LA SEXUALIDAD ANTES DE LA PUBERTAD

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Suele pensarse que la vida sexual del ser humano se inicia en el momento en que se producen los cambios de la pubertad, considerando así que la sexualidad está únicamente relacionada con la capacidad de reproducción. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, que circunscribe la sexualidad a la búsqueda de placer, debe considerarse que la vida sexual del ser humano comienza el día de su nacimiento. En el niño, el impulso sexual se manifiesta a través de la insistente búsqueda de satisfacción de sus necesidades biológicas comer, dormir, evacuar..., porque estas actividades, además, le producen placer. El niño aprende, de este modo, a reconocer lo que le causa placer y lo que le disgusta, de manera que intenta volver a sentirlo de todas las formas posibles: chupándose el dedo, tocándose o reclamando las atenciones de sus padres.

EL NIÑO y LA CURIOSIDAD
Las primeras preguntas e investigaciones que hacen los niños tienen que ver con la sexualidad.
Antes de los 2 años, su interés se centra principalmente en explorar el cuerpo manualmente, tanto el suyo como el de su mamá, para descubrir fortuitamente lo que causa placer y sensaciones agradables' ésta es la fase de exploración y manipulación. Más adelante, de los 3 a los 6 años, la atención se desplaza del propio cuerpo hacia el sexo contrario los niños se fijan en las niñas, y las niñas en los niños perciben la diferencia sexual anatómica y se preguntan inquietos «¿Por qué las niñas no tienen pene?», «¿Quizá los niños pueden perderlo?», «¿Mamá también lo tiene?», Más tarde, descubren que mamá no lo tiene, pero que, en cambio, ella puede tener bebés y papá no.

Estas revelaciones alborotan a niños y niñas. Así, las bromas y los juegos correspondientes a esta edad giran en tomo al hecho de tener o no tener aquello que es visible Por esto, los varoncitos muestran un cierto orgullo por el órgano genital externo, y las niñas se sienten como avergonzadas por no tenerlo Cabe recordar que la curiosidad del niño por los misterios de la vida sexual de sus padres y por el origen de la vida es el primer paso -y uno de los más importantes- en su deseo de conocer y de aprender Por esta razón, nunca se debe coartar este deseo investigador en el niño, ni sus ganas de saber aunque interrogue sobre sexualidad y sus preguntas incomoden a los padres.

Hasta los 2 años, la curiosidad del niño le lleva a manipular su propio cuerpo, pero, cuando tiene ocasión, también el de su madre o de otros niños, a los que le gusta tocar y le gusta que le toquen.

¿POR QUE NOS INCOMODAN TANTO SUS PREGUNTAS?
Si los padres nunca han prestado atención a las espontáneas manifestaciones sexuales de su hijo antes de que empiece a preguntar, seguramente se sentirán muy sorprendidos cuando lo haga. Esto suele pasar si los padres no recuerdan nada de su propia curiosidad sexual infantil, si tuvieron una evolución sexual conflictiva, si no recibieron respuestas clarificadoras de sus padres durante la niñez, o si, aun en la edad adulta, rechazan todo lo relacionado con la sexualidad.
Pero, sólo si los padres aceptan la curiosidad sexual de su hijo como un aspecto necesario de su desarrollo, podrán responder con la atención que su hijo merece.

A muchos padres, no sólo les molestan las preguntas de sus hijos, sino también el contacto directo con su cuerpo, que nunca debería ser rechazado con brusquedad, sino paulatinamente, a medida que crecen, y sin regaños.

Ahondar en su propia infancia a través del diálogo con sus padres puede refrescarle la memoria, lo que le resultará muy útil para entender mejor a sus hijos; aunque no lo pueda recordar usted, todos los niños, como ahora sus hijos, se tocaba, investigaba lo que le sorprendía y observaba atentamente sus descubrimientos y estos recuerdos remotos o latentes son realmente muy importantes para la educación sexual de su hilo, porque la mejor manera de comprender a sus hijos es comprenderse un poco más a si mismo y evitar, reflexionando sobre las vivencias de su niñez, repetir los errores de los que fue objeto Por otra parte, para educar mejor a su hijo es conveniente que sus opiniones acerca de la sexualidad puedan ser compartidas por su pareja, para que de este modo ambos puedan lograr, en la medida de lo posible, una visión conjunta de esta importantísima faceta de la vida de su hijo

Recuperar vivencias pasadas puede ayudarle a entender ya tolerar mejor las conductas a veces desconcertantes de su hijo.

El baño y el contacto con el agua despiertan en los niños un cúmulo de sensaciones placenteras y además, permiten investigaciones y manipulaciones que les pueden resultar muy reveladoras.

COMO RESPONDER
La experiencia de los padres crece gracias a las preguntas de sus hijos, aunque también es cierto que aquéllos las interpretan según sus propias vivencias.

Por ello, hay que estar abiertos y atentos a las preguntas de los hijos, y, en la medida de lo posible, no añadir más información a la que ellos solicitan, de acuerdo con su edad. A los niños de 2 a 4 años, deben nombrárseles los órganos del cuerpo con sus nombres de verdad, a fin de evitar confusiones posteriores. Aunque ocasionalmente pueden utilizarse motes o sobrenombres, éstos no deben reemplazar habitualmente a los verdaderos.
Entre los 4 y los 6 años, hay que explicarles los fenómenos de la reproducción con sinceridad, sabiendo que, lo que ahora no comprendan, lo volverán a preguntar más adelante.

LO QUE NO DEBERÍA HACER CUANDO SU HIJO LE PREGUNTE
* No se escandalice
Su hijo tiene todo el derecho a preguntar sobre lo que ignora o no entiende. Si usted se escandaliza de sus preguntas, él puede creer que está haciendo algo que no corresponde a su edad, y que los niños no deben intentar indagar sobre este tema En realidad, el susto que demuestran los padres aterroriza especialmente a su hijo.

* No se burle de sus comentarios
Dejar a su hilo en ridículo delante de una visita, o reírse de sus observaciones o comentarios sobre el sexo, ocasiona en la autoestima del niño una humillante herida, que puede tener efectos perniciosos más adelante no se atreverá a actuar con naturalidad, a ser él mismo, por temor a decepcionarle o a causar su hilaridad.

* No muestre disgusto
Si, cuando su hilo le pregunta o hace algún comentario en relación al sexo, usted se enfada o le riñe por lo que ha dicho, él puede creer que está haciendo algo malo, algo que está prohibido y sobre lo que los niños no deberían hablar, y que, por lo tanto, merece un castigo nada más lejos de la realidad.
Su sano e inteligente deseo de saber puede verse irremediablemente mutilado, y esto puede afectar otras áreas de su aprendizaje

* No le ignore
La confianza de un niño se consigue día a día, pero se puede perder en un instante.
Si su hijo no se siente respetado, si intuye que nadie le hace caso y que sus padres prefieren ignorar sus preguntas, se creerá menospreciado y tenderá a rehuir la comunicación con los adultos Probablemente, en la siguiente ocasión preferirá no preguntarle.


NI RECETAS NI INSTRUCCIONES
Cada niño o niña es una persona singular y distinta a todas las demás. Su evolución psicológica y también su desarrollo sexual están íntimamente relacionados con la educación que reciban en casa y en la escuela, y, sobre todo, con la actitud que padres y educadores muestren hacia él.

Y, porque cada niño y niña es singular y único, no hay afortunadamente ni recetas ni instrucciones que puedan aplicarse por un igual a todos...
Aunque sí podrían destacarse algunas pautas generales que sería recomendable que padres y educadores adoptaran. Para empezar, pueden conseguir fácilmente bibliografía adecuada a cada una de las etapas evolutivas del niño, así como intercambiar experiencias con otros padres, en reuniones conducidas por un especialista, para reflexionar conjuntamente sobre aquellos aspectos más difíciles de la educación sexual.
Sin embargo, cuando observen en el niño conductas impropias de su edad y que éste efectúa de modo compulsivo, deberían acudir a un profesional de la psicología infantil para asesorarse adecuadamente.

Cuando los niños no preguntan
Si su hijo no pregunta no significa que no quiera saber sino que teme saber. El miedo al conocimiento se instaura muy fácilmente en los niños porque en realidad éste siempre implica traspasar algún límite y entrar en lo desconocido asociado a lo oscuro y lo misterioso. Puede ser que su temor se deba a que sus padres no estuvieron demasiado atentos a sus inquietudes o a que no las tomaron en serio o a que se sobrepasaron al ofrecerle una información que no había pedido. Hay que tener en cuenta que el niño no es capaz de asimilar todas las explicaciones que se le dan. Sólo retiene y comprende realmente aquello que es capaz de integrar de una forma afectiva. En cambio rechazará la información que no puede transcribir en su lenguaje emocional o la interpretará de forma diversa según la etapa evolutiva por la que esté atravesando.


ALGUNAS SUGERENCIAS
* Para hablar con un niño de temas relacionados con la sexualidad, es mejor hacerlo a solas, sin otros hermanos o familiares que puedan coartar su naturalidad, en un clima de intimidad, pero no de secreto.

* A sus preguntas e inquietudes no se debe contestar con prisas o en situaciones en las que se dispone de poco tiempo; es más conveniente hacerlo tranquilamente en días festivos o de vacaciones.
* A veces, antes de responder a sus dudas, se le puede preguntar qué piensa él de eso o cómo lo ve De este modo, se puede tener una idea aproximada del grado de conocimiento que tiene el niño sobre la materia.
* El niño se siente más cómodo preguntando si encuentra en padres y educadores una actitud abierta y franca. Sólo así se atreverá a plantear sus dudas.
* Estas conversaciones no hay que forzarlas Los niños preguntan cuando sienten la necesidad de hacerlo, no porque los adultos se lo impongan.

Dr. Pedro Barreda

Tratado de pediatría J Meneguello

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