómeno
patológico se previene con una unión
ureterovesical normal, predestinada genéticamente, salvo
temporalmente durante la prematurez.
¿Es frecuente?
La prevalencia del RVU en la población normal es de 0.5% a 2%.
La mayoría se sospecha a
raiz de una infección urinaria.
Un 0.4% a 1.8% de los niños sin historia de infección urinaria tiene
RVU y en el grupo con infección urinaria la incidencia es de un 30% a
50%.
Mujeres y antes de los 3 años.
La incidencia de RVU es mayor en mujeres excepto en el grupo de recién
nacidos. En las series clínicas de RVU el 50% son menores de 3 años.
¿Cómo se presenta?
La presentación clínica del RVU es variada, desde una hidronefrosis
diagnosticada por ecografía antenatal, un episodio de infección
urinaria, el estudio de hermanos de pacientes con RVU o el estudio de
otras malformaciones renales o extrarrenales como ano imperforado,
síndrome de Vacterl, etc.
En el 5% a 10% de los casos el RVU será detectado con ocasión del
estudio de otra patología urinaria, como hematuria, litiasis, enuresis,
insuficiencia renal, etc.
El reflujo tiene una
tendencia familiar, encontrándose en un 30% a 35% en el estudio de
hermanos con RVU, aumentando a un 50% en los hermanos menores de un
año. En este grupo sólo un 5% presenta daño renal al momento del
diagnóstico.
La importancia de los antecedentes
Además presenta RVU cerca del 60% de los hijos de padres con reflujo,
especialmente en el caso de las madres con RVU. El reflujo
vésico-ureteral es más frecuente en la población blanca. Todo esto
apoya la teoría de una transmisión genética ligada al cromosoma X, en
forma autosómica, de expresión variable.
Mecanismos antireflujo
Las condiciones anatómicas que previenen normalmente la aparición de un
reflujo son una unión uretero-vesical con su dispositivo antirreflujo
(Figura N° 1). El uréter entra a la vejiga en un trayecto oblicuo
intramural y luego submucoso para desembocar en el ángulo del trígono.
A nivel del hiato ureteral, las fibras del detrusor se fijan a la
adventicia del uréter amarrando así el uréter a la entrada de la vejiga
de manera laxa. El detrusor ofrece al uréter intravesical un sostén
posterior sólido y fijo.
La longitud del trayecto
submucoso del uréter crece con la edad, triplicándose entre el
nacimiento y los 12 años. Según Paquin, la relación normal entre la
longitud del uréter intravesical y su diámetro debe ser 4 a 5 por 1.
Durante el llenado la
presión intravesical no aumenta prácticamente nada y el vaciamiento
ureteral se efectúan por una presión ureteral superior a la de la
vejiga; en cambio, en la micción la contracción activa del trígono
desciende el meato y lo coloca contra la pared muscular, el hiato
ureteral se cierra por contracción del detrusor y el trígono y la
presión intra-vesical comprimen el uréter submucoso.
Cualquier cambio en la
posición y forma del uréter en su trayecto intravesical altera este
mecanismo antirreflujo.